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Mejoras. Los habitantes del cantón Las Granadillas adoquinaron
1,500 metros de calle. Foto: EDH
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Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
El terremoto del 13 de enero de 2001 destruyó cerca de 30 viviendas
del cantón Las Granadillas, ubicado a 5 kilómetros al sur
de Santa Tecla, pero no logró sucumbir la férrea voluntad
de sus habitantes.
A escasos 15 días de haber sufrido el embate del sismo, los pobladores
junto a su orientador espiritual, el padre Francisco Soto, párroco
de la iglesia de ese lugar, decidieron crear una fábrica de bloques
de cemento y un taller de estructuras metálicas.
El propósito de todos era uno solo: resolver pronto la falta de
un techo seguro para las familias que habían perdido sus casas.
La instalación del taller fue producto de la gestión hecha
por el Padre Soto, conocido cariñosamente como Paco, ante sus conciudadanos
españoles. En agradecimiento a su gesto, la empresa fue bautizada
con su nombre, Bloqui Paco.
En ella laboran 6 personas originarias del cantón y además
sirve como taller escuela para los que deseen aprender el oficio.
Los trabajos por restaurar la infraestructura de ese lugar, iniciaron
con el adoquinado de la plaza de la iglesia y las principales calles internas
del cantón.
Luego, se reconstruyeron cerca de 100 viviendas con la ayuda de la parroquia
y la municipalidad.
En el esfuerzo participó toda la comunidad sin distinción
de sexo ni edad, trabajando arduamente por turnos en el levantamiento
de sus casas y en la pega de cada uno de los adoquines que conforman las
diferentes avenidas. Ahora transitan allí con orgullo sus hacedores
y visitantes.
Actualmente, la iglesia ha facilitado el dinero para la compra de media
manzana de terreno, en donde 10 familias que no tenían ni siquiera
un lugar donde construir su vivienda se verán beneficiadas. El
costo del proyecto asciende a 45 mil dólares e inició el
2 de junio.
Los constructores son las mismas personas que en septiembre próximo
gozarán de una vivienda digna.
Las ventanas, soleras, dados, balcones y polines, entre otros, son materiales
que han sido fabricados por albañiles que laboran en la empresa
local Bloqui Paco.
Orgullo de habitantes es el anillo periférico
A pocos kilómetros de la ciudad
de San Salvador, existe un anillo periférico, del cual las organizaciones
ambientalistas no hacen ningún señalamiento.
La razón es simple. Y es que en el cantón Las Granadillas
de Santa Tecla, los responsables de esa infraestructura son los mismos
habitantes de la comunidad.
Con precisión idearon construir su propio anillo periférico,
que no es más que la unión de las principales arterias que
interconectan a la parroquia con la calle que conduce al cementerio, luego
a la cancha de fútbol, para empalmar en forma de U
nuevamente con la iglesia.
El proyecto es el resultado de un convenio con la municipalidad, el cual
se encuentra en la segunda fase de construcción.
La comuna aporta la maquinaria para el traslado de los materiales y el
soporte técnico.
A diferencia de otras obras, por cada adoquín que forme parte del
anillo periférico irá la marca de las manos que lo hicieron
posible: sus habitantes.