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El Salvador en perspectiva
Una luz al final del túnel

La luz que vemos al final del túnel es que a fines de julio pasado, Estados Unidos y la Unión Europea se pusieron de acuerdo para eliminar los subsidios sobre la exportación

Publicada 15 de agosto 2004, El Diario de Hoy



Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Uno de los mayores obs- táculos para el éxito de la globalización armoniosa y justa de la producción mundial ha sido la disparidad en los costos de producción agrícola entre los países ricos y los países pobres.
Los ricos, por las ventajas de cosechar mecanizadamente. Hasta en el caso de la caña de azúcar han protegido a sus agricultores, que no les ha bastado esa ventaja, con subsidios de billones de dólares, hasta pagarles por no sembrar cuando hay exceso de producción. Estados Unidos y la Unión Europea apoyan a sus agricultores con $300 millones al año, una cantidad tan enorme que su efecto sobre el comercio mundial es inmensa.

La luz que vemos al final del túnel, que se ha mantenido oscuro durante décadas, es que a fines de julio pasado, Estados Unidos y la Unión Europea se pusieron de acuerdo para eliminar los subsidios sobre la exportación de productos agrícolas, en un convenio que reabra las negociaciones de la Ronda Doha, de noviembre de 2001, que precisamente buscaba negociar una solución al problema de los subsidios que los países ricos reparten para apoyar a sus agricultores. Esa Ronda fue clausurada sin la más remota posibilidad de llegar a un acuerdo para proteger a los países pobres.

Dos intentos de reabrir las negociaciones fracasaron rotundamente: el primera en Seatle, en 1999, que fue escena de tumultos y luchas sangrientas, y el siguiente en Cancún, en septiembre de 2003. El acuerdo para reabrir las negociaciones y la promesa de los países ricos de eliminar los subsidios, que fue firmado a medianoche del 30 de julio de este año, es muy significativo para los países pobres del mundo.

Aunque todavía hay mucho por caminar, se considera un gran triunfo y un paso muy efectivo hacia la futura globalización mundial justa de comercio. Esta noticia tiene mucha importancia para El Salvador, porque le abre las puertas a futuras oportunidades que las subvenciones todavía les mantienen cerradas.

El impacto inmediato del pacto será limitado. Por una parte el plazo para completar las provisiones del acuerdo de Doha ha sido extendido del fin del corriente año hasta el fin de 2005. Y muchos observadores creen que no es probable que se llegue a un acuerdo final antes de 2007.

Además el acuerdo preliminar deja muchas escapatorias, o sea oportunidades de evadir las provisiones, por ejemplo, permite a países ricos proteger algunos de sus productos “muy sensibles”, y a países pobres, proteger algunos productos que alegan son importantes para su desarrollo. Japón ha anunciado que necesita proteger el arroz, que tiene un aforo de 490%, por ser básico en su economía agrícola. Si se incluyen demasiados casos de esa naturaleza, el resultado final será que el convenio quedará como letra muerta.

No obstante el esquema del proyecto aprobado a fines de julio es un gran paso adelante, no sólo en revivir a Doha, pero también en mostrar que la WTO (Organización Mundial de Comercio) con sus 147 miembros es un medio que puede funcionar eficientemente para evolucionar, con el tiempo, una política comercial funcional para el comercio internacional.

Es muy difícil lograr un consenso entre los 147 miembros debido a la magnitud de las transacciones comerciales, que afectan a sus enormes poblaciones, que representan un alto porcentaje de la población mundial. La mayoría de los miembros cae en una de las tres siguientes categorías: (1) los países desarrollados y prósperos que tienen sus propias agendas; (2) los países muy extensos con grandes perspectivas, como Brasil e India; (3) y los muchos países pobres, sin abundancia de recursos naturales que necesiten ayuda para mantener a sus habitantes. Lo que se persigue es aliviar el hambre mundial.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.


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