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| Bienvenida. El exilado Guillermo Novo celebra
su liberación, ayer, al llegar al aeropuerto de Opalocka, Florida,
al norte de Miami. Foto EDH/AP |
Álvaro Cruz Rojas/agencias
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El controvertido activista anticastrista cubano, Luis Clemente Posada
Carriles, fue liberado ayer por la madrugada en Panamá, tras ser
indultado por la Presidenta de esa nación, Mireya Moscoso.
Posada Carriles, de 76 años, había sido capturado en noviembre
de 2000, y otras cuatro personas, por planificar un supuesto complot de
asesinato contra el dictador cubano, Fidel Castro.
Además de Posada, fueron liberados Gaspar Jiménez, Guillermo
Novo y Pedro Remón. Un quinto involucrado sigue en la cárcel.
Cortes panameñas sentenciaron a Posada y Jiménez a ocho
años de prisión por poner en peligro la seguridad pública
y falsificar documentos, en tanto Novo y Remón recibieron siete
años por el primero de los cargos.
Novo, Remón y Jiménez llegaron ayer tarde al pequeño
aeropuerto de Opalocka, al norte de Miami, donde exiliados cubanos les
dieron una bienvenida de héroes. Pero el destino de
Posada Carriles era incierto hasta ayer tarde (ver nota adjunta).
En El Salvador, el Presidente Elías Antonio Saca rechazó
el ingreso de éste.
El anticastrista, considerado un terrorista de la peor calaña
por el régimen de La Habana, fue liberado alegando razones
humanitarias y para evitar que fueran asesinados en
Cuba o Venezuela, países que han pedido su extradición.
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Un personaje
misterioso
Luis Clemente
Posada Carriles
nació en Cienfuegos, Cuba, en 1928.
Durante más de 25 años, la única fotografía
que se conocía era esta de finales de los años 70,
hasta su
captura en Panamá en el año 2000.
Participó en decenas de intentos para asesinar al dictador
cubano, Fidel Castro.
Es prófugo de la justicia venezolana, cubana y salvadoreña.
En 1998, admitió haber reclutado a dos salvadoreños
para cometer actos de terrorismo.
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Posada Carriles participó en la fallida invasión de Bahía
de Cochinos en 1961, que intentó derrocar a Castro, financiada
por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA).
Luego se exilió en Venezuela, donde se convirtió en un importante
oficial de la inteligencia venezolana. Pero en 1976 fue acusado de participar
en un atentado terrorista contra un avión comercial de la aerolínea
Cubana, mientras volaba sobre Barbados. En el ataque murieron 73 personas.
Luego se fugó en 1985 de una cárcel en las afueras de Caracas
y apareció en El Salvador formando parte de la polémica
operación Irán-Contras, que dirigía Oliver North.
Desde aquí participaba en el envío clandestino de armas
a los rebeldes antisandinistas de Nicaragua (los contras)
y el gobierno de Napoleón Duarte le otorgó documentos salvadoreños
a nombre de Ramón Medina, según el mismo Posada ha relatado
en su libro Los caminos del guerrero.
Fue precisamente bajo el nombre de Ramón Medina que ingresó
a Panamá en 2000. Al ser capturado, tenía consigo documentos
salvadoreños obtenidos fraudulentamente, por lo que enfrenta también
un proceso por falsificación ideológica y material en El
Salvador.
En 1997, una investigación de los periódicos The Miami Herald
y El Diario de Hoy reveló que Posada Carriles había reclutado
a los salvadoreños Francisco Chávez Abarca, Raúl
Ernesto Cruz León y Otto Rodríguez Llerena para perpetrar
una cadena de atentados en lugares turísticos cubanos.
Cruz León y Rodríguez Llerena fueron capturados y condenados
a muerte en la isla y su ejecución está pendiente.
Tras la captura de Posada en Panamá, Cuba, Venezuela y El Salvador
demandaron su extradición.
En nuestro país, dicha petición nunca se procesó,
pero una orden de captura está vigente.
Cortan lazos
La decisión de Moscoso provocó ayer la ruptura de las relaciones
diplomáticas entre Panamá y Cuba.
El régimen castrista acusó a Panamá de ser un
Estado que ha demostrado ser incapaz de evitar la monstruosa acción
que acaba de realizarse contra el pueblo de Cuba.
La declaración isleña acusó a la presidenta panameña
Mireya Moscoso de ser cómplice y protectora del terrorismo,
así como de actuar en contubernio con el Gobierno de los
Estados Unidos y con la mafia terrorista de Miami, y dijo que será
responsable de los nuevos crímenes que estos execrables asesinos
puedan cometer en el futuro.
Estudiantes universitarios de izquierda protestaron ayer contra la decisión
de Moscoso, quien horas más tarde dijo haber recibido amenazas
de muerte.

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