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¡Ni modo! Si una mujer quiere entrar a Mariona, se somete
a un registro sumamente estricto. Ellas se quejan de los manoseos.
Foto: EDH/Mauricio Cáceres
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Jaime García
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Es una mujer de edad avanzada, que se identifica sólo como Úrsula,
para proteger su identidad.
Ella es una del millar de personas que ayer sufrieron un verdadero calvario
para poder entrar al penal de Mariona y visitar a sus parientes que están
presos.
Doña Úrsula permaneció alrededor de dos horas en
una larga fila que prácticamente había invadido la carretera
frente a la prisión.
Era tanta la gente que dos policías regularon el tráfico
para evitar atropellos.
Úrsula afirmó que durante un año no ha dejado de
llegar al penal los jueves y domingos a ver a su hijo, que cumple una
condena de cinco años: en el hospital y en la cárcel,
sólo se tiene madre y familia, ahí no hay amigos,
dice.
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Hasta el fondo. Ningún bolsón se queda sin ser revisado
por los guardias. Se tiene mayor cuidado en detectar frutas que
pueden fermentarse u objetos cortopunzantes.
Foto: EDH/Mauricio Cáceres
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Las visitas se colocaron toallas mojadas sobre su cabeza para protegerse
del sofocante calor y se cambiaron los zapatos de tacón grueso
por chancletas para poder ingresar.
Cuando doña Úrsula pasó por el primer portón,
fue retenida por un grupo de policías y guardias del penal que
registraban celosamente bolsos, carteras y trastos con comida.
Úrsula tenía la mirada perdida mientras abría las
piernas y se sometía al registro, que deja el pudor afuera de los
altos muros de la prisión.
Las manos y dedos de empleadas penitenciarias exploran cada rincón
de las féminas.
Ni los niños se escapan de los tocamientos, debido a que, según
las autoridades carcelarias, pueden ser usados para ingresar drogas u
otras sustancias ilegales.
Tenemos que soportar los manoseos, afirmó un grupo
de mujeres que se quejaba con sus gestos cuando eran revisadas.
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Necesidad. El calzado femenino de tacón grueso no está
permitido en el penal. Las chancletas son la mejor opción.
Foto: EDH/Mauricio Cáceres
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Un segundo registro es hecho por los guardias en la entrada a los recintos
de los presos. La comida y la bebida es inspeccionada con rigurosidad.
Para doblar la seguridad, policías han sido apostados en los contornos
perimetrales del penal, a fin de evitar fugas y garantizar la seguridad
de los mismos reclusos.
Pedro Rivera, subdirector de Seguridad y Custodia de Mariona, informó
que los policías ayudan en los registros para buscar rastros de
drogas.
Agregó que grupos de custodios fueron destinados a patrullas que
recorren los recintos donde están los internos.
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Labores de reos . Los reclusos de Mariona aprovechan la llegada
de las visitas para ganarse algunos dólares.
Foto: EDH/Mauricio Cáceres
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Reiteró que el personal del penal está abierto a cualquier
pesquisa para descartar participación de los mismos en trasiego
de drogas.
Fuentes de la Dirección de Centros Penales confirmaron que la Fiscalía
de Santa Ana abrió un expediente para investigar los móviles
de los homicidios de dos custodios del penal de Apanteos.
Marciano Chanico y Samuel de la Cruz Zacarías murieron abatidos
a tiros por desconocidos que les interceptaron frente a sus viviendas
cuando salían con permiso de la referida penitenciaría.
Las víctimas fueron atacadas con media hora de diferencia en Santa
Ana. Vamos a darles el seguro a las familias dolientes, dijeron
las fuentes.