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Enterados. Antes de iniciar la búsqueda de tortugas, los
vecinos son orientados por Carlos Osegueda (de espaldas).
Foto: EDH/Henry Santos
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Henry Santos
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Es miércoles por la noche. El frío de la brisa marina
cala los huesos, pero eso no inquieta al grupo de pescadores y técnicos
del programa de control de la tortuga que pacientemente esperan la llegada
de los quelonios a las costas de El Espino, Usulután. El espectáculo
es único, pues esta curiosa especie desova en las mismas playas.
El tiempo pasaba y ninguna tortuga aparecía, hasta que al filo
de las 11:45 de la noche un grupo logró encontrar una y capturó
seis docenas de huevos, que fueron llevadas al vivero, donde posteriormente
se incuban y anotan los nombres de los participantes. La noche apenas
empezaba.
Esfuerzo
Todo es parte de un esfuerzo ambiental. Carlos Enrique Osegueda director
ejecutivo de la Asociación Pro Ecología de El Salvador (Aproes),
encargada del programa, dijo que el proyecto es grande porque se trata
de salvar a una especie en peligro de extinción.
"Lo curioso es que la tortuga vuelve al mismo lugar de la playa donde
salió y esto lo hará de nuevo hasta dentro de tres años",
dijo. "Volveremos a ver a las tortugas que hemos criado cuando alcancen
su madurez y vengan a depositar sus huevos, detalló.
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Activo. Ernesto Sánchez muestra los huevos recolectados.
Foto: EDH/Henry Santos
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El miércoles, Aproes, y diferentes comunidades de la playa El
Espino iniciaron la veda para la recolección de huevos de tortuga.
Los que se obtienen son incubados para luego liberar los quelonios que
nacen. Así se trata de evitar la extinción de esta especie.
No es fácil. Se invierten más de 63 mil dólares en
el proyecto, aportados por organismos internacionales.
Se hace conciencia en los tortugueros, protegen los huevos y se aseguran
de que existen las condiciones adecuadas para liberarlas.
Les queda más de un año para cumplir con la meta establecida
Mario Antonio Juárez, miembro de Aprodes, dio por inaugurada la
veda ante más de 60 lugareños que se dedican a la búsqueda
de tortugas para obtener sus huevos.
Cada tortuguero tiene una licencia para extraer los huevos. Al hacerlo
sin el permiso, la policía puede decomisarle el producto.
Cada persona que encuentre una tortuga desovando puede tomar los huevos
y una docena será donada a uno de los dos viveros establecidos
en el lugar. Incluso, si desea, puede vender el resto a la misma organización
que les paga tres dólares por docena.
Ana Griselda Alvarenga dijo que son varias las comunidades que colaboran
y que los vecinos responden muy bien. Algunas comunidades participantes
son El Bajo de Ana Chepa, La Chepona, Amurita, El Espino y El Jaguar.
"El objetivo de nosotros es tener un aproximado de 25,920 tortugas
liberadas al finalizar el proyecto, por el momento llevamos unas dos mil,
expresó.
El proyecto culmina en agosto de 2005 y los organizadores están
optimistas.