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Takeshi cumplió su sueño

A los 19 años, el salvadoreño compitió en los 400 metros y quedó séptimo en su serie. No logró mejorar su marca, pero está satisfecho

Publicada 21 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Séptimo. . El atleta Takeshi Fuyiwara quedó penúltimo en su heat clasificatorio de los 400 metros planos en la capital griega. Foto: EDH/Claudio Martínez

Claudio Martínez
Enviado Especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

“¿No tiene agua?” Con la voz entrecortada, las palpitaciones al máximo y su cuerpo regado de sudor, Takeshi Fujiwara intentaba encontrar aire justamente en el lugar menos indicado: en medio de la zona mixta, un asfixiante ambiente destinado a que los periodistas aborden a los atletas y donde los reflectores de las cámaras de televisión son capaces de transformar Alaska en el Caribe en tan sólo 20 segundos.

Cuando el atleta salvadoreño vio al enviado de El Diario de Hoy, le hizo el pedido casi piadoso. Estaba muerto de sed y necesitaba hidratarse. Siempre listo.

A los pocos segundos, el atleta tenía ahí dos botellas de Avra, el agua natural griega que se enorgullece en ser patrocinador oficial de los Juegos Olímpicos. El salvadoreño, que apenas había finalizado de correr los 400 metros planos, tenía tan pocas fuerzas que una de las botellas se le cayó de las manos.

Anoche, Takeshi cumplió el sueño que se había planteado hace tres años, cuando le convencieron de que dejara el fútbol y se dedicara al atletismo. A los 19 años, ya puede decir que participó en unos Juegos Olímpicos. No es poco.

Internacional
Cuando los periodistas
japoneses se dieron cuenta que alguien de apellido
Fujiwara estaba a punto de
correr, desesperadamente fueron a buscarlo para entrevistas. Ante las cámaras de la TV nipona, el atleta contó su historia –es hijo de un japonés y una salvadoreña- y hasta se animó a hablar algo de ese idioma.

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A Sato Mitsuhiro, el japonés que corrió en su misma serie y que terminó sexto, también le dio curiosidad el apellido de ese salvadoreño que iba a competir contra él. Y mientras aguardaban su turno Takeshi volvió a contar un resumen de la historia de su vida. Antes de empezar se desearon suerte.

Pura pasta

¿Qué hizo Takeshi apenas dejó el estadio? Se fue a comer spaghetti a la Villa Olímpica, ya que no había comido desde el mediodía. Debido a que necesita ingerir carbohidratos antes de competir, en el almuerzo también se había alimentado con spaghetti.

Corrió en la tercera serie de los 400 metros y quedó séptimo entre ocho atletas, ya que sobre el final, con el último aliento, logró superar a Youba Hmeida, de Mauritania. Luego esperó impaciente hasta que el tablero electrónico exhibiera los tiempos.

Cuando vio que eran 48.46 sintió un poco de tranquilidad. “No es mi mejor tiempo, pero sí es bueno”, contaría después.

Hace unos meses, en Costa Rica, Fujiwara había realizado 47.80 y sólo otras tres veces había bajado los 49 segundos.

“Con mi entrenador habíamos planeado hacer 23 segundos en los primeros 200 metros y 24 en los finales, pero fueron un poquito más. No está mal”, expresó mientras a sus espaldas pasaba el ruso Anton Galkin, el ganador de la serie con 45.43.

Según Takeshi, que fue el más joven de su heat, todos sus rivales ya tenían experiencia en Olímpicos y Mundiales. “Yo sabía que iba a ser así”, comentó.

Dice que no prestó atención que iba último, pero que cuando vio que al lado tenía al de Mauritania consumió hasta su última gota de energía para superarlo. Asegura que rezó antes y después de la carrera y que en definitiva se va contento porque también cumplió el sueño de su padre, que algún día quería verlo en unos Juegos.

Y mientras le daba el último sorbo al agua, ya se puso a imaginarse en Pekín 2008, cuando tendrá 23 años: “Sería bueno, porque ahí llegaría con más tiempo de preparación, más maduro y con otra experiencia”. La cuenta regresiva ya empezó.

No terminó. La fondista salvadoreña
se quedó a medio camino en su prueba. Foto: EDH/Claudio Martínez

Elizabeth no pudo terminar

La fondista Elizabeth Zaragoza abandonó a mitad de la prueba de los 5 mil metros cuando iba última. Dice que se sentía mal antes de correr y podría estar embarazada.

Los 300 metros que hizo caminando desde donde quedó hasta ingresar al túnel que conduce a los camerinos le costaron más que a la etíope Tirunesh Dibaba completar el resto de la carrera.

“Lo único que quiero hacer es ver al médico”, alcanzó a decir, todavía ahogada. Y ante la insistencia sobre las razones de su problema, fue un poco más explícita:

“Es que estaba mal, estaba con la regla atrasada. Por eso quiero ver al médico”. Un día antes le había confesado a EDH que luego de Atenas intentaría ser madre por primera vez.

Cuando le preguntamos si se sentía decepcionada por su actuación lo tuvo que pensar: “No lo sé, creo que dependerá mucho de lo que me diga el médico. Si me dice que no estoy embarazada, probablemente me sienta decepcionada. Pero ya lo vas a saber…”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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