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Crimen. Monseñor Romero fue asesinado en 1980.
Foto: EDH/Archivo
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Agencias
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Detalles sobre la muerte del arzobispo salvadoreño Óscar
Arnulfo Romero salieron a la luz el martes al comenzar un juicio civil
contra un capitán retirado de la fuerza aérea salvadoreña
en una corte federal de Fresno, California.
Los demandantes alegan que Álvaro Rafael Saravia conspiró
para matar al arzobispo en 1980.
Saravia, residente en Modesto, California, vinculado con la muerte de
Romero por investigadores de las Naciones Unidas, no ha contratado un
abogado ni respondido al juicio iniciado por el Centro por la Justicia
y Rendición de Cuentas de San Francisco en nombre de un pariente
del arzobispo.
El juicio trata de determinar si Saravia puede ser juzgado por el crimen
y si se puede fijar una reparación monetaria. Esto es una
convalidación para nosotros, que esto no sucedió sin dejar
rastros, dijo Cecilia Contreras, una salvadoreña que asistió
con su madre y sus cuatro hijos.
El 24 de marzo de 1980, en una misa vespertina, Romero recordó
la muerte violenta de un campesino que organizaba a otros trabajadores,
declaró el reverendo William Wipfler, un sacerdote episcopal que
presenció el asesinato.
Cuando Romero consagraba el pan y el vino sobre el altar, un auto se detuvo
frente a la capilla. Amado Garay, el chofer de Saravia, conducía
ese automóvil.
Garay lloró varias veces durante la audiencia. Declaró que
podía escuchar las palabras del sacerdote cuando se detuvo el auto,
pero dijo que en ese momento no sabía quién era. Sí
sabía que el hombre que transportaba por pedido de Saravia tenía
un fusil con mira telescópica.
El motorista declaró que mientras él permanecía agazapado
en el auto, el hombre en el asiento trasero disparó una vez hacia
el interior de la iglesia, y luego le ordenó que partiera.
Cuando regresó al francotirador a la casa donde esperaba Saravia,
Garay dijo que éste escuchaba las noticias.
Saravia dijo al tirador, creo que lo mataste. Las noticias
dicen que murió instantáneamente, declaró
Garay en el banquillo de los testigos.
Garay huyó a Nicaragua y luego a EE.UU.