elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

“La competitividad tiene que atender exigencias sociales”

“Ésta es una visión que debe ser compartida, liderada por los gobiernos, el sector público, las universidades, los medios de comunicación”. Roberto Murray Meza. Fundemas

“En este país necesitamos un arma de diferenciación en el mundo globalizado para competir. Lo que queremos que se busque es el progreso de este país”. David Huezo. Cámara Americana de Comercio

Publicada 30 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Proyecto. Roberto Murray Meza y David Huezo, dos hombres de negocios que impulsan la responsabilidad social como clave del desarrollo empresarial. Foto: EDH/Jorge Reyes

“Muchas veces, el empresario incrementa sus costos de capacitación para hacer más productivo al trabajador”

Ciro Granados
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Aunque suene a una especie de nueva moda en El Salvador, los orígenes del concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se remontan a la década de los años setenta. Roberto Murray Meza, con su Fundación Empresarial para la Acción Social (Fundemas), es quizá el más notable abanderado del movimiento en nuestro país.

Murray no está solo. Junto a otros colegas han logrado atraer más adeptos a la nueva era de los negocios. No es para menos, muchos empresarios salvadoreños se han dado cuenta de que la actitud de capataz, del voraz “hacedinero”, del señor feudal, ha sido quebrada por la visión del buen trato a los trabajadores, de la convivencia sana con el ambiente y de la inversión en el recurso humano.

¿Por caridad? ¿Por trascendencia espiritual? No. Es porque en el mundo actual los mercados son cada vez más inteligentes. Es porque se percataron de que el éxito para penetrar en la decisión de los consumidores no se reduce al buen empaque, al excelente sabor, la presentación, la durabilidad o la habilidad en las campañas publicitarias. Realizaron que esos mercados están compuestos por los mismos trabajadores de las empresas, y que las empresas... o mejoran, o mueren.

Esta semana, Fundemas y la Cámara Americana de Comercio (AmCham) traerán a dos especialistas para realizar un cónclave con empresarios. Los expertos son Robert Dunn, presidente de la directiva de la Bussiness for Social Responsability (BSR), y Aron Cramer, presidente ejecutivo de la misma entidad.

En una mediana sala del tercer piso del World Trade Center, Roberto Murray Meza y el presidente de la AmCham, David Huezo, ofrecieron una perspectiva sobre el concepto de responsabilidad. Y, de paso, llamaron al gobierno para que se una a su esfuerzo.

Pregunta: ¿En palabras sencillas ¿qué significa el concepto de RSE?

David Huezo (DH): Quiere decir es que la mejor manera de hacer negocios, de manera rentable, es ser responsables ante los empleados, accionistas, la sociedad y el gobierno. Eso se traduce en reducción de costos y mejores resultados empresariales.

“Conciencia de que el trabajador debe tener mejor trato viene desde hace tiempo”.

“La responsabi-lidad social no es un imperativo moral, sino estratégico”

Roberto Murray Meza (RMM): Es la asimilación de parte del empresariado de integrar las necesidades, los requerimientos y los reclamos de la sociedad como parte de la estrategia. Antes esto podía parecer una cosa opcional, ahora pareciera un requisito sine qua non para ser competitivo y rentable.

Un ejemplo: al analizar los TLC que tenemos o las exigencias del Banco Interamericano de Desarrollo para dar el financiamiento, hay una serie de requisitos en cuanto al medio ambiente, al trato a los trabajadores, derechos humanos y la transparencia de informes financieros que se vuelven prerrequisitos para obtener los beneficios del tratado, del crédito o del respaldo de la institución.

P: Se habla de paradigmas, de cosas que cumplir. ¿Cuáles son las políticas concretas que debe cumplir un empresario para considerarse socialmente responsable?

RMM: Un empresario que en su visión pone como exigencia un determinado trato a los trabajadores o que en sus políticas incorpora una determinada actitud hacia el medio ambiente es un empresario socialmente responsable. No es una persona que da un donativo a una institución benéfica, ésa es una persona caritativa y filantrópica.

P: ¿Ustedes son empresarios socialmente responsables?

RMM: Eso es como que me digás que yo soy un hombre bueno; podemos ser más o menos buenos, pretendemos ser socialmente responsables, que nuestras empresas cada vez más cumplan con los prerrequisitos de la sociedad y cada vez más se adelanten a esas exigencias. Desde ese punto de vista, si nosotros estamos en empresas cuya visión manifiesta exige ese tipo de prácticas, sí lo somos.

DH: El concepto de la RSE es como Internet, es un proceso que está en evolución y significa diferentes cosas para cada uno. La respuesta es que institucionalizar el tópico, en el día a día de la empresa, es importante. Cada empresa lo adopta según su interés. Hablando por la comunidad de empresas norteamericanas operando en el país, y las salvadoreñas operando en Estados Unidos, sí.

P: ¿Cuándo se da cuenta el empresariado salvadoreño de que es necesario cambiar de actitud? ¿Por coyuntura mundial? ¿Porque le comienzan a bajar las ventas frente a inversionistas extranjeros?
RMM: Ha sido un proceso gradual que se ha ido articulando en una visión mucho más efectiva. La conciencia ambiental viene desde hace 10 ó 15 años. La conciencia de que el trabajador debe tener mejor trato del empresario viene desde hace más tiempo. Lo que ha marcado la pauta es que intereses individuales o sectoriales ahora se integran; antes tenías organizaciones que promovían intereses ambientalistas, había otras que promovían los derechos humanos, las que promovían la transparencia en la información al consumidor y hacia el fisco. Ahora hay una especie de integración de todas esas exigencia sociales que le plantean al empresario una nueva y diferente forma de administrar la compañía.

P: Curiosamente, esas exigencias de la sociedad que usted menciona han sido banderas de la izquierda política por tradición. ¿Es acaso esta concienciación de los empresarios una manera de solidificar en nuestro país la permanencia del sistema económico, robándole o restando banderas a la izquierda política?

DH: No veo que esa sea la motivación. Puede ser una consecuencia. Lo que pretendemos es poner este tópico a nivel nacional. Hay empresas que lo han estado haciendo, pero ahora lo queremos extender, porque es buen negocio. En este país necesitamos un arma de diferenciación en el mundo globalizado para competir. Si da la coincidencia, es una labor de colaboración. Esto no es sólo del empresario; tenemos que trabajar todos hacia esta finalidad y, si nos une (con los planteamientos de la izquierda), enhorabuena. En lugar de decir que les quitamos banderas, digamos que más bien enarbolamos las mismas banderas, y ojalá con un fin común.

P: ¿Enarbola la Amcham las mismas banderas que la izquierda salvadoreña?

DH: Lo que estoy diciendo es que queremos que se busque el progreso de este país. ¿Cómo lo queremos hacer los empresarios? A través de la libre empresa, la democracia. No es que estemos enarbolando... ¿Porque quién dice que el aspecto laboral es de izquierda? ¿quién dice que el medio ambiente es una bandera de la izquierda? No es así.

“Sin el gobierno, no funciona esto. Tiene que ser copartícipe en este esfuerzo nacional, porque el gobierno quiere generar empleo. Si lo económico no va emparejado con el desarrollo social, se va a tropezar”

RMM: Hay una paradoja muy interesante. Cuando la izquierda se opone a la aprobación de los tratados de libre comercio con los Estados Unidos, se opone precisamente a los protocolos más estrictos de cumplimiento de normas laborales, ambientales, de transparencia, etcétera. Entonces, a veces, como que es absurdo, como que se han cambiado los roles. Pero lo que tú dices es obvio, ha habido una mayor congruencia entre las visiones empresariales y las exigencias sociales.

P: ¿Mera coincidencia?

RMM: No, es un símbolo de cierta maduración y sofisticación de la sociedad y de la forma en que el empresario atiende la demanda social. El empresario no funciona si no logra satisfacer demandas. Las demandas sociales se traducen en la escogencia de productos. Y en la medida en que esos productos satisfagan a la sociedad por la forma en que están hechos y que el componente de trabajo que lleven sea satisfactorio, serán exitosos.

P: Tradicionalmente, la máxima de una empresa es crear utilidades. ¿En qué momento entra el concepto de responsabilidad social dentro de esa lógica?

RMM: El propósito de una empresa no es maximizar utilidades, sino maximizar valor. Valor para el consumidor, el accionista, el trabajador, sin los cuales la empresa fracasa.
DH: Es miope buscar la maximización de utilidades a costa de la sobrevivencia a largo plazo, de la permanencia y la preferencia en general, no sólo del consumidor.

P: ¿Estamos en pañales o vamos avanzados en esto de la responsabilidad social?

RMM: Estamos más adelantados que el resto de Centroamérica y otros países latinoamericanos. No tan adelantados como deberíamos estar, pero haciendo mucho progreso en el tiempo.

P: ¿Una empresa socialmente responsable gana más dinero que una que no lo es?

RMM: Debería de, en el mediano o largo plazo; quizás en el momento no, pero debería tener una rentabilidad más sostenible y mayor.

P: ¿Existe una tendencia mundial de este concepto o se tropicaliza?

DH: Europa tiene su visión. Igual sucede con Estados Unidos. La que nosotros adoptamos está más acoplada a la visión de Estados Unidos.

Diferente nivel de avance

- ”Uno se pregunta cómo podemos tener las mismas exigencias frente a los países más sofisticados. Obviamente estamos en el mismo camino, pero en diferente nivel de avance. Aparte, los sectores tienen diversas exigencias”, afirma Murray.
-“Las exigencias de la maquila son muy manifiestas y claras. Y tal vez éstas no sean tantas en el sector agrícola, que es un sector más primitivo y retrasado. Esto nos va a servir, porque nuestra competencia más importante va a ser China cuando caigan los aranceles norteamericanos”, agrega.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW