El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La mayoría de señales comprueba que Chávez
perpetró un masivo fraude en el referéndum realizado el
domingo, con lo que la dictadura se fortalece arrojando una enorme sombra
sobre el futuro de Venezuela.
Todas las encuestas a boca de urna arrojaron una ventaja
de veinte puntos a favor del sí, lo que habría forzado la
salida de Chávez. Pero los resultados oficiales fueron diferentes,
comprobando la manipulación. En ninguna elección honesta
se dan diferencias tan marcadas entre los estimados que se obtienen de
las encuestas a boca de urna con el recuento oficial.
El principal instrumento del fraude fue el sistema de computadoras introducido
poco tiempo antes. Se afirma que las máquinas fueron programadas
para bloquear todos los votos a favor del sí cuando sobrepasaban
los ciento cincuenta en cada mesa electoral. Las máquinas habían
sido compradas a dos desconocidas firmas de Florida. Pero hubo otra serie
de recursos adicionales para asegurar la victoria de Chávez,
entre ellas las enumeradas por el Wall Street Journal, que detallamos
a continuación:
Muchos votantes descubrieron ese día que las urnas en las
cuales estaban asignados habían sido desplazadas a decenas y centenares
de kilómetros de distancia, lo que les obligaba a largas horas
de viaje para poder votar.
Pocos días antes del referéndum, el régimen
incrementó el número de votantes en cerca de un millón
y medio de individuos en las zonas donde Chávez tiene a sus simpatizantes;
Los escáneres de huellas digitales que evitarían que
se votara más de dos veces, se arruinaron al inicio de la votación.
El proceso se alargó de manera artificiosa, obligando a los votantes
a pasarse horas enteras en fila esperando su turno. La votación
continuó hasta altas horas de la noche del domingo.
Ningún representante de la oposición a Chávez estuvo
presente en los recuentos; como en los peores tiempos de la dictadura
martinista de El Salvador, sólo los adeptos al régimen participaron
en el conteo de los votos. Una vez efectuado el recuento, el Ejército,
que está bajo el mando de Chávez y sus secuaces, se incautó
de las urnas.Ya le copiarán sus métodos
El lunes siguiente y contra lo que es costumbre en todo país democrático,
Venezuela amaneció silenciosa, con la gente metida en sus casas.
Pese a la supuesta victoria del chavismo, nadie salió a celebrar
ni hubo marchas en apoyo del triunfante candidato. Desde el
domingo los venezolanos se dieron cuenta de que su causa estaba perdida
y perdida su patria.
Pese a lo anterior, que habría sido rechazado por la comunidad
internacional en cualquier otro país, el lunes muy temprano Jimmy
Carter y César Gaviria corrieron sonrientes a felicitar a Chávez
por su triunfo. Ambos nefastos personajes anunciaron que de
producirse pruebas estaban dispuestos a revisar su postura, lo que
es un sarcasmo considerando que Chávez no va a permitir que se
examine el sistema de computadoras, revisen resultados o haya acceso a
las urnas.
Literalmente se perpetró un montaje fraudulento que los incautos
venezolanos aceptaron sin darse cuenta de que con eso sus posibilidades
de derrocar al dictador por medios democráticos se esfumaban. Es
también obvio que en adelante, no sólo Chávez va
a ganar toda elección, sino que los países bajo
regímenes de izquierda adoptarán iguales métodos
para perpetuarse en el poder.