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Sin miedo. Tonique Williams-Darling, de Bahamas, no creyó
en el poderío de la latina y se impuso con claridad en los
400 metros planos, ayer en Atenas. Foto:
EDH/AP
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Associated Press
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
A 12 días de haber comenzado los
Juegos, los mexicanos ya habían empezado a preocuparse en serio.
Sus promesas de medallas no hacían más que fracasar.
Unos segundos antes se habían esfumado las posibilidades de los
clavadistas Fernando Platas y Rommel Pacheco.
Y la última esperanza era Ana Guevara, la niña mimada de
Sonora.
Ella, que se había preparado en Eslovenia y había llegado
horas antes de competir para distraerse con nada, no podía fallarles.
Y no falló. ¿O sí? ¿Quién sabe?
La atleta se llevó la plata en los 400 metros y montó un
show que eclipsó a Tonique Williams-Darling, de Bahamas, la ganadora
del oro, a quien abrazó al cruzar la meta de una carrera electrizante.
Ana se calzó el sombrero mexicano, hizo ondear una bandera griega
y saludó a cada uno de sus compatriotas que estaban en el Estadio
Olímpico pura y exclusivamente para verle a ella. Fue la más
asediada de los ocho finalistas y hasta recibió la felicitación
de una eminencia como Carl Lewis.
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Consuelo. Pese a perder, la mexicana se llevó las palmas.
Foto: EDH/AP
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De esta manera, México rompía la sequía
y hacía aparecer su nombre, por fin, en el medallero. Ahora, ¿está
conforme con la plata? Esa es la pregunta del millón.
Hasta hace unos meses, cuando Guevara dominaba a placer los 400 metros
en la Golden League y otros torneos internacionales, el oro parecía
descontado, sería un trámite.
Era invencible. Pero una lesión en la rodilla a comienzos de temporada
y la irrupción de ese torpedo llamado Williams-Darling abrieron
un enorme signo de interrogación respecto de sus posibilidades.
Sobre todo cuando la mexicana perdió con ella en las dos últimas
carreras antes de los Juegos Olímpicos. Además, la representante
de Bahamas había hecho un mejor registro en las semifinales, un
antecedente para tener en cuenta.
La historia, lamentablemente para Guevara, volvió a repetirse en
la carrera decisiva de Atenas. Peleó hasta lo último, pero
en los 40 metros finales su rival la doblegó. No le alcanzó
haber hecho el mejor tiempo de esta temporada (49.56). WilliamsDarling,
con sus 49.41, se llevó el oro para Bahamas.
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| Pese al resultado, la medalla de Ana Guevara
significa la primera presea para México en Atenas. Foto
EDH/AP |
En sus confesiones ante los periodistas, Ana dijo que
teniendo en cuenta sus lesiones, esta plata vale como si fuera oro.
Y continuó: Este año fue muy difícil para mí,
creo que si mi condición física hubiera sido la del año
pasado el resultado habría sido diferente. Tuve que frenar los
entrenamientos por dos meses.
Parece satisfecha con el segundo escalón del podio, pero hay algo
en su mirada, en sus gestos, que induce a pensar que por dentro seguramente
correrá un hilo de frustración. Ella sabe más que
nadie que la medalla de oro era su gran objetivo.
Competiciones internacionales de renombre, incluso Mundiales, llegarán
pronto. Pero los Juegos Olímpicos ahora serán su asignatura
pendiente.
La carrera paralizó a México
México quedó paralizado ayer durante la
final de los 400 metros planos, en la que la campeona mundial Ana Guevara
ganó la medalla de plata y le dio a la nación azteca su
primer gran triunfo en los Juegos Olímpicos.
Desde el Presidente Vicente Fox, que apresuró su gira por el estado
de San Luis Potosí, pasando por los legisladores que interrumpieron
su sesión, hasta los bares, restaurantes y centros comerciales
que sintonizaron sus televisores para ver a Guevara, prácticamente
todos dejaron de respirar durante la carrera.
Y el esfuerzo de la sonorense no quedó en el olvido. ¡Gracias
Ana!, tituló la edición vespertina La Segunda
de Ovaciones e ilustró con un foto el momento en el que Guevara
manda un beso a los aficionados en el Estadio Olímpico de Atenas
al finalizar la prueba.
No fue oro, pero Guevara, de cualquier forma, le dio a su país
la plata después de los fracasos sucesivos de un centenar
de atletas de la delegación azteca, dice el vespertino.