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Sin rivales. El piloto sigue haciendo historia en la Fórmula
Uno. Mañana podría alcanzar su séptimo campeonato.
Foto: EDH/AP
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DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
En ningún circuito del mundo Michael
Schumacher vibró con tantas vivencias lágrimas y triunfos
como en Spa-Francorchamps, escenario, mañana, del Gran Premio de
Bélgica de Fórmula 1.
El ya anticuado circuito en las Ardenas no es por casualidad el recorrido
preferido del alemán. La actual superestrella de Ferrari debutó
allí hace 13 años con una excelente actuación y en
1992 festejó la primera de sus 82 victorias. Allí también
una descalificación reforzó durante cierto tiempo su fama
de Schumi tramposo.
En Spa he vivido muchos acontecimientos especiales, comentó
con ojos brillantes el séxtuple campeón mundial antes de
volver a su salón de estar, como denomina cariñosamente
el recorrido de 6,973 kilómetros de longitud. Mañana, Schumacher
desea coronar la íntima relación con Spa con la conquista
del séptimo título de campeón del mundo.
En su debut en la Fórmula Uno, Schumi, de profesión mecánico
de autos, no podía ni soñar siquiera en títulos y
triunfos. Sólo gracias al respaldo financiero de un patrocinador
obtuvo la plaza vacante en el equipo Jordan. Con su manager Willi Weber,
Schumacher se instaló en un albergue juvenil. Por las noches iban
a cenar a una pizzería.
Pero el joven piloto de 22 años demostró de golpe su extraodinario
talento, al quedar en séptimo lugar en los entrenamientos de clasificación.
Y eso que no conocía en absoluto el circuito. Subí
a la bicicleta y di dos vueltas al recorrido, confesó años
después.
El 30 de agosto de 1992, Schumacher festejó en Spa su primer triunfo.
En la vuelta al término de la carrera no pudo refrenar lágrimas
de emoción. Lo más fantástico fue que ninguno
de los pilotos de categoría había abandonado, subrayó
el germano la importancia de su éxito.
Desilusión
Luego, su primer revés en 1994: El vencedor es descalificado posteriormente
en la tarde del 28 de agosto porque el grosor de la plancha de madera
adherida a la base del coche no estaba de acuerdo con el reglamento. Esa
y otras infracciones de las reglas le valieron Schumacher el apodo de
Schummel-Schumi (Schumi tramposo) en los diarios de masas.
Titulares positivos acaparó Schumacher el 28 de agosto de 1995:
Corriendo bajo la lluvia, Schumacher, salido en lugar 16, fue ganando
posiciones hasta finalmente triunfar. En los 45 años de la Fórmula
1, ningún piloto había conseguido tal hazaña.
La primera temporada de Schumi en Ferrari tuvo más sombras que
luces. Pero el 25 de agosto hizo honor a su fama de rey de la lluvia
con su victoria en Spa, pese a la desventaja que suponía la lesión
en una pierna sufrida en los entrenamientos. Gran suerte en la desgracia
tuvo Schumacher el 30 de agosto de 1988 cuando en medio de una torrencial
lluvia chocó con el McLaren-Mercedes de David Coulthard.
El alemán, rojo de ira, quería liarse a golpes con el escocés
tras llegar a los boxes con su Ferrari cojeando a tres ruedas.
En sus dos últimas actuaciones en Spa-Francorchamps, el alemán
de 35 años escribió de nuevo historia: el 2 de septiembre
de 2001, Schumacher superó con su victoria de Gran Premio número
52, la plusmarca que poseía el francés Alain Prost, en 51.
Al año siguiente, el 1 de septiembre, mejoró el récord
mundial a 10 victorias en una temporada. Califico siempre a Spa
de mi salón de estar", dijo después.
Mañana, el campeón alemán va en búsqueda de
su séptimo título. ¿Se le dará?