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En estado delicado seis niños en Hospital Bloom

Pronóstico. Cuatro fueron intervenidos quirúrgicamente por lo grave de las lesiones. Las edades de los pequeños oscilan entre 1 y 11 años

Publicada 15 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Ardua labor. Enfermeras atienden en la emergencia del hospital Bloom a uno de los niños más graves del percance vial. Foto: EDH/Walter Santos

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El área de Máxima Urgencia del Hospital de Niños Benjamín Bloom se transformó ayer en un verdadero campo de batalla.

La lucha que libraron los médicos era para salvar la vida de seis menores, víctimas del accidente en San Miguel.

“Todos los niños vinieron con múltiples fracturas, especialmente en la cabeza”, explicó el director del nosocomio, Carlos Baltodano.
A cuatro de ellos hubo necesidad de intervenirlos quirúrgicamente.

El primer menor que entró a la sala de operaciones, luego de la evaluación del neurocirujano, presentaba una fractura en el lado izquierdo del cráneo, lo cual hizo que saliera la masa encefálica.

Otro de los pequeños, el más grave, además de una quebradura en la cabeza, tenía un neumotórax (presencia de aire en el espacio entre la pleura y los pulmones), lo que dificultó la respiración y hubo necesidad de colocarle un tubo en el costado y sacar el aire.

Los niños se recuperan en la Unidad de Cuidados Intensivos.
“Su estado es delicado, especialmente el de este último pequeño...”, explicó el director.
Casi a las 6:00 de la tarde, los cuatro chicos ya habían sido operados.

Dos niños más fueron intervenidos por severas lesiones en el abdomen.

Sólo una menor, de 10 años, tiene un mejor pronóstico que los demás infantes.
No obstante, también presentaba serias lesiones en la cabeza, pero no hubo necesidad de operarla.

Estrategia


Las salas de operación, que normalmente no son utilizadas los fines de semana, fueron habilitadas para atender la demanda de pacientes y de cirugías que ameritaban la gravedad de sus lesiones.

La máxima autoridad del centro asistencial detalló que se tuvo que solicitar refuerzos del personal que no estaba de turno y se llamó a varios jefes de servicio.

Dr. Gerardo Andino. Foto: EDH/WFelipe Ayala

También se necesitó personal extra de enfermería para atender las salas de operación.

Afortunadamente, había cupo en las salas de Cuidados Intensivos (UCI), ya que se reservó espacio para los niños que serían operados el lunes dentro de la jornada de cirugía de corazón.

Pero estos lugares serán ocupadas por los chicos que son víctimas del accidente.
“Si es necesario suspender la jornada se hará”, consideró el director.

Corazón que latió de nuevo

El parque de un centro comercial se convirtió ayer en un helipuerto improvisado donde descendieron los niños más graves del accidente de bus de San Miguel.

Uno de ellos tuvo un paro cardiorespiratorio al momento de bajar del helicóptero.
Policías, socorristas, camarógrafos y periodistas que estaban en el lugar mantuvieron la mirada fija sobre aquel niño que no respiraba.

Muchos creían que el menor no alcanzaría a llegar a la sala de emergencia del hospital Bloom.

Pero uno de los cirujanos que esperaba el cuerpo iba a cambiar la suerte del pequeño. El Dr. Gerardo Andino comenzó a realizar maniobras de resucitación cardiopulmonar para estimularle el corazón.

Durante casi cuatro minutos todos contuvieron la respiración, hasta que dio señales de vida.
Inmediatemente fue trasladado en una de las ambulancias equipadas con cuidados intensivos hacia el Bloom.

“Era necesario estabilizarlo antes de trasladarlo, sino se nos podía morir en el camino”, dijo el cirujano, quien fue aplaudido por periodistas y camarógrafos, como un reconocimiento al héroe de la jornada. “Se hizo lo que se tiene que hacer”, explicó con modestia el especialista.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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