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Séptimo. . El atleta Takeshi Fuyiwara quedó penúltimo
en su heat clasificatorio de los 400 metros planos en la capital
griega. Foto: EDH/Claudio Martínez
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Claudio Martínez
Enviado Especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
¿No tiene agua? Con la voz entrecortada, las palpitaciones
al máximo y su cuerpo regado de sudor, Takeshi Fujiwara intentaba
encontrar aire justamente en el lugar menos indicado: en medio de la zona
mixta, un asfixiante ambiente destinado a que los periodistas aborden
a los atletas y donde los reflectores de las cámaras de televisión
son capaces de transformar Alaska en el Caribe en tan sólo 20 segundos.
Cuando el atleta salvadoreño vio al enviado de El Diario de Hoy,
le hizo el pedido casi piadoso. Estaba muerto de sed y necesitaba hidratarse.
Siempre listo.
A los pocos segundos, el atleta tenía ahí dos botellas de
Avra, el agua natural griega que se enorgullece en ser patrocinador oficial
de los Juegos Olímpicos. El salvadoreño, que apenas había
finalizado de correr los 400 metros planos, tenía tan pocas fuerzas
que una de las botellas se le cayó de las manos.
Anoche, Takeshi cumplió el sueño que se había planteado
hace tres años, cuando le convencieron de que dejara el fútbol
y se dedicara al atletismo. A los 19 años, ya puede decir que participó
en unos Juegos Olímpicos. No es poco.
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Internacional
Cuando los periodistas
japoneses se dieron cuenta que alguien de apellido
Fujiwara estaba a punto de
correr, desesperadamente fueron a buscarlo para entrevistas. Ante
las cámaras de la TV nipona, el atleta contó su historia
es hijo de un japonés y una salvadoreña- y hasta
se animó a hablar algo de ese idioma.
Lo mejor para vos
A Sato Mitsuhiro, el japonés que corrió en su misma
serie y que terminó sexto, también le dio curiosidad
el apellido de ese salvadoreño que iba a competir contra
él. Y mientras aguardaban su turno Takeshi volvió
a contar un resumen de la historia de su vida. Antes de empezar
se desearon suerte.
Pura pasta
¿Qué hizo Takeshi apenas dejó el estadio? Se
fue a comer spaghetti a la Villa Olímpica, ya que no había
comido desde el mediodía. Debido a que necesita ingerir carbohidratos
antes de competir, en el almuerzo también se había
alimentado con spaghetti.
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Corrió en la tercera serie de los 400 metros y
quedó séptimo entre ocho atletas, ya que sobre el final,
con el último aliento, logró superar a Youba Hmeida, de
Mauritania. Luego esperó impaciente hasta que el tablero electrónico
exhibiera los tiempos.
Cuando vio que eran 48.46 sintió un poco de tranquilidad. No
es mi mejor tiempo, pero sí es bueno, contaría después.
Hace unos meses, en Costa Rica, Fujiwara había realizado 47.80
y sólo otras tres veces había bajado los 49 segundos.
Con mi entrenador habíamos planeado hacer 23 segundos en
los primeros 200 metros y 24 en los finales, pero fueron un poquito más.
No está mal, expresó mientras a sus espaldas pasaba
el ruso Anton Galkin, el ganador de la serie con 45.43.
Según Takeshi, que fue el más joven de su heat, todos sus
rivales ya tenían experiencia en Olímpicos y Mundiales.
Yo sabía que iba a ser así, comentó.
Dice que no prestó atención que iba último, pero
que cuando vio que al lado tenía al de Mauritania consumió
hasta su última gota de energía para superarlo. Asegura
que rezó antes y después de la carrera y que en definitiva
se va contento porque también cumplió el sueño de
su padre, que algún día quería verlo en unos Juegos.
Y mientras le daba el último sorbo al agua, ya se puso a imaginarse
en Pekín 2008, cuando tendrá 23 años: Sería
bueno, porque ahí llegaría con más tiempo de preparación,
más maduro y con otra experiencia. La cuenta regresiva ya
empezó.
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No terminó. La fondista salvadoreña
se quedó a medio camino en su prueba.
Foto: EDH/Claudio Martínez
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Elizabeth no pudo terminar
La fondista Elizabeth Zaragoza abandonó a mitad
de la prueba de los 5 mil metros cuando iba última. Dice que se
sentía mal antes de correr y podría estar embarazada.
Los 300 metros que hizo caminando desde donde quedó hasta ingresar
al túnel que conduce a los camerinos le costaron más que
a la etíope Tirunesh Dibaba completar el resto de la carrera.
Lo único que quiero hacer es ver al médico,
alcanzó a decir, todavía ahogada. Y ante la insistencia
sobre las razones de su problema, fue un poco más explícita:
Es que estaba mal, estaba con la regla atrasada. Por eso quiero
ver al médico. Un día antes le había confesado
a EDH que luego de Atenas intentaría ser madre por primera vez.
Cuando le preguntamos si se sentía decepcionada por su actuación
lo tuvo que pensar: No lo sé, creo que dependerá mucho
de lo que me diga el médico. Si me dice que no estoy embarazada,
probablemente me sienta decepcionada. Pero ya lo vas a saber