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| El Grito. Una de las obras robadas en Noruega.
Foto EDH |
Agencias
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Hundido en una corriente de críticas,
lamentos y especulaciones, el Museo Edward Munch de Oslo abrió
sus puertas tras el robo de El grito y La Madonna.
La noticia de la ausencia de seguros para ambas obras de arte provocó
una ola de comentarios negativos contra la institución.
El director del museo, Gunnar Sörensen, enfatizó es
imposible pagar pólizas para obras de esa magnitud. Los gastos
hubiesen sido demasiado elevados.
El patrimonio cultural resguardado en tal estancia estaba protegido por
un seguro de incendios y otro por posibles desperfectos que llegaran a
causar una inundación.
El periódico español ABC detalló en una de sus notas
relacionadas al tema que la comunidad de Oslo, es propietaria de la colección
de arte de la sala violentada y de la Aseguradora Oslo Försikring
AB.
A tres días del robo, las autoridades trabajan en varias pistas
que dejaron los responsables. Se trata de uno de los robos más
fáciles de la historia.

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