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Kely. Es símbolo del problema que afecta a la zona occidental.
Hoy se ha convertido en una de las pupilas en un centro de nutrición
infantil en Tacuba. Foto: EDH/Arturo Silva
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Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuando nació, casi cabía en la mano de la persona que
le ayudó a venir al mundo, debido a su escaso peso y tamaño.
Esta realidad no ha cambiado mucho después de un año y tres
meses, ya que Donain apenas sobrepasa las 13 libras, lo cual es muy poco
para su edad.
A esto se agrega que es el menor de ocho hijos, lo cual da una clara idea
del deteriorado estado nutricional de la madre.
El bajo peso que ha mantenido desde su nacimiento y las escasas defensas
que ha ido adquiriendo provocan que buena parte de su corta vida pase
en la cuna de un nosocomio.
Donain acaba de regresar... pasó 14 días internado
en el Hospital de Ahuachapán, explicó Daysi Nohemi
Hernández, encargada del Centro de Recuperación Nutricional
de Tacuba.
La neumonía encabeza las lista de enfermedades que se han apoderado
de su débil sistema inmunológico, le siguen continuos episodios
de diarreas e infecciones respiratorias leves.
Ahora se encuentra internado, junto a 16 niños más, en uno
de los pocos centros que existen en El Salvador para alimentar a niños
con déficit de nutrientes.
En este lugar permanecerá los próximos tres meses, recibiendo
una alimentación rica en proteínas, para ayudarle a recuperar
la masa muscular.
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El segundo lugar
- El Censo Nacional de Talla atribuye a Tacuba el segundo lugar
en retardo en talla. Sólo abajo de San Fernando, Chalatenango.
- Los pobladores del municipio viven, sobre todo, de la actividad
cafetalera. La falta de vías de acceso constituye una seria
limitante para la población.
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Otros hermanos de Donain, quienes no han cumplido los cinco años,
también padecen algún grado de desnutrición, pero
no son candidatos para estar ingresados en el centro de recuperación,
ya que se debe dar prioridad a los casos más severos.
En esta área, las familias numerosas son un fenómeno tan
común como lo es la pobreza.
La falta de recursos económicos no permite brindar una alimentación
adecuada a todos los menores. Por esa razón, varios de los hijos
padecen algún nivel de desnutrición (leve y moderada).
Además, los embarazos continuos, producto de la falta de aceptación
a los controles de natalidad que se ofrecen en los centros de salud, no
permite brindar una mejor calidad de vida a la madre ni al bebé,
porque el recién nacido no recibe lactancia materna durante el
tiempo que le corresponde.
Cuando viene el otro niño, le quitan el pecho a uno y se
lo dan al recién nacido, explicó el Dr. Pedro Avilés,
director de la Unidad de Salud de la localidad.
La cultura del destete, como se le conoce a quitar la alimentación
materna a un bebé, no es la adecuada en estos municipios.
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Déficit. La falta de nutrientes es evidente en Donain.
Foto: EDH/Arturo Silva
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Los pequeños a quienes se les ha retirado el pecho son alimentados
con atol y agua de arroz, una dieta con deficiencia en proteínas,
calorías y basada en carbohidratos.
Esta forma de alimentarles provoca que el niño se inflame, por
lo que la situación, muchas veces, pasa desapercibida para las
madres.
Es por ello que la desnutrición afecta más a niños
entre uno y cuatro años, que son los pequeños que ya no
reciben lactancia de su madre.
Focalizados
De los 12 cantones que tiene Tacuba, las zonas más afectadas por
el problemas son el cantón El Sincuyo y El Jícaro, cuyos
pobladores veían en las cortas de café la única fuente
de ingreso.
Aunado a ello, los pocos recursos económicos para costear un pasaje
no permiten que algunos puedan llegar hasta la unidad de salud.
La coordinadora del área de nutrición del Ministerio de
Salud, María Teresa de Morán, explica que esta población
es uno de los 69 puntos que la cartera sanitaria identifica como prioritarios
para la intervenciones nutricionales.
De acuerdo con el retardo en el crecimiento, Tacuba tiene el 49 por ciento,
la segunda cifra más alta en El Salvador.
En estos lugares, la pobreza, el bajo nivel educativo de las madres y
la falta de acceso a los principales cantones, donde se encuentran ubicados
los servicios de salud, constituyen una limitante para la población.
El director de la Unidad de Salud de Tacuba relata que otro de los aspectos
con los que tienen que luchar los trabajadores sanitarios es el de los
patrones culturales de los habitantes.
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Causas. La pobreza y mala alimentación van de la mano en
las zonas con un alto número de población indígena.
Foto: EDH/Arturo Silva
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Saben (los padres) que es más beneficioso dar de comer a
los niños un huevo que un churro, sin embargo, les dan comida chatarra...,
puntualizó.
Esta área es parte de los municipios favorecidos con dotaciones
de alimentos, pero muchas de las familias beneficiadas prefieren vender
el aceite, los frijoles, cereales y la soya, que son parte de los donativos
de las instituciones internacionales, para comprar comida que poco aporta
a su equilibrio nutricional.
El proyecto se enfoca en Tacuba por ser uno de los municipios más
golpeados por la pobreza y, actualmente, por la crisis del café.
A esto se suman dos terremotos y las epidemias de dengue y rotavirus,
lo cual redunda en una agudización de los casos.
Una lucha contra patrones culturales
Un alto porcentaje de la población no acepta algunos programas
de Salud. La tradición de algunos pueblos ha sido una muralla que
ha dejado sólo una escasa grieta para que se filtren algunos programas
en el área de salud.
Esto es más evidente en Nahuizalco, Sonsonate, donde gran parte
de los habitantes es indígena.
El arraigo a las tradiciones entra en contradicción con algunas
políticas de salud pública, como son los programas de planificación
familiar, el control del embarazo y hasta el régimen de vacunación.
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Retardo en talla
33%
Nahuizalco
Una cifra muy alta de niños que no tienen la estatura adecuada
para su edad
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...Pretender cambiar las
costumbres
de esta gente es un reto enorme para nosotros
Dr. Pedro Avilés
Unidad de Salud Tacuba
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Aunque esta situación ha cambiado en los últimos años,
las autoridades de Salud han tenido que echar mano de creativas estrategias
para aumentar la cobertura.
El director de la Unidad de Salud, Dr. Pedro González, relata que
para lograr que los niveles de control de vacunación en menores
de un año estén arriba del 90%, en años anteriores,
se tuvo que hacer una alianza estratégica con la iglesia católica.
Les daban la boleta de bautismo hasta cuando los padres entregaban
el esquema de vacunación completo, detalló el director.
Acepta que la medida es un tanto represiva, pero muy efectiva, porque
ha dado buenos resultados.
Igualmente se las han ingeniado para incrementar los niveles de control
del embarazo y, consecuentemente, el parto hospitalario.
Para ello se invita a un grupo de embarazadas a que visiten el Hospital
de Sonsonate, principal centro de referencia de occidente.
Hacemos un tour al hospital para que vean y les expliquen cómo
van a ser atendidas, detalló el médico encargado del
centro de salud de Nahuizalco.
De esta forma se ha logrado que los niveles de control infantil anden
arriba del 90%. No así, el control del embarazo, que alcanza coberturas
del 50%.
Para Salud, las coberturas son efectivas cuando tienen un porcentaje
mayor de 80, pero para nosotros estos número son bastante altos,
dijo el Dr. González.
Como anécdota, la máxima autoridad del centro de salud relata
que antes, cuando se les hablaba de planificación familiar a las
mujeres, los esposos de éstas se volcaban en amenazas contra los
encargados del programa.
Una década después, esto ha cambiado y las mismas personas
que antes amenazaban, ahora son voluntarias en planificación familiar.