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| Consternados. César Humberto Dorat y Carlos
Mauricio Melara consultan con su abogado durante la lectura de la
resolución. Foto EDH |
D. González/K.
Urquilla/J. Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El Juzgado Primero de
Sentencia de San Salvador resolvió enviar a prisión por
diez años a dos ex cadetes por el homicidio de uno de sus compañeros.
Los convictos César Humberto Dorat y Carlos Mauricio Melara, deberán
pagar 50,000 colones por daños y perjuicios a la familia de Erick
Mauricio Peña Carmona.
El crimen se produjo el 31 de mayo de 2001 cuando Melara pateó
a Peña al castigarlo, instigado por Dorat.
El fallo fue notificado anoche en la sede de los tribunales de Sentencia,
en el Centro de Gobierno.
Los familiares de los ex cadetes mostraron consternación por el
fallo, el que calificaron de injusto y prometieron apelar
ante la Corte.
La autoridad judicial responsabilizó del crimen a Melara como autor
y a Dorat como instigador.
El tribunal colegiado fundamentó su decisión en las coherentes
declaraciones de los testigos, la mayoría ex compañeros
de los inculpados.
En el juicio, los ex cadetes pidieron perdón y argumentaron que
de esa manera violenta les habían enseñado cómo se
castigaba en la Escuela de Aviación Militar.
Censura
Los jueces criticaron a la defensa por generalizar y aprobar la violencia
que los militares experimentan en formación.
No se deben aceptar estas conductas, afirmó.
Después de leída la sentencia, el representante del Instituto
de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), Pedro
Cruz, manifestó sentirse conforme.
Logramos probar el dolo (intención) también para el
instigador, dijo el abogado Cruz.
El IDHUCA fue parte querellante en el caso.
Lisandro Castaneda, defensor particular de César Humberto Dorat,
dijo que pedirán a la Corte Suprema una revisión del fallo,
pues para ellos el homicidio fue culposo (no intencional).
Melara y Dorat han tenido que enfrentar tres juicios. El primero ante
un tribunal militar que les condenó a cuatro años por desobediencia.
Cumplen la sentencia en el presidio de Metapán, Santa Ana, adonde
fueron llevados anoche.
El segundo juicio lo enfrentaron en marzo de 2002. En esa ocasión,
un jurado de conciencia libro de cargos de coautoría a Dorat Álvarez
y condenó a Melara a purgar diez años y ocho meses de prisión
por el delito de lesiones graves que derivaron en la muerte de Peña.
Pero la Fiscalía y la familia de la víctima no estuvieron
de acuerdo con el fallo y apelaron hasta conseguir un nuevo juicio.
Misael Canales, padre de Peña, dijo que no buscaban venganza sino
justicia por el crimen.
Fechas claves en el caso
- El 31 de mayo 2001, Carlos Melara, un cadete de último año,
en complicidad con César Dorat, mata a Erick Peña, propinándole
un castigo y una golpiza.
- Ese mismo año, un tribunal militar les sentencia a cuatro años
de cárcel por el delito militar de desobediencia.
- En marzo de 2002, el Juzgado 6o. de Sentencia absuelve de culpa a Dorat
y condena a diez años y ocho meses de prisión a Melara.
- En junio de 2002 una instancia superior anula la decisión del
6o. de Sentencia y ordena un nuevo juicio.
- En diciembre de 2003, la Corte Suprema de Justicia reitera la orden
de celebrar el nuevo juicio, el cual concluyó ayer.
Los parientes oyeron la sentencia tensos y tomados
de las manos
Los parientes de los ex cadetes César Humberto
Dorat y Carlos Mauricio Melara estaban visiblemente nerviosos.
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| Progenitor. Misael Canales, padre de Erick, escucha
el fallo.Foto EDH |
Uno de ellos, antes de iniciar la audiencia, parecía
formular una plegaria. Su expresión era de meditación.
Las manos de otras de las familiares de Dorat, permanecieron unidas, durante
casi toda la lectura del fallo.
El padre de Erick Peña bajaba el rostro cuando escuchaba a uno
de los jueces, leer nuevamente cómo murió su hijo. La madre
tenía la mirada perdida, casi no parpadeaba. Las lágrimas
se desbordaron al final.
Mientras, los padres de ambos procesados, se veían con una expresión
de incredulidad ante lo que escucharon.
Los ex alumnos de la Escuela de Aviación, estuvieron casi inmóviles,
atentos ante la lectura de la sentencia.
Después de la resolución, los progenitores de Melara se
retiraron casi de inmediato. Los de Dorat se abrazaron en el pasillo.
Los ex cadetes abandonaron la sala con las esposas puestas.
Afuera, cada uno de los grupos familiares esperaban el momento en el que
subirían los jóvenes al vehículo que los llevaría
hasta el presidio.

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