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Una corta vida llena de tradiciones

“No me saque en la foto... mi mamá no sabe que estoy aquí y, si me ve en el diario, me va a pegar...”.

Publicada 30 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Atención. La cobertura ha mejorado en el occidente. Foto: EDH


El Diario de Hoy

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Ese era el temor de Sofía, una joven de 16 años, con algunos rasgos indígenas, que asistía a su control de embarazo en la Unidad de Salud de Nahuizalco, en Sonsonate.

Es la hija menor de una familia llena de arraigadas tradiciones que entran en contradicción con algunos programas de salud como la planificación familiar y el control de embarazo.

Ella proviene del cantón Tajcuilujlan, tiene 37 semanas de embarazo y su partera le ha dicho que puede dar a luz “en la próxima luna”.

Su madre secunda esta opinión. No es para menos. La partera es parte de su familia, le ayudó a dar a luz a sus nueve hijos, incluyendo a Sofía, y espera que sus manos sean las que traigan al mundo a sus nietos.

Pero la joven prefiere asistir a la Unidad de Salud de la localidad. “Tengo miedo de que me vaya a pasar algo... ya perdí a uno cuando tenía apenas dos meses”, dijo Sofía.

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Sus vitaminas y el ácido fólico los tomó a escondidas. “Los metía bajo el petate de mi cama para que no los viera mi mamá”, explicó, aún asustada la joven.

Aunque el parto probablemente sea asistido por la matrona, Sofía quiere asegurarse de que su hijo esté en la posición correcta.

“No quiero que me soben el estómago para acomodarmelo... he visto a otras mujeres llorar cuando les arreglan al niño...”, relató.

Pese a los regaños de su madre, ella asiste a su control cada vez que puede.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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