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La meta de los dos era trabajar y ayudar cada
uno a su mamá y el resto de la familia, porque somos pobres.
Tanto su familia como la mía tenemos necesidades
Me sentí destrozada al saber
que había perdido a mi esposo. Pensé en lo que diría
mi familia
al saber lo que nos había pasado. Me sentí muy sola
Teresa Flores López.
Única sobreviviente del accidente en Hidalgo, Texas.
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René Serrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La joven Teresa Flores cuenta los momentos de temor, tristeza y soledad
que vivió, junto a su esposo, al intentar cruzar la frontera. Ahora
agradece a Dios la oportunidad de haber sido la única que regresó
a El Salvador con vida.
Pregunta: ¿Por qué decidieron viajar usted y su esposo,
José Antonio Lara, ilegalmente a los Estados Unidos?
Respuesta: Deseábamos trabajar y tener una mejor vida, ya que aquí
en nuestro país son pocas las oportunidades para superarse, tener
un empleo y seguir adelante.
P:¿Hace cuánto conoció a su esposo José Antonio
Lara?
R: Lo conocí en mayo de este año. El hacía un tiempo
había venido de allá. Nos hicimos amigos y novios. Después
decidimos casarnos a los quince días.
P:¿Él fue el que le pidió que se fueran para los
Estados Unidos?
R: Sí. Decidimos viajar juntos para trabajar. El tenía todavía
algunos ahorros, después de construir su casa.
P:¿José Antonio ya había estado algún tiempo
en ese país?
R: Había vivido allá durante 17 años y en dos ocasiones
se había ido de mojado.
P:¿No pensaron en el riesgo que correrían?
R: Así es. José les dijo a mis papás y por eso mi
mamá me aseguró que estaba bien y que primero Dios todo
nos iba a salir, porque él se había ido dos veces y había
pasado la frontera.
P:¿Era la primera vez que usted se arriesgaba a emprender ese largo
viaje?
R: Sí. Nadie de mi familia lo había intentado. Desgraciadamente
fui la primera y no lo logramos.
P: ¿Cuál era el sueño al llegar allá; tenían
alguna meta?
R: La meta de los dos era trabajar y ayudar cada uno a su mamá
y al resto de la familia, porque somos pobres. Tanto su familia como la
mía tenemos necesidades muy grandes.
P:¿Cuál fue la ruta que ustedes decidieron seguir?
R: Salimos de Ilobasco el 11 de julio y llegamos a Guatemala, y después
a México y del Distrito Federal salimos para Reynosa y así...
P:¿Con quienes se fueron, los hospedaron en hoteles?
R: No. Nos llevaban más a casas particulares que a hoteles.
P:¿Cuándo fue que se separó de su esposo y sucedió
el accidente?
R: Eso fue el 9 de agosto. Caminamos tres horas y sólo nos quedaban
tres días para completar el mes de haber salido de El Salvador.
Nos separamos en un lugar que le dicen Macal, cerca de la frontera entre
México y Texas.
P:¿Qué les dijo el coyote antes de cruzar la frontera?
R: A nosotros nos dieron instrucciones de que un carro iba a recogernos
allí, iba a pitar y que entonces todos nos apresuráramos
a subir.
P:¿Qué fue lo que sucedió para que usted no lograra
subirse al vehículo?
R:Todos salieron corriendo. Yo también lo hice, pero de repente
me enredé en el monte y no llegué a tiempo y eso quizá
me salvó de morir, cuando salí a la calle el carro ya se
había ido. Pensé que ya habían cruzado al otro lado.
Después como a los 15 minutos me agarró la Migración
y me dijeron que había caído el carro al canal y que habían
muerto 9 personas.
P:¿Cuál fue su reacción en ese momento?
R: Cuando me dijeron eso, y que entre todos había uno solo que
llevaba pasaporte salvadoreño, me di cuenta que mi esposo estaba
muerto, porque era el único que llevaba el documento. Me sentí
destrozada al darme cuenta que lo perdí, pensé qué
diría mi familia al saber lo que nos había pasado. Me sentí
muy sola.
P: ¿Sé arrepiente de haber decidido irse con su esposo?
R: Sí. Me arrepentí, pero sabía que ya nada podía
hacer, era demasiado tarde... Me siento contenta por estar con mi familia,
pero triste por perder a mi esposo a quien quería mucho.
P: Si tuviera la oportunidad de viajar a los Estados Unidos ¿lo
haría otra vez?
R: No. En ningún momento. Pues lo que viví fue difícil.