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| Macabro. La policía halló varios
cadáveres. Foto AP |
EFE
El Diario de Hoy
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Los combatientes chiitas
abandonaron ayer el santuario más sagrado de la ciudad iraquí
de Nayaf y comenzaron a entregar sus armas, luego de que decenas de miles
de peregrinos celebraran un acuerdo de paz que terminó con una
sangrienta rebelión. Sin embargo, ayer todavía se intercambiaban
acusaciones en medio de cadáveres descompuestos.
Poco después de haber tomado el control de la mezquita donde los
insurgentes se habían refugiado, la policía iraquí
se presentó en un hotel donde se hospedan periodistas y les ofreció
acceso a un tribunal islámico que estaba en manos del líder
rebelde chiita Moqtada al-Sadr.
Cúbranse las narices. Aquí es donde el Ejército
Mehdi le cortaba la garganta a la gente y después los dejaba ahí
para que se pudrieran, dijo un policía.
Dentro del tribunal, a unos 200 metros de la mezquita del Imán
Alí, había 15 cadáveres hinchados y negruzcos cubiertos
de moscas.
A uno le faltaban dedos en las manos. Pudieron haber sido cercenados o
tal vez desaparecieron tras el impacto de un cohete o mortero. Algunos
presentaban cuchilladas en el cuello, pero no se podía precisar
si les habían cortado la garganta o habían recibido otros
tipos de heridas.
Sin embargo, está claro que las tensiones persisten a pesar del
acuerdo de paz mediado por el líder chiita más venerado
en Iraq, el Ayatolá Alí al-Sistani.
La policía de Nayaf, apoyada por las fuerzas estadounidenses, acusó
a Sadr de haber dictado sentencias de muerte en un tribunal ilegal.
Asesinan a dos rehenes turcos
- Los cadáveres de dos turcos secuestrados han sido hallados en
la localidad iraquí de Baiyi, a unos 200 kilómetros al norte
de Bagdad, informó ayer el canal de televisión por satélite
Al Yazira.
- Los rehenes fueron tiroteados por sus captores y sus cuerpos aparecieron
en Baiyi, situada en el llamado triángulo suní
en el que actúan insurgentes que se oponen a la ocupación
extranjera.