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Piden más aulas para escuela

Necesitan dinero para comprar otro terreno. Hace falta espacios recreativos

Publicada 30 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Geraldine Varela
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

La escuela del Cantón Quezalapa de Panchimalco, es un lugar abandonado por las instituciones públicas. Las dificultades que afronta el centro educativo son muchas.
La institución ya no alcanza a cubrir las necesidades de los estudiantes, ya que la infraestructura le queda pequeña a los 435 alumnos que ahí asisten.

Para las 15 secciones que tiene la escuela, solamente disponen de nueve salones.
Anteriormente tenían seis. Fue hasta junio de este año que la Alcaldía de Panchimalco les donó una casa y ahí habilitaron tres salones más.

Aparicio Vásquez, director del centro escolar desde hace tres años, asegura que el Ministerio de Educación (Mined), tiene conocimiento del caso, pero la solución que les propone no es posible.

“El Ministerio dice que nos construye una escuela, si nosotros conseguimos el terreno. No tenemos recursos para comprar uno (terreno)” expresó el director, quien manifiesta que junto al centro educativo se encuentra un terreno en venta, pero su costo es de 100 mil colones, cantidad que excede la capacidad adquisitiva de los lugareños.

La escuela brinda educación hasta el noveno grado, porque el problema del espacio no ha permitido a las autoridades que se ofrezca bachillerato.

Cuando los jóvenes terminan sus estudios básicos deben viajar siete kilómetros para estudiar en una escuela de los Planes de Renderos; otros prefieren viajar 22 kilómetros hasta San Salvador.

Los niños y niñas tampoco tienen una cancha o un patio para recrearse. Durante los recesos los pequeños deben jugar en la calle.

Otro de los problemas que afecta a la escuela y a toda la comunidad en general, es la falta de agua.

El sistema de agua potable en el cantón Quezalapa es administrado por la misma comunidad y funciona con nacimientos de agua. Pero después de los terremotos del 2001, parece que estos pozos cada vez tienen menos agua, por lo que el vital líquido llega a las casas una vez cada diez días.

La situación es difícil para los estudiantes porque no tienen agua para beber. Ellos están a la espera que las autoridades les brinden ayuda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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