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No asustan. El actual equipo de EE.UU. dista mucho del temido cuadro
de antaño. Foto: EDH/AP
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DPA
REDACCION DEPORTES EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Estados
Unidos sabe que a partir de hoy no habrá más oportunidades
de enmendar los errores en el torneo de baloncesto de los Juegos de Atenas
2004.
Si pierde contra España, dirá adiós a luchar por
las medallas.
El equipo norteamericano deberá enfrentarse en cuartos de final
al poderoso equipo español, que terminó invicto la primera
fase, y sus jugadores son conscientes de la transcendencia del choque.
No hay mañana. Aquí ahora uno gana o se va a casa,
advirtió Allen Iverson, de los Philadelphia 76ers.
Pese al apabullante triunfo por 89-53 ante Angola, en el último
partido de la preliminar, Estados Unidos sólo pudo terminar cuarto
de su grupo, último puesto que daba acceso a los cuartos de final,
después de perder dos encuentros.
Desde que en 1992 el Dream Team de Michael Jordan, Larry Bird
y Magic Johnson llevara a los jugadores de la NBA por primera vez a los
Juegos, ningún equipo estadounidense había perdido un partido
olímpico hasta Atenas.
Por eso, la cuarta medalla de oro consecutiva para el baloncesto estadounidense
ya no parece tan segura. Los diarios estadounidenses recibieron tibiamente
la hazaña de vencer a Angola, relegándola a
páginas interiores y sepultada bajo una catarata de elogios a su
equipo femenino de sóftbol, que ganó invicto por tercera
vez al hilo la medalla de oro.
El desempeño del equipo de baloncesto, para la prensa nacional,
no fue nada comparado con el 1-2-3 que consiguieron Jeremy Wariner, Otis
Harris y Derreck Brew en los 400 metros de atletismo.
Quizás ganándole a España, Estados Unidos pueda aspirar
a recuperar el apelativo de Dream Team y ubicarse de nuevo
como máximo favorito al oro.
De hecho, antes de la victoria ante Angola, algunos jugadores se sentían
abandonados por la crítica, la afición y hasta por los árbitros,
según Shawn Marion.
Medalla Korzhanenko está en Rusia
Irina Korzhanenko, campeona olímpica de impulsión de la
bala en los Juegos de Atenas, no devolvió su medalla de oro después
de dar positivo en un control antidopaje porque la envió a Rusia,
informaron ayer dirigentes de ese país.
Cuatro días después de ganar la medalla en la antigua Olimpia,
el Comité Olímpico Internacional (COI) le pidió a
Korzhanenko que la devolviera después de la confirmación
del resultado positivo por esteroides en un control antidopaje.
En respuesta al pedido del COI, Korzhanenko escribió un comunicado
donde anunció que envió la medalla a Rusia con su hermano,
citaron periodistas rusos a Anatoli Kolesov, jefe de la delegación
de ese país.
Traeremos la medalla de vuelta, dijo otro dirigente en diálogo
con Reuters. Es una historia desagradable.
La medalla de la rusa quedará en poder de la cubana Yumileidi Cumbá,
que terminó segunda en la prueba.
Cuba y Australia pelearán una final que nadie vaticinó
Cuba se llevó un susto ayer y tuvo que contener a una inspirada
Canadá para avanzar a la final del béisbol de los Juegos
Olímpicos, donde se topará con Australia, que desbarató
los pronósticos eliminando a Japón en la otra semifinal.
Los cubanos necesitaron seis carreras en la octava entrada para despachar
8-5 a una inspirada novena canadiense, que insinuó con dar la segunda
sorpresa de la jornada semifinal.
Ariel Pestano y Eduardo Paret batearon sencillos remolcadores de dos carreras,
cada uno, en el decisivo octavo episodio frente al pitcher perdedor Chris
Begg.
Los canadienses, que llegaron al octavo inning con ventaja de 3-2, tuvieron
un último pataleo de ahogado en la novena con un jonrón
solitario de Ryan Radmanovich y otra anotación cuando al receptor
Pestano se le escapó un envío del taponero Pedro Lazo con
corredor en tercera.
Ahora Cuba definirá la medalla dorada con una inspirada y peligrosa
novena australiana, y más después de despachar al otro favorito
del toeneo olímpico: Japón.

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