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Analizando
Servicios médicos gratuitos

Los servicios médicos pueden tener costo cero para los enfermos, pero eso no quiere decir que en realidad es gratuito. El problema de los bienes y servicios que no cuestan nada es que la demanda será muy superior a la oferta

Publicada 18 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Walter E. Williams*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Fairfax, Virginia. (AIPE).- No voy a comenzar objetando la noción socialista de que los servicios médicos son un derecho del ciudadano y que la gente debe tener acceso pueda o no pagar por ellos, o que éstos siempre deben ser gratuitos. Antes de pensar así, veamos lo que sucede en Canadá, donde supuestamente son “gratuitos”.

El Instituto Fraser le ha dado seguimiento al sistema de salud socializado del Canadá y acaba de publicar su informe anual número 13. Resulta que el tiempo que debe esperar un paciente al ser remitido por su médico general a un especialista aumentó de 16,5 semanas en 2002 a 17,7 semanas en 2003. La provincia de Saskatchewan tiene los períodos de espera más largos, casi 30 semanas, y Ontario, los más cortos, 14 semanas.

Las listas de espera para procedimientos diagnósticos como tomografías, imagen de resonancia magnética y ultrasonido fluctúan entre dos y 24 semanas.

Como lo reportó en el pasado mes de diciembre Kerri Houston, de Frontiers of Freedom Institute, a menudo los pacientes canadienses mueren esperando turno o su enfermedad empeora tanto durante la espera, que cuando el especialista hace los exámenes es ya demasiado tarde.

Los pacientes que requieren reemplazo de la cadera suelen esperar 13 semanas para que les vea el especialista y, luego, 20 semanas para ser operados. Eso explica por qué Cleveland, Ohio, se ha convertido en el centro de operaciones de cadera para los canadienses.

El problema se agrava todavía más por el éxodo de médicos del Canadá. Unos 10 mil médicos canadienses emigraron en los años 90 y menos estudiantes escogen la carrera médica. Las enfermeras del Canadá ahora hacen lo que antes sólo hacían los médicos.

Algunos pacientes evitaban las largas colas pagando por el tratamiento, pero el año pasado el gobierno de British Columbia promulgó una ley, supuestamente para evitar errores en los cobros, pero que en realidad prohíbe el pago de terceros a clínicas por operaciones efectuadas, cuando antes sólo estaba prohibido el pago por parte de los pacientes. También impone multas de hasta 20 mil dólares a los médicos que acepten el pago de sus pacientes por cirugía.

Los servicios médicos pueden tener costo cero para los enfermos, pero eso no quiere decir que en realidad es gratuito. El problema de los bienes y servicios que no cuestan nada es que la demanda entonces será muy superior a la oferta. Cuando no se permite que el precio haga igualar la oferta y la demanda, es necesario aplicar otras medidas. Una es distribuir la demanda sobre largos períodos de tiempo, haciendo que la gente haga cola y espere durante meses.

Otra es el nombramiento de un zar de la medicina, quien entonces decide quién es elegible para recibir cuál servicio, bajo cuáles condiciones. Por ejemplo, negar el reemplazo de caderas y las diálisis renales a los mayores de 70 años o no hacer trasplantes de corazón a los fumadores.

Me pregunto cuántos realmente prefieren listas de espera como las de Canadá, el éxodo de médicos y a zares de la medicina estatal decidiendo qué tratamiento podemos o no recibir.

*Profesor de Economía de la Universidad George Mason y presidente de la directiva de la Fundación Francisco Marroquín.
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