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| Welcome!. El crucero llegó al puerto de
Acajutla a las 6:30 a.m. Una hora después los turistas bajaron
para su tour. Foto EDH/Mauricio Cáceres |
Pablo Balcáceres
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Siete días navegando
en los mares de Costa Rica, Nicaragua y El Salvador culminaron ayer para
los 42 turistas del crucero MV Sea Voyager.
El Puerto de Acajutla sirvió de entrada para el último destino
al que accedieron desde el mar. Los visitantes desembarcaron desde temprano
para recorrer los turicentros del Cerro Verde , en Santa Ana, y Joya de
Cerén, de La Libertad. Posteriormente, se alojaron en un hotel
de la capital.
De estos turistas que nos visitan tenemos 39 estadounidenses, un
belga, un alemán y un brasileño, pero todos residen en Estados
Unidos. La mayoría de los turistas partirá hacia sus hogares
mañana (hoy), pero un grupo continuará su itinerario por
tierra hacia las ruinas de Copán, Honduras, informó
el gerente de Rinsa Tours, Boris Baires.
Esta operadora de turismo gestionó la venida del crucero que maneja
Lindblad Expeditions.
Ayer la expedición estuvo en el Golfo de Fonseca y la Bahía
de Jiquilisco. Muchos de los tripulantes vienen específicamente
para ver pájaros, actividad que se conoce como bird watch,
toman fotos y videos, explicó Baires.
El director gerente de la Corporación Salvadoreña de Turismo
(Corsatur), Jaime Álvarez, ilustró por su parte que El Salvador
tiene aún potencial ecológico e histórico para atrapar
cruceros.
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| Conectados. Los pasajeros tienen acceso a internet
y radio por vía satelital, además de un boletín
diario de noticias; sin embargo, están desconectados de la
televisión. Foto EDH/Mauricio Cáceres |
Más de 500 especies de aves migran a Centroamérica
cada año. Aquí mismo en Acajutla entre enero y febrero pasan
las ballenas azules; en el golfo de Fonseca tenemos los delfines rosados,
que son difíciles de ver, en Jiquilisco el desove de las tortugas
está protegido.
Ese tipo de cosas le interesa al turista, especialmente a uno muy educado,
destacó.
En la ruta
Aunque aún falta elaborar una estrategia de atracción turística,
el país ya figura en los itinerarios de Lindblad.
Como somos parte de Centroamérica, una marca multidestino,
hemos invitado que hagan una extensión a El Salvador. Hemos logrado
que aquí finalice el circuito, dijo el gerente de Rinsa.
Baires manifestó que en los recorridos de Lindblad la participación
salvadoreña es no sólo como punto de llegada, sino de salida.
El año pasado sí hubo un traslape, pero en esta ocasión
el barco llegará hasta aquí y regresa vacío a Nicaragua.
Esto sucedió porque no se llenó el cupo para salir desde
el país, aseguró.
Rinsa espera que los tres cruceros que traerán durante el resto
del año, dos en septiembre y uno en octubre, sí lleven pasajeros
a la venida y al regreso.
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| Recepeción. Un grupo de danzas autóctonas
de Los Planes de Renderos recibió a los viajeros, luciendo
los trajes típicos de las zonas occidental y oriental del país.
Foto EDH/Mauricio Cáceres |
Crucero económico
- El capitán del Sea Voyager, Jorge Pinzón, dijo que el
crucero de ayer es el más barato de la compañía.
- El boleto normal cuesta $2,500 y en rebaja, $2,000, pero para este viaje
de siete días costó $1,000.
- Pinzón definió a su embarcación como un crucero
de clase A.
Terminales y limpieza, urgentes
En comparación con Centroamérica, El Salvador
se encuentra en desventaja porque no existe una adecuada puerta de entrada
para los cruceros.
Al turista le gusta llegar a una terminal donde hay tiendas libres,
restaurantes, artesanías. Entiendo que la concesión del
Puerto de Acajutla contempla esa inversión y el Puerto de La Unión
la va a tener, dijo Álvarez.
Sin embargo, la competencia ya inició en el Pacífico: Panamá
invirtió fuerte en las terminales, Costa Rica las mejoró
y Nicaragua hizo una pequeña, pero la tiene.
El funcionario también señaló que los salvadoreños
deben trabajar en la limpieza: Aquí la gente avienta la basura
en la calle, el turista no ve con buenos ojos esas prácticas.

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