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Uno más. El capitán nuevamente aportó su calidad
a la causa local. Foto: EDH/Nelson Dueños
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Mario Posada
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Para cualquier aficionado que se dio cita anoche al Cuscatlán,
podría resultar injusto destacar el trabajo de un solo hombre en
el partido, en el que El Salvador derrotó a Panamá dos goles
por uno.
La razón: cada uno de los 14 hombres que Juan Ramón Paredes
envió al terreno de juego, cumplió con el papel encomendado,
algunos en mayor proporción que otros.
Desde Marvin González, que ingresó luego de los 90 minutos
reglamentarios e, incluso, tuvo la oportunidad de sentenciar el marcador,
hasta José Orlando Martínez, quien se fue expulsado antes
de finalizar la primera mitad, todos los seleccionados cuscatlecos merecen
un elogio y un aplauso.
Sin embargo, dos de los salvadoreños se ganaron una especial mención:
Víctor Velásquez y Jorge Rodríguez.
Y es que estos dos jugadores fueron los responsables de horadar la valla
panameña, provocando el delirio de la fanaticada local.
Recién el partido calentaba y Velásquez, como ha sido su
costumbre en los últimos encuentros de la Selecta, anotó
de cabeza el tanto que mostró la ruta hacia la victoria.
Se corría el 7, cuando el defensor, tras centro a balón
parado de Alfredo Pacheco, se elevó en medio de la zaga canalera
para vencer al portero Ricardo James.
Después de esa jugada, Víctor sacó a relucir su casta
como defensor, y en compañía de Erick Dowson Prado y Mario
Elías Guevara, mantuvieron a raya a los delanteros visitantes,
principalmente al peligroso Julio César Dely Váldez.
Además, el equipo salvadoreño contó con un Santos
Rivera intratable en el arco, que salvó al equipo azul y blanco
en un par de ocasiones claras de gol al final del segundo tiempo
El Zarco
Luego de que Chepe Martínez fue enviado a las duchas,
surgió el caudillismo y la experiencia de Jorge Rodríguez.
Justo al término del primer tiempo, el Zarco ganó
un balón en profundidad, ingresó al área panameña
y cuando sintió la marca de un zaguero, se dejó caer al
suelo, provocando un pénalti dudoso que él mismo se encargo
de materializar al 45.
Para el complemento, Rodriguez aportó su cuota de marca a la par
de Murgas y ayudó en la creación y la salida por las bandas,
principalmente en auxilio de Josué Nahún Galdámez.
Al término del partido, el unionense recordó que todavía
no hemos ganado nada. Ahora se viene lo más difícil.
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Atento. El réferi trató de no complicarse mucho durante
el juego. Foto: EDH/Nelson Dueños
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Una buena expulsión y un penalti dudoso
El árbitro canadiense Mauricio Navarro fue el
encargado de impartir justicia en el encuentro entre El Salvador y Panamá.
En términos generales, la actuación del réferi puede
ser catalogada como regular.
Sin embargo, dos jugadas apremiantes merecen especial atención.
La primera, la expulsión de Chepe Martínez,
que fue bien aplicada, puesto que el salvadoreño cometió
faltas fuertes en las dos ocasiones en que vio las cartulinas amarillas.
Y la segunda, el penalti cuscatleco, que más bien pareció
una forma de compensar, sin razón, a los locales luego de la salida
de Martínez.
En los minutos postreros del partido, pareció que al árbitro
se le olvidó que contaba con líneas, puesto que hizo caso
omiso a un par de banderolas en alto.