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Conversando sobre política
Problemas políticos e ideológicos del país

Hay enormes avances respecto de la época del conflicto armado, pero obviamente eso no debe ser consuelo con relación a los problemas que enfrenta la mayoría de los salvadoreños

Publicada 18 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Luis Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

(Tercera parte)
ARENA y el FMLN deben continuar evolucionado para consolidar las transformaciones políticas, sociales y económicas que necesita el país.

Buscando el significado de los conceptos de izquierda y derecha, en el marco de la ciencia política, encuentro cómo autores importantes de la talla de Torcuato di Tella definen los citados conceptos en los siguientes términos: “Derecha. (v. Conservadurismo)”. “Izquierda. (v. Socialismo; Marxismo; Revolución)”.

La polémica de semejantes referencias de Di Tella nos lleva a conceptos que en una matriz comparativa reflejarían las dos caras de una moneda.

Al referirse al conservadurismo, este pensador afirma que “en realidad no es una ideología que contenga conceptos claros y absolutos, sino que se define por la negativa al cambio en lo económico y social, con criterios eminentemente pragmáticos...”. Y agrega: “por ello el conservadurismo es vinculado a los sectores dominantes o privilegiados, aunque no es patrimonio exclusivo de éstos...”.

Si nos vamos al otro extremo y buscamos por ejemplo el concepto de Di Tella sobre socialismo, encontramos los siguientes comentarios: “A partir de los cambios del orden mundial provocados por la Segunda Guerra, la experiencia aislada del socialismo soviético se expandió a un conjunto de países que implementaron profundas transformaciones económicas, políticas e ideológicas: estatización de los medios de producción, nacionalización del comercio interior y exterior, colectivización de la agricultura, en algunos casos variantes autogestionarias, cambios de los sistemas políticos, etc.”.

Cambio versus “statu quo”, nada más cercano a la realidad de ARENA y del FMLN. El uno, pregonando por mantener invariable el sistema económico actual (aunque reconociendo de una forma moderada que es necesario realizar “ajustes”); el otro, pregonando, en cuanto evento electoral en el que ha participado, que es hora del “cambio” : “...surgirá del seno de la sociedad un modelo socialista adecuado a las condiciones históricas de El Salvador” (documento del FMLN).

Refuerzo mi afirmación citando a Sartori: “Conforme al criterio económico, izquierda señala control por el Estado (el que termina con una economía colectivizada), y derecha un sistema de mercado basado en la propiedad privada. Conforme al criterio socioeconómico, izquierda favorece y derecha obstaculiza las políticas de asistencia social y de nivelación...”. Sartori agrega: “En el decenio de 1950, solía equipararse a la izquierda con el cambio y el movimiento, mientras que derecha indicaba una orientación hacia el statu quo”.

Si algo nos dejó la reciente campaña electoral para las presidenciales del 21 de marzo, fue la realidad que aún persiste, en materia ideológica en los dos partidos políticos en comento: Comunismo vs liberalismo. Esa falta de transformaciones impide el desarrollo de un país que, hoy por hoy, se encuentra atrapado entre dos visiones distintas.

Pero no todo es crisis: hay indicios en ARENA que nos permiten concluir que se están reconociendo los errores y deficiencias del sistema actual, cuya incidencia, sobre todo, ha sido la falta de política social para las clases más pobres. Hay enormes avances respecto de la época del conflicto armado, pero obviamente eso no debe ser consuelo con relación a los problemas que enfrenta la mayoría de los salvadoreños.

Asimismo hemos visto en este partido, por primera vez, la celebración de elecciones primarias. Éstas han evitado la tradición del “dedazo” y permitieron la elección de un candidato surgido “desde las bases”.

Aunado a lo anterior, estamos frente al inicio de un nuevo quinquenio, donde el Presidente Elías Antonio Saca ha hecho eco de la necesidad de concertar, de abrir los espacios de diálogo, acciones que no fueron precisamente la prioridad del gobierno saliente. Esa es una buena señal que deberá traducirse en verdaderas actitudes de apertura hacia la sociedad civil.

Por el lado del FMLN, las señales de un posible cambio tampoco han faltado. A pesar del error de este instituto político de llevar como candidato en las pasadas presidenciales a su líder histórico, Schafik Handal, presa fácil de ataques por los sectores más conservadores de la derecha, hemos acudido a una “rebelión” producto o no del fracaso electoral, al interior del partido de izquierda.

Ésta ya se venía anunciando desde las primarias entre el alcalde Oscar Ortiz y el diputado Handal. Los constantes gritos de cambio y renovación por parte de los moderados del FMLN nos hacen tener la esperanza que podemos avanzar hacia la construcción de una izquierda moderada, al estilo de la socialdemocracia española o chilena, que nos permita, cuando así lo decidan los salvadoreños, probar la “alternancia en el poder”.

Por hoy lo que nos queda es esperar que la derecha, con el Presidente Saca al frente, pueda lograr consolidar las transformaciones que el modelo necesita, reivindicando para sí y su partido, logros sociales importantes en los próximos cinco años; y la creación de una izquierda que constituya una “oposición leal” donde si bien las críticas deben estar presentes, se sumen a éstos los consensos y los acuerdos sobre medidas que convengan al país, aunque las iniciativas sean gubernamentales.

*Secretario para Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia de la República.


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