elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Vecinos no quieren a los mareros en Cojutepeque

Por traslado. Temen que se incremente la inseguridad. Mientras, siguen los registros en La Esperanza. Varios cadáveres no han sido reconocidos.

Publicada 21 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Decomisan armas en el presidio
La Dirección de Centros Penales confirmó ayer que el estado de emergencia en la penitenciaría de Mariona por los disturbios podría levantarse hoy al finalizar las inspecciones en las celdas y pabellones, para facilitar las visitas de mañana. Anoche siguieron los chequeos en el pabellón 2, donde se produjeron los incidentes más graves. En los minuciosos registros, las autoridades se incautaron de gran cantidad de corvos, navajas artesanales y picahielos. Foto: EDH

Julio Mejía / wenceslao Martínez/ Óscar Iraheta/ Omar González
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Habitantes de Cojutepeque temen que con el traslado de 306 miembros de la Mara 18 al penal de la ciudad, aumente la inseguridad en la zona.

Los inconformes aseguran que se respira más tranquilidad desde la clausura temporal del reclusorio.

Tras los incidentes violentos del miércoles en la penitenciaría La Esperanza, conocida como Mariona, la Dirección de Centros Penales ordenó el cambio la noche del jueves anterior.

“Ya se había solucionado el problema con el cierre de ese centro, pero nuevamente nos sentimos sumamente preocupados e inseguros con la llegada de estos reos.

La comunidad estudiantil y vecinos buscaremos la manera de que ese problema lo trasladen a otro sector”, dijo Yone de Souza, gerenta general del colegio León Sigüenza.

Lea además
Fiscalía busca cabecillas de la matanza en el penal
Vecinos no quieren a los mareros en Cojutepeque
Pedirán datos de mora judicial

Mientras Ofelia García, una de las vecinas, manifestó que con la reubicación de los convictos “llega la inseguridad para los barrios San Juan y San José” de dicha ciudad.

“La crisis la han movido de un lugar a otro. Las autoridades deberían tomar en cuenta la seguridad en todo el sector”, agregó.

Además de los mareros, 81 reclusos comunes fueron llevados a los centros penales de San Vicente y Apanteos, Santa Ana.

En ambas instalaciones se han incrementado las medidas de seguridad, pero las autoridades locales han evitado hablar con los periodistas.

De acuerdo con las autoridades de Gobernación y la Dirección de Centros Penales, en todos los presidios se tomarán medidas para que no se repitan hechos violentos como el registrado el miércoles en Mariona.

Aunque el viceministro de Seguridad Ciudadana, Rodrigo Ávila, manifestó que establecerán estrictos controles.

Los que lleguen a resultar responsables de los incidentes serán recluidos en la penitenciaría de máxima seguridad en Zacatecoluca, La Paz, advirtió.

Las autoridades penitenciarias han revelado que el enfrentamiento fue planificado por bandas que operan en el interior.

Según el director de centros penales, Rodolfo Garay Pineda, en un período de dos años el número de reos se ha duplicado.

Las cifras penitenciarias indican que hasta diciembre de 2003 el número de reos ascendía a 6,200 en todo El Salvador.

Ahora en el 2004, centros penales registra 12,117 reclusos a nivel nacional.

Después de la matanza
Muertos
Heridos
Desplazados
La cifra oficial asciende a 31 víctimas mortales. El Ministerio de Gobernación asegura que “hubo orden de mutilar y marcar los rostros”.
Contabilizan a 30 reos lesionados, varios de gravedad. La mayoría recibe atención hospitalaria, bajo custodia de vigilancia penitenciaria.
El Gobierno informa que 306 pandilleros fueron llevados al penal de Cojutepeque. Mientras, 37 reos comunes a San Vicente y 44, a Apanteos.

No tiene quien le entierre

La mayoría de víctimas mortales de la gresca del pasado miércoles en el penal La Esperanza, conocido como Mariona, ya fue identificada.

Entre los pocos cuerpos que quedan en los cuartos frigoríficos de la morgue del Instituto de Medicina Legal, se encuentra el de José Roberto Santamaría, quien daba clases de matemática en el presidio y estaba a punto de que lo pusieran en libertad.

José no era visitado por ningún familiar desde hace mucho tiempo en el penal. Así lo aseguró la única amiga que le llegaba a ver.

La mujer, que no quiso ser identificada, llegó a la morgue a comprobar el deceso del recluso, a quien conoció cuando ella visitaba a un hijo. Por medio de la fotografía pegada en una cartulina, la señora identificó a José Roberto.

“Estoy segurísima de que es él. Me da tristeza porque nadie le podrá enterrar”, dijo consternada.

La amiga de Santamaría afirmó que la madre se llama Ángela Santamaría, y lo último que contó el preso era que vivía en Sacacoyo, municipio deLla Libertad, donde era la presidente de una directiva comunal.

“Ojalá que algún familiar aparezca y lo puedan sacar porque a mí no me lo quisieron entregar”, manifestó la señora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW