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Desnutrición
Leve descenso en cinco años

Pobreza. Pese a los avances, un 20% de los menores aún sufre de una alimentación insuficiente. Salud valora el avance que revela la encuesta nacional, pero explica que hay recursos limitados para un plan integral

Publicada 30 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Problema. Pese al descenso en porcentaje, los casos se focalizan por zonas. Foto: EDH/Arturo Silva

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Una quinta parte de los niños menores de cinco años en El Salvador presenta desnutrición crónica, es decir retardo en el crecimiento, según lo revela la última encuesta Nacional de Salud Familiar (Fesal).

Sin embargo, para la coordinadora de Nutrición de Salud de la Asociación Demográfica Salvadoreña, María Teresa de Morán, los últimos resultados de la Fesal en materia de desnutrición crónica son óptimos, ya que se presenta una reducción del 4.4% con respecto a 1998.

Esta reducción, subraya de Morán, es positiva porque sucede pese a los terremotos, epidemias y otras calamidades que obligaron a reorientar los recursos para las emergencias.

Según el estudio, que complementa el trabajo “Censo de talla”, realizado por el Ministerio de Salud a los alumnos de los primeros grados de básica, el problema de los infantes con una estatura inferior a la ideal para su edad se concentra en los departamentos de Ahuachapán (36%), Cuscatlán (33%) y Santa Ana (26%).

La falta de una alimentación adecuada y el padecimiento de enfermedades infecciosas, algunas endémicas como el dengue y las diarreas, determinan el crecimiento “anormal” de este sector de la población.

Como indica el estudio de carácter social más amplio en el país, realizado por la Asociación Demográfica Salvadoreña (ADS), la situación ha mejorado en los últimos 15 años, pero el nivel de retardo es todavía elevado.

María Teresa de Morán
Coordinadora del área
de nutrición

Más eficiencia
“El último censo de talla permite hacer un mapa de vulnerabilidad nutricional. Eso significa que se debe ser más eficientes en la distribución de recursos...”

De Morán, es clara al indicar que “los recursos no son suficientes”, de ahí que el denominado mapa de población con defícit nutricional permita redistribuir mejor los insumos existentes.

“(La variable) talla-edad es un indicador de pobreza, ya que significa que esos niños han estado sometidos a períodos de tiempo en condiciones no adecuadas para su desarrollo”, explicó la funcionaria.

Desbalance


Lissette Sánchez, nutrióloga pediatra del hospital Bloom, indica que el origen de la desnutrición está en el desbalance de la energía y nutrientes requeridos y los ingeridos por la persona.

En este sentido, las autoridades de Salud son conscientes de la necesidad de atacar el problema antes de los dos años.

“Desde que el niño está en el vientre de la madre tenemos que cuidarlo. Desde 2003 estamos con un plan que lleva una ración de alimentos a la madre y al niño en 17 municipios de la zona (occidente del país)”, dijo De Morán.

La funcionaria se refiere a zonas de Ahuachapán como Tabuca, golpeado por la crisis del café y la falta de atención de las instituciones, donde la talla de uno de cada dos niños entre seis y nueve años está por debajo de lo ideal para su edad.

En Tacuba, existen cantones que distan tres y cuatro horas de la unidad de salud más cercana. Un centro donde es posible que se encuentre a un médico, pero no así a un especialista.

Esfuerzos. En Tacuba hay un centro de ayuda nutricional. Foto: EDH/Arturo Silva

Problema comienza en la gestación

El control adecuado de la mujer durante el período de gestación y posteriormente del recién nacido favorecerían el desarrollo del infante y, por tanto, reducirían las estadísticas de desnutrición crónica en el país.

Según estadísticas de la Fesal, los menores que nacen con bajo peso al nacer presentan dos veces más retardo que los que vienen al mundo con un peso igual o mayor de 2,500 gramos (5.5 libras).

La nutrióloga Lissette Sánchez apunta que si ese problema no se corrige a tiempo, el menor puede caer en una desnutrición aguda, de tratamiento más largo y con posibles efectos secundarios en los órganos. (ver gráfico en la parte superior)

“En el primer año, un niño debe ganar entre 500 y 800 gramos por mes”, subrayó la experta.
Si bien las dificultades económicas de la madre repercuten en el infante, los especialistas insisten en fomentar la lactancia materna exclusiva en los primeros meses de vida como una forma de garantizar una alimentación suficiente y segura al bebé.

Lea además

 


Una corta vida llena de tradiciones

Alimentarse con pocos recursos

Un experto nutriólogo salvadoreño, Eduardo Wollants, da a conocer varias formas de nutrirse aprovechando los recursos naturales.
- La necesidad fundamental que tiene el cuerpo es recibir proteínas de los alimentos porque no las puede producir solo y estas se encuentran en la mezcla de frijoles con arroz (casamiento).
- A falta de alimentos de origen animal, la vitamina A se puede encontrar en la zanahoria, espinaca, chipilín o la hoja de mora.
- Para evitar los trastornos producidos por la vitamina K, el especialista recomienda “aliarnos” con los vegetales de hojas verdes como: el chipilín, mora, espinaca o con otros frondosos como el brócoli o ciertas frutas, comunes, como la naranja.

Poca ayuda
El hospital Bloom es un reflejo de lo mucho que falta por hacer en materia de nutrición en el sistema de salud.
Un mal presente
Escaso control
Personal escaso
Dos años
Más inversión
Seguimiento
Común en niños
Entre un 50 y 70 por ciento de los pacientes ingresados en el sanatorio presentan algún grado de desnutrición.
Sin registro
El subregistro de los enfermos con bajo peso es importante. Aparece como la cuarta o quinta causa de ingreso.
Una nutrióloga
El principal nosocomio pediátrico del país cuenta con una persona especializada. Se trata de la
Dra. Lissette Sánchez.
En lista de espera
Para pasar consulta con el especialista, los pacientes esperan hasta dos años en el hospital Benjamín Bloom.
Un Riesgo alto
La desnutrición aguda, la más grave, afecta a un dos por ciento de la población. El país carece de un centro especializado.
Pocos centros
La recuperación de un menor desnutrido tiene que seguir en el hogar. Los centros privados que hay son limitados.


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