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Chofer dice que llevó a homicida del Arzobispo

Sigue el juicio civil contra el capitán Saravia en California

Publicada 25 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Crimen. Monseñor Romero fue asesinado en 1980. Foto: EDH/Archivo

Agencias
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Detalles sobre la muerte del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero salieron a la luz el martes al comenzar un juicio civil contra un capitán retirado de la fuerza aérea salvadoreña en una corte federal de Fresno, California.

Los demandantes alegan que Álvaro Rafael Saravia conspiró para matar al arzobispo en 1980.

Saravia, residente en Modesto, California, vinculado con la muerte de Romero por investigadores de las Naciones Unidas, no ha contratado un abogado ni respondido al juicio iniciado por el Centro por la Justicia y Rendición de Cuentas de San Francisco en nombre de un pariente del arzobispo.

El juicio trata de determinar si Saravia puede ser juzgado por el crimen y si se puede fijar una reparación monetaria. “Esto es una convalidación para nosotros, que esto no sucedió sin dejar rastros”, dijo Cecilia Contreras, una salvadoreña que asistió con su madre y sus cuatro hijos.

El 24 de marzo de 1980, en una misa vespertina, Romero recordó la muerte violenta de un campesino que organizaba a otros trabajadores, declaró el reverendo William Wipfler, un sacerdote episcopal que presenció el asesinato.

Cuando Romero consagraba el pan y el vino sobre el altar, un auto se detuvo frente a la capilla. Amado Garay, el chofer de Saravia, conducía ese automóvil.

Garay lloró varias veces durante la audiencia. Declaró que podía escuchar las palabras del sacerdote cuando se detuvo el auto, pero dijo que en ese momento no sabía quién era. Sí sabía que el hombre que transportaba por pedido de Saravia tenía un fusil con mira telescópica.

El motorista declaró que mientras él permanecía agazapado en el auto, el hombre en el asiento trasero disparó una vez hacia el interior de la iglesia, y luego le ordenó que partiera.

Cuando regresó al francotirador a la casa donde esperaba Saravia, Garay dijo que éste escuchaba las noticias.

“Saravia dijo al tirador, ‘creo que lo mataste. Las noticias dicen que murió instantáneamente’”, declaró Garay en el banquillo de los testigos.
Garay huyó a Nicaragua y luego a EE.UU.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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