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El día después de Merlos

El arquero salvadoreño volvió al polígono donde ayer se le escapó la posibilidad de llegar a las finales. aún se digiere una derrota que parecía imposible.

Publicada 18 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Memorias. Ricardo Merlos ysu entrenador apenas han pasado el trance. Foto: EDH

Caludio Martínez
Enviado especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El arquero Ricardo Merlos volvió al lugar de los hechos. Un poco, porque por su credencial sólo está autorizado a ver las pruebas de tiro con arco y otro porque el deporte que practica le apasiona es que el salvadoreño volvió al Estadio Panathinaiko.

Allí fue donde el lunes perdió por apenas un punto con el holandés Wietse Van Alten, víctima de una ráfaga de viento en el momento de hacer el penúltimo tiro y cuando llevaba una considerable ventaja. “No quiero volver a pensar en eso”, dice. “Ya está, lo superé. Qué le voy a hacer.

Además, tuve suerte de que a pesar de todo hice un 7, pudo haber hecho cero”, cuenta. Patricia Rivas, que está a su lado, asiente con la cabeza. Ella piensa igual.

Pero instintivamente, cuando la plática ya parecía acabada, hace una confesión: “Es una lástima. Si hubiera ganado ayer habría llegado a las finales, porque a todos los fuertes los eliminaron, incluso al que ganó la medalla de oro en Sydney”.

Alberto Herrera, su entrenador, agrega otro detalle que confirma que Ricardo Merlos recibió la maldición de Eolo, el dios griego del viento.

“Ahorita venimos del estadio y no hubo nada de viento. Es para morirse”, repite sin consuelo el entrendor.

Herrera no tiene problemas en admitir que él no pudo dormir la noche después de la competición: “Se me repetía la misma jugada una y otra vez. Venía la ráfaga de viento y yo le gritaba a Ricardo que tirara.

Veía que pasaban los 40 segundos permitidos y él estaba inmóvil. Yo le gritaba que tirara igual, que se le acababa el tiempo”.

El deporte es así.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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