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Ambiente. Los beneficiados están en la obligación
de acatar las medidas de higiene. Foto: EDH/Herbert
Saravia
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Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Los
miembros de la sociedad civil podemos cambiar El Salvador, manifestó
Silvia de Machuca, de la Asociación Patronato Pro Hermano Necesitado.
Más que sus palabras, los hechos hablaron por sí solos.
Una de las más asombradas fue la Vicepresidenta de la República,
Ana Vilma de Escobar, quien inauguró ayer el albergue para indigentes
Divina Misericordia.
La iniciativa surgió en 1999, cuando un grupo de personas que profesan
la fe católica y que laboran en la Secretaría Técnica
de la Presidencia decidieron unir no sólo sus oraciones, sino también
el esfuerzo humano para llevar un poco de alivio a los más necesitados.
La casa que ocupa el centro es el antiguo edificio que utilizó
por muchos años la extinta Policía Nacional para extender
a los ciudadanos la solvencia correspondiente a ese cuerpo policial.
Hoy, las instalaciones lucen diferentes, ya que desde el 9 de junio comenzaron
a ser restauradas por la Asociación del Patronato, con ayuda del
Gobierno y la empresa privada.
El olor a pintura fresca y ropa limpia se percibe en cada uno de los salones
que forman parte del albergue.
El 9 de junio salimos a la calle y nos trajimos a 14 indigentes
de la zona de la Cruz Roja a dormir aquí en la casa, manifestó
Manuel de Jesús Trujillo, quien tiene a su cargo, junto a otro
compañero, la coordinación del lugar.
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IDENTIFICACIÓN
90%
sexo masculino
El estudio reveló que los indigentes, en su mayoría,
son hombres. Mujeres son 10%
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ACTIVOS
71%
fuerza laboral
Más de la mitad están en la edad promedio para desarrollarse
económicamente
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HAN BUSCADO
42%
empleo
Los encuestados dijeron
haber buscado empleo sin
tener resultados positivos
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Desde esa fecha, un aproximado de 30 personas
acuden todos los días a cobijarse bajo el techo del albergue.
Por el momento, debido a los pocos recursos con que cuentan, sólo
les pueden ofrecer un lugar seguro con una cama tibia donde dormir y agua
para bañarse y lavar sus prendas personales.
Aunque las instalaciones tienen capacidad para alojar a 100 personas,
no todos pueden ingresar al albergue.
Aquí no se les permite que vengan bajo el efecto de bebidas
embriagantes o de drogas, recalcó Trujillo.
Dentro de las medidas que los coordinadores les imponen a los indigentes,
está la higiene personal antes de acostarse e irse del centro.
A pesar del poco tiempo que lleva funcionando el albergue, Trujillo mencionó
que han tenido casos en que los beneficiados prefieren seguir durmiendo
en las calles de la ciudad, a tener que bañarse y lavar su ropa.
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Descanso. El lugar cuenta con 30 camarotes.
Foto: EDH/Herbert Saravia
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El proyecto a futuro es muy ambicioso.
Entre los planes está el extender el horario del albergue durante
todo el día y proporcionarles alimentación.
Actualmente, sólo reciben a hombres y niños, pero esperan
incluir dentro del programa a mujeres.
Por las noches, dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC)
les apoyan dando vigilancia interna al lugar.
Una encuesta realizada por la Asociación del Patronato dio como
resultado que el 50% de los indigentes dice haber buscado empleo y no
lo ha encontrado.
Por ello, el Patronato planea capacitarles en algún oficio que
les permita reinsertarse en la vida productiva.
Cientos esperan que se les ayude
En 1999, la Asociación del Patronato
se dio a la tarea de censar a personas que acostumbran dormir en las calles
y portales del centro de la ciudad.
El análisis de ese entonces determinó que alrededor de 500
personas deambulan por las calles de San Salvador, mendigando y en busca
de un lugar seguro donde dormir.
También se logró identificar los lugares que más
frecuentan los indigentes para pasar la noche. Entre ellos se menciona
la Plaza El Trovador, el predio de la Iglesia Don Rúa, así
como la Calle Rubén Darío, frente al Fondo Social para la
Vivienda.
Otro resultado es que el 14 por ciento de las personas necesitadas vive
en estado de indigencia con todo su grupo familiar.
Esa es la realidad que se intenta cambiar con el albergue y con la buena
voluntad de los miembros del Patronato.