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Ardua labor. Enfermeras atienden en la emergencia
del hospital Bloom a uno de los niños más graves del
percance vial. Foto:
EDH/Walter Santos
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Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El área de Máxima Urgencia del Hospital de Niños
Benjamín Bloom se transformó ayer en un verdadero campo
de batalla.
La lucha que libraron los médicos era para salvar la vida de seis
menores, víctimas del accidente en San Miguel.
Todos los niños vinieron con múltiples fracturas,
especialmente en la cabeza, explicó el director del nosocomio,
Carlos Baltodano.
A cuatro de ellos hubo necesidad de intervenirlos quirúrgicamente.
El primer menor que entró a la sala de operaciones, luego de la
evaluación del neurocirujano, presentaba una fractura en el lado
izquierdo del cráneo, lo cual hizo que saliera la masa encefálica.
Otro de los pequeños, el más grave, además de una
quebradura en la cabeza, tenía un neumotórax (presencia
de aire en el espacio entre la pleura y los pulmones), lo que dificultó
la respiración y hubo necesidad de colocarle un tubo en el costado
y sacar el aire.
Los niños se recuperan en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Su estado es delicado, especialmente el de este último pequeño...,
explicó el director.
Casi a las 6:00 de la tarde, los cuatro chicos ya habían sido operados.
Dos niños más fueron intervenidos por severas lesiones en
el abdomen.
Sólo una menor, de 10 años, tiene un mejor pronóstico
que los demás infantes.
No obstante, también presentaba serias lesiones en la cabeza, pero
no hubo necesidad de operarla.
Estrategia
Las salas de operación, que normalmente no son utilizadas los fines
de semana, fueron habilitadas para atender la demanda de pacientes y de
cirugías que ameritaban la gravedad de sus lesiones.
La máxima autoridad del centro asistencial detalló que se
tuvo que solicitar refuerzos del personal que no estaba de turno y se
llamó a varios jefes de servicio.
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Dr. Gerardo Andino.
Foto: EDH/WFelipe Ayala
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También se necesitó personal extra de enfermería
para atender las salas de operación.
Afortunadamente, había cupo en las salas de Cuidados Intensivos
(UCI), ya que se reservó espacio para los niños que serían
operados el lunes dentro de la jornada de cirugía de corazón.
Pero estos lugares serán ocupadas por los chicos que son víctimas
del accidente.
Si es necesario suspender la jornada se hará, consideró
el director.
Corazón que latió de nuevo
El parque de un centro comercial se convirtió ayer en un helipuerto
improvisado donde descendieron los niños más graves del
accidente de bus de San Miguel.
Uno de ellos tuvo un paro cardiorespiratorio al momento de bajar del helicóptero.
Policías, socorristas, camarógrafos y periodistas que estaban
en el lugar mantuvieron la mirada fija sobre aquel niño que no
respiraba.
Muchos creían que el menor no alcanzaría a llegar a la sala
de emergencia del hospital Bloom.
Pero uno de los cirujanos que esperaba el cuerpo iba a cambiar la suerte
del pequeño. El Dr. Gerardo Andino comenzó a realizar maniobras
de resucitación cardiopulmonar para estimularle el corazón.
Durante casi cuatro minutos todos contuvieron la respiración, hasta
que dio señales de vida.
Inmediatemente fue trasladado en una de las ambulancias equipadas con
cuidados intensivos hacia el Bloom.
Era necesario estabilizarlo antes de trasladarlo, sino se nos podía
morir en el camino, dijo el cirujano, quien fue aplaudido por periodistas
y camarógrafos, como un reconocimiento al héroe de la jornada.
Se hizo lo que se tiene que hacer, explicó con modestia
el especialista.