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La visión de Julio César

El delantero panameño habló de la eliminatoria y del incidente en el aeropuerto.

Publicada 18 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Con buena estrella. El ex delantero del Málaga de España mostró ser una persona cordial. Foto: EDH

William Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El paso por España marcó significativamente a Julio César Dely Valdés.

El espigado gemelo panameño quien entre el grupo de jugadores parece uno más, pero después de 30 segundos de conversación el marcado acento español deja claro que también se trajo algo de la península.

Julio César (lo llamaremos así para no confundirnos con su hermano Jorge) fue el máximo artillero del Málaga español, y a los 37 años es un mago capaz de sacar el resultado de una chistera.

El tema del partido contra la Selecta es para ser tratado con mucha cautela y respeto.
“Venimos a jugar un partido donde ambas selecciones se juegan muchísimo. Es el primero de la cuadrangular y venimos a intentar sacar una línea positiva.

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Después del resultado contra Santa Lucía, hemos jugado partidos amistosos muy buenos y con resultados positivos y nuestra intención es continuar en ese camino”, comentó.

El internacional canalero explicó que el ambiente al interior de la selección es positivo y una buena parte del crédito se la lleva el técnico José “Cheché” Hernández.

“Nuestro entrenador nos mentaliza para entrar al campo de juego a ganar y aquí no va a ser la excepción. Venimos a dejar una buena imagen…”, dijo.

El incidente en el aeropuerto tampoco pasó de largo en la conversación y Julio César comentó que no fue de su agrado.

“Lo que pasó ayer (lunes) en el aeropuerto no me va a volver a pasar nunca en mi vida. Lo que pasó fue con toda la intención de perjudicarnos.

Nos hicieron que dos pasajeros pasaran dos horas para nada. Ellos tenían su visa. Eso lo hicieron a propósito para retenernos ahí y a lo mejor para que los jugadores estuvieran sentados o parados y se cansaran.

La verdad no sé cuál era la intención. A los 10 minutos de habernos marchado les firmaron el papel. ¿Eso no lo pudieron hacer en casi dos horas? Ahí hubo mala intención”, dijo.

Al explicarle sobre las medidas de seguridad por las amenazas, él dijo: “Es ridículo pensar que en un grupo de una selección pueda venir un terrorista. Eso es absurdo”, afirmó.

La muerte de su hermano mayor Armando (lunes por la tarde) también la encaró con madurez. “Bueno… fue muy doloroso recibir la noticia aquí… Ya más o menos tenía una idea porque Jorge me había dicho algo en Costa Rica.

Es una noticia muy triste. Muy triste porque estás fuera de tu casa, lejos de tus familiares y ahora ya estamos aquí y no podemos hacer nada. Vamos a intentar hacer lo mejor posible para llevar un triunfo para todo el país y para mi familia”, sostuvo.


Panameños a lo misterioso

Como si se tratara de un secreto de Estado, la selección canalera restringió la entrada de periodistas a su práctica vespertina en el Estadio Cuscatlán, aunque por la mañana, en el entreno en el Mágico González, lo hizo sin ninguna restricción, incluso algunos jugadores se tomaron tiempo para dar declaraciones y hacer pública su molestia por los inconvenientes en el aeropuerto.

Al vuelo. Los panameños se divirtieron a solas. Foto: EDH

Por la tarde (4:10 p.m., hora en que llegó el autobús de la Fesfut), los canaleros exigieron la salida de los periodistas indicando que “se entrenarían a puerta cerrada”, todo un misterio.

Ni la insistencia de los comunicadores por unos minutos pudo con la tozudez de los panameños que, incluso, pidieron a la policía que sacaran a los comunicadores.

Pero cuando una puerta se cierra, se abre una ventana y con el ingenio de los salvadoreños es una pelea difícil.

Así, en la tarea de llegar a descubrir el gran secreto de los canaleros, nos aventuramos en una ruta un poco más que riesgosa. Corríamos incluso el peligro de quedar encerrados en algunos de los pasillos del estadio y despertar al son del “pájaro picón, picón”, esta mañana, cuando las puertas del coloso fueran abiertas.

Pero las imágenes y los movimientos de los jugadores, en su reconocimiento al engramillado, no podíamos dejar de observarlas.

Nada de otro mundo. Un calentamiento de alrededor de 10 minutos, después un trote -mientras los arqueros realizaban su práctica por aparte con balones a media distancia- estiramiento, un poco de relajamiento, para después entrar en el tema de reacción y cerrar con el fútbol.

Los primeros en recibir los chalecos fueron los hermanos Dely Valdés (tal vez ese era el secreto) y así sucesivamente los que integrarán el plantel titular que trataremos de recrear sin mayores misterios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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