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Escritor. A los 93 años, Milosz dejó de vivir ayer.
Foto: EDH
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DPA
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Fue uno de los más importantes
escritores polacos del siglo XX y un símbolo de la resistencia
contra el régimen comunista: el Premio Nobel de Literatura, Czeslaw
Milosz, murió ayer en Cracovia a los 93 años.
Fue un poeta peregrino como describió el diario
suizo Züricher Zeitung traductor e intelectual que nunca fue
masivamente conocido.
Milosz regresó a su ciudad natal de Seteiniai, en Lituania, sólo
después del derrumbe de la Unión Soviética.
En su discurso de agradecimiento cuando recibió en Estocolmo el
más preciado premio de la literatura mundial, Milosz se autocalificó
como un narrador de la otra Europa.
Aun cuando para entonces, en 1980, ya enseñaba desde hacía
20 años en la Universidad de Berkeley, seguía sintiéndose
atrapado detrás del Telón de Acero.
Influenciado por su juventud en Vilna, escenario de la convivencia multicultural
entre polacos, judíos y lituanos, por el recuerdo de la ocupación
nazi durante la segunda Guerra Mundial y por la experiencia estalinista,
se transformó rápidamente de escritor de avant-garde a líder
moral de la oposición al régimen comunista.
Milosz rompió con el comunismo ya en 1953, después de representar
a Polonia como diplomático en Francia y Estados Unidos.
Durante su exilio francés se publicó El Pensamiento Cautivo,
un análisis del sistema comunista y los intelectuales que colaboran
con él.
El libro estuvo prohibido durante años en su país, pero
eso no impidió a causa del contrabando y ediciones clandestinas
que se convirtiera en la biblia de los opositores centroeuropeos.
De cualquier manera, no se quedó callado después de la caída
del Muro de Berlín. El autor de El Valle del Issa y Las calles
de Vilna, que devolvía vida a la vieja y para siempre desaparecida
Europa Central, llamó a lituanos y polacos a olvidar sus cuentas
pendientes.

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