elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Sin barreras para superarse

Ciudad. Los artículos que elaboran en el Hogar de Parálisis Cerebral son de muy buena calidad. Hay 34 trabajadores. La discapacidad no es un impedimento.

Publicada 15 de agosto 2004, El Diario de Hoy


Geraldine Varela
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

No es una empresa de reconocido prestigio, y no porque los productos que elaboran sean de mala calidad, simplemente no han tenido la oportunidad para darse a conocer.

El taller de costura del Hogar de Parálisis Cerebral Roberto Callejas Montalvo, funciona desde hace 16 años.

En él trabajan 34 personas, entre jóvenes y adultos, con algunas discapacidades físicas o mentales.

“La capacitación de estas personas puede durar entre seis meses y dos años, eso depende del grado de retraso que tengan”, expresó Carmen de Amaya, trabajadora social de la institución.

En el taller elaboran mantas, ponchos para niños, artículos para cocina (como guantes, forros para licuadora, horno, tambo de gas, entre otros), manteles individuales, muñecas de trapo y todos los accesorios necesarios para un cuarto de bebé.

Además trabajan artículos promocionales para oficinas y empresas.

A pesar de sus discapacidades los acabados de cada artículo son revisados minuciosamente y si algo tiene un pequeño defecto, es regresado para repararlo.

“Da gusto ver lo que ellos pueden hacer. Hay personas que están sanas y andan pidiendo”, dijo Ana Cecilia de Ruiz, quien trabaja como voluntaria en el taller.

Algunos de los productos que elaboran son vendidos en almacenes de gran prestigio.

Para Geraldina de Interiano, presidenta del Hogar, la idea de vender no significa tener grandes ganancias, sino lograr que este taller sea autosostenible.

Hasta la fecha, lo que los 34 trabajadores reciben por la brega diaria es una cantidad de dinero representativa, un estímulo, ya que la producción no es grande, pero el sueño de los responsables de este hogar es poder pagarles salarios y asegurarlos.

Si usted desea colaborar con el Hogar, a través de la compra de estos artículos, puede hacerlo visitando la sala de ventas en la colonia Nicaragua o en el kiosco ubicado en Plaza San Benito.

Ni un hilo se le escapa al control de calidad de Ana Josefa

Ana Josefa Andrade, de 48 años, es la encargada de revisar la calidad de los productos que elaboran en el taller de costura.

Ella, llegó al hogar hace 36, cuando apenas era una niña. Después de once años de ser alumna y capacitarse para trabajar, pasó a ser empleada.

Las dificultades que tiene para movilizarse no le han impedido realizar un excelente trabajo.
Desde su silla de ruedas examina minuciosamente cada artículo.

Además, ella es la encargada de entregarlo a la bodega y de colocar un código a cada producto.

Su rostro muestra la satisfacción que siente al desenvolverse sin la ayuda de nadie.

Este es uno de los propósitos de este taller, enseñarles a trabajar y lograr que se sientan útiles para la sociedad.

“Nuestros niños nunca van a salir a la mendicidad, porque aprenden a trabajar, a tener sus manos ocupadas”, expresó Geraldina de Interiano, presidenta del Hogar.

Pero Ana Josefa no es la única que ve la calidad de los productos, los mismos trabajadores se encargan de entregar los artículos lo mejor elaborados posible.

“Entre ellos mismos se critican el trabajo, si algo no les gusta no lo dejan pasar”, agregó De Interiano con una sonrisa en el rostro.

Todo el trabajo es hecho a mano
Paciencia. Para algunos niños los trabajos manuales son difíciles, pero su espíritu de superación les hace laborar con paciencia para lograr realizarlos. Sin distinción. Hombres y mujeres, trabajan por igual en el taller. La labor de todos da como resultado artículos de calidad.
Creatividad. Estos forros para botella son elaborados minuciosamente por los niños del hogar. Los diseños son de diferentes motivos y, para ocasiones especiales, esta es una buena manera de regalar sus vinos favoritos. Ternura. Las muñecas de trapo que se encuentran en la sala de venta, hacen que las personas que la visitan deseen abrazarlas y llevarlas a casa.
Variedad. Las almohadas y cojines son elaborados en una gran variedad de diseños, colores, formas y tamaños.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW