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Sed en Cimas de San Bartolo

Servicios básicos. Desde hace seis meses no hay agua potable en algunas colonias del oriente de San Salvador. En una reunión con Anda se acordó revisar las tarifas.

Publicada 28 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Necesidad. José Ortiz camina cerca de dos cuadras para llevar agua a su casa. Foto: EDH

Susana Díaz
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los habitantes de Cimas de San Bartolo II, en Ilopango, han decidido mudarse, debido a que desde enero no reciben agua potable en sus viviendas.

Hasta la fecha la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda) aún no brinda una solución permanente al problema.

Carlos Marín, residente del pasaje 38 quinta etapa, manifestó que visitará las oficinas del Fondo Social para la Vivienda y realizará trámites para devolver la casa que adquirió, ya que todas las promesas que la entidad le hizo antes de adquirir la propiedad -una zona segura y con abundante agua-, resultaron ser falsas.

“Muchos de mis vecinos se han mudado de este lugar, debido a la falta de servicios básicos en la colonia”, dijo Marín.

Los residentes de la quinta etapa de Cimas de San Bartolo, tienen que subir alrededor de treinta gradas para llegar hasta sus pasajes. La estructura dificulta a los camiones cisterna para abastecerlos de agua.

Solidaridad. Vehículos particulares distribuyen agua gratis. Foto: EDH

“Los trabajadores tienen que agregar varias mangueras a la pipa para hacer que el agua llegue hasta los barriles que se encuentran en la parte alta de la colonia.

Eso hace que los motoristas trabajen de más y la mayoría de veces no quieren darnos agua”, dijo Marín.

Además, tiene que permanecer largas horas detrás de los trabajadores de la Anda insistiéndoles para que le den agua.

“Saco mi barril desde las 7:00 de la mañana para esperar la pipa y me llegan las 4:00 de la tarde rogándole a cada encargado de la pipa para que se acerque a mi pasaje”, explicó.

En busca de agua

En la calle principal de Cimas de San Bartolo II hay una tubería con fuga de agua potable que sobresale del pavimento y es en donde la mayor parte de los habitantes hacen largas filas para llenar un recipiente.

Nicomede García, de 70 años, tiene que caminar cuatro cuadras para llenar un cántaro con agua.

“Desde hace más de un mes no recibo el servicio en mi casa y la única persona que me puede ayudar es mi hija pero pasa todo el día trabajando por eso tengo que hacerlo yo”, manifestó.

Agua. Primeras pipas de Anda llegaron ayer a la Cima II. Foto: EDH

García asegura que cuando llegaron a vivir a Cimas de San Bartolo el problema era que sólo había agua cada ocho días, pero en la actualidad este problema es más complejo.

José Ortiz, de 11 años, dedica varias horas de la mañana para hacer fila con su hermano Henry para obtener un poquito de agua.

“Mi mamá me manda a traer agua para la casa porque ya tenemos más de dos meses que no cae. Siempre tengo que hacerlo temprano porque en la tarde voy a estudiar”, explicó José.

La ausencia de las pipas, durante los tres días de paro de labores en la Anda, obligó a los habitantes de Nueva Trinidad en San Felipe para emprenderse en la búsqueda de agua.

Ayer por la mañana, Reinaldo Villanueva salió en un pick up con diez cántaros en busca de agua para repartirla a cuatro familias en su comunidad.

“Nos avisaron que las pipas llegarían muy temprano, pero al ver que no aparecían optamos por salir a buscar agua”, explicó.

Villanueva manifestó que en la comunidad son pocas las personas que salen del sector en busca de agua. Ellos viven con la esperanza de que los camiones cisterna lleguen a sus domicilios.

En el lugar cuentan con cantareras, pero ya tienen varios meses de no tener agua potable.
“El recibo siempre es puntual todos los meses pero el agua cada día brilla por su ausencia”, agregó.

Personal de Anda informó que el servicio de pipas fue normal ayer, después del paro de labores que realizaron los sindicalistas. Explicaron que continúan las negociaciones con el sindicato.


Anda revisará facturas de habitantes de la zona

La agonía por la escasez de agua potable que sufren los residentes de varias colonias de Ilopango podría tener un alivio.

Tarea. Los niños ayudan llevando agua a sus casas. Foto: EDH

Representantes de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda) se comprometieron a revisarles el monto de las facturas del servicio que no reciben.

Unos 25 representantes de las colonias La Cima, Cumbres de San Bartolo y de las comunidades Belén y 9 de Agosto, se reunieron ayer con representantes de la autónoma para buscar solución a la crisis que enfrentan en esa populosa zona.

“Nosotros fuimos claros, les dijimos que ya no queríamos sentarnos en la mesa a platicar pues lo que necesitamos son hechos”, comentó José Cisneros, representante de la colonia Cimas de San Bartolo.

La presión ejercida por los demandantes surtió efecto. De la reunión surgió el acuerdo de revisión de los recibos. El monto facturado difiere de la realidad, puesto que el líquido no es recibido por los consumidores.

Gasto. Las pipas llegan a vender el barril a $0.70. Foto: EDH

En los casos donde no haya medidor, la autónoma les reducirá el pago a la cuota mínima de $2.29.

“Esta gente no ha hecho uso del servicio”, comentó Waldo Polío, de Relaciones Públicas de Anda, uno de los participantes en la reunión.

También hubo promesa de agilizar el traspaso de dos pozos ubicados en la colonia La Cima, propiedad de un banco.

“Estos pozos abastecen a las colonias pero no hay un control directo de Anda. La manipulación la realiza un empleado que no es pagado por la institución”, explicó Polío.

Anda no posee control directo sobre éstos, pero sí realiza la facturación mensual de los habitantes por el agua que no reciben.

Abastecimiento. Las autoridades del Anda prometieron enviar pipas a las zonas afectadas. Foto: EDH

“Esperamos que este problema se solucione cuando Anda tenga el control directo de los pozos”, comentó.

Los afectados también pidieron a la autónoma que les envíe con mayor frecuencia las pipas abastecedores, mientras se soluciona el problema.

Las pipas particulares se aprovechan de la sequía que sufre las colonias y cobran $0.70 por llenar los barriles con el vital líquido.

En Anda se comprometieron a enviarles los camiones cisternas. Luego de agotados los puntos, acordaron volver a reunirse dentro de 10 días.

Varias comunidades han bloqueado calles para demandar por el servicio, entre ellas la Urbanización Montelimar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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