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Así calificamos Atenas 2004

Los Juegos Olímpicos 2004 terminaron ayer, pero hubo aspectos que quizás pasaron inadvertidos por las hazañas deportivas, mas contribuyeron para engrandecer más la justa deportiva de la capital griega.

Publicada 30 de agosto 2004, El Diario de Hoy

DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

9 Organización. El trabajo realizado por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos rozó la excelencia. Todo estaba en su lugar, como tenía que ser. Fueron un ejemplo de puntualidad y eficiencia en todos los órdenes. Se esforzaron y se notó. 10 Escenarios. Lo mejor de los Juegos. Desde lo estético a lo funcional, las instalaciones deportivas son impresionantes. Un legado que si Grecia lo sabe aprovechar le dará muchas satisfacciones deportivas en el futuro.
9 Seguridad. Nadie se acordó de los posibles atentados. Aunque era engorroso enfrentarse todos los días a los detectores de metales y scanners, lo cierto es que el sistema funcionó a la perfección. Se trabajó bien en el control en los escenarios y en los hoteles. A veces eso provocó algunas colas. 9 Transporte. Como en algunos casos las distancias eran grandes, se montaron varias líneas que conectaban los puntos más importantes de Atenas. Había buses para periodistas y también para los espectadores con una frecuencia más que razonable durante las 24 horas. El carril olímpico —donde sólo podían circular carros con una identificación de los Juegos— agilizó el tránsito.
10 Entretenimiento. Al margen de los atractivos que ofrece Atenas como ciudad, aquel que iba a ver un juego tenía la diversión asegurada. Antes y después de los partidos, y también en los tiempos muertos de algunos deportes, los organizadores montaban shows, coreografías de excelente nivel y otro tipo de espectáculos para mantener al espectador entretenido. 7 Alojamiento. Las instalaciones construidas especialmente para albergar a los visitantes son muy buenas, aunque quizá se hayan excedido en los precios. La mayoría costaban entre 180 y 200 dólares diarios. Los hoteles tradicionales también subieron bastante sus tarifas, aunque conseguir habitaciones a último momento resultaba muy difícil y ridículamente caro.
10 Comunicación. El servicio informativo de los Juegos funcionó a la perfección. En todos los lugares había entre 10 y 160 computadoras para poder consultar resultados al instante. Además, en cada sala de prensa —aparte del MPC había una en cada escenario— había monitores de televisión para seguir todas las competiciones. Si uno no se enteraba de algo era simplemente porque no había ocurrido. 9 Limpieza. Los atenienses no eran famosos por su higiene en las calles, pero ahora —a través de una fuerte campaña— revirtieron esa imagen. La limpieza de los estadios, donde se trabajaba antes y después de una competición, fue admirable. Aquel que tiraba una botella o un papel se le miraba con desprecio, como si acabara de cometer un triple asesinato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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