
Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Buscando cosas interesantes para ustedes, el jueves
pasado visité en Valencia uno de los grandes supermercados, que
tiene un área de aproximadamente quinientos metros cuadrados, sólo
para frutas.
Me refiero al de una de las tiendas céntricas que forma parte de
la cadena de almacenes más conocida y más grande de España,
con alrededor de unos cien locales en todo el país.
Pues curioseando la oferta de estos días de calor tenemos
40 grados en el sol y 35 en la sombra me encontré con una
serie de productos que me llamaron la atención por la procedencia
y la forma como estaban empacados y presentados.
Además de impecablemente limpio, donde la higiene se siente, con
una temperatura ambiente fresca pero no fría, los productos son
expuestos y refrigerados a unos 16 grados y están perfectamente
ordenados, de tal forma que los clientes pueden ver en cada bandeja la
etiqueta, que contiene el código de barras, el nombre de la fruta,
el país de procedencia y el precio. Algunas frutas tienen otros
códigos y sellos, que supongo son certificaciones de calidad o
de su denominación de origen.
Pues bien... había limas de México, papayas de Brasil, mangos
de Perú, carambolas de Malasia, grosellas de Chile, tamarillo de
Tailandia, yuca de Costa Rica, plátano macho de Ecuador, manzanas
de Chile, manzana royal de Argentina, manzana Rogel Cola de Brasil, tamarindo
de Tailandia, physallis de Colombia, manzana Golden de Argentina, manzana
Prime Lady de Chile y cocos de la República Dominicana.
Les confieso que, según iba examinándolas, se me iba despertando
una curiosidad ansiosa, por ver si descubría alguna fruta de El
Salvador. Pero al final de la góndola tuve que aceptar que aún
no hay nada de El Salvador en esta prestigiosa cadena de supermercados.
Al ver en mi rostro un sentimiento que no pude disimular y que tampoco
puedo describir, me dice quien me acompañaba: Te acuerdas que hace
dos años hicimos este mismo recorrido, buscastes algo de El Salvador
y tampoco lo encontrastes. Y tuve que asentir, pues ahora recuerdo que
también en aquella ocasión, naturalmente, con la misma buena
intención, escribí un artículo parecido.
La conclusión de mi acompañante fue sencilla, contundente
y preocupante para mí, que vivo en El Salvador y que continuamente
leo sobre los problemas de la agricultura.
Me dijo: o bien a los agricultores salvadoreños no les interesa
el mercado europeo o no consiguen la calidad que aquí se les exige,
o lo peor, ni si quiera han caído en la cuenta de que Europa les
está esperando.
Me pregunta: ¿Cómo es que los agricultores de Costa Rica
venden yuca en estas tiendas desde hace por lo menos dos años,
y Perú, mangos, con tanta yuca y los deliciosos mangos que hay
en El Salvador?¿O será que en tu país están
esperando que vayan desde aquí a pedirles por favor que vengan?
La verdad, le contesto, es que no te puedo responder a esas preguntas.
E insiste... ¿Tú crees que los costarricenses no ganarán
dinero vendiendo yuca en España?... Le respondo... Pues sí,
si así no fuera, ya no lo harían. E insiste de nuevo con
sus preguntas incisivas, que supone, yo, como salvadoreño, tengo
que saber contestar... ¿O tú crees que los tailandeses no
ganan dinero trayendo tamarindo a España, o los malasios, carambolas?
Claro que sí, le contesto, seguro que ganan dinero en estos negocios...
Para no hacer más larga la regañada en el área de
frutas por no haber productos salvadoreños, a continuación
nos fuimos a las estanterías donde están los enlatados internacionales.
¡A ver si aquí hay algo de tu país!, insiste inquisitivamente.
Mira... frijoles enlatados mexicanos, chiles jalapeños enlatados,
también mexicanos, guacamole enlatado, también de México...
¡Entonces!... ¿Tampoco hay alimentos enlatados en El Salvador?...
La verdad es que me quedé mudo, no supe qué contestar...
Pero después de un momento reaccioné y le dije... ¿Sabes
qué es lo que pasa?... Que los agricultores salvadoreños
apuntan primordialmente al mercado norteamericano, pues ahí viven
muchos salvadoreños... Otra vez me remachó preguntándome:
¿De verdad tú crees que los que compran yuca aquí
son costarricenses? De nuevo me quedé un par de minutos sin
saber qué argumentar. Y luego le dije: De todos modos Estados
Unidos es el mercado más grande del mudo y por eso es que quizás
desde El Salvador mayoritariamente se apunta a ese mercado.
A esta aseveración me responde con una sonrisita: ¿Quién
te ha dicho eso?... Eso no es cierto... El mercado más grande del
mundo ahora y en el futuro es la Comunidad Europea, con sus más
de 550 millones de habitantes; en Estados Unidos sólo hay unos
trescientos y, además, el poder adquisitivo es mayor en Europa
que en Estados Unidos... ¿Por qué crees que muchas empresas
americanas, canadienses y chinas han implantado las normas internacionales
ISO 9000?... ¡Es para venir a vender a Europa! ¿Y entonces,
qué están esperando los salvadoreños? Pónganse
las pilas, salgan del letargo y entre más pronto empiecen mejor,
pues a mí me gustan mucho el café y los frijoles salvadoreños
que me traes... O sea... que por lo menos un cliente ya tenemos, el resto
hay que venir a buscarlos, tal como han hecho los costarricenses con la
yuca o los peruanos con sus mangos.
Fíjense por dónde y les aseguro que, con la mejor intención
hacia mí y mi querido país, he aguantado esta cariñosa
regañada por no haber productos salvadoreños en España.
Para terminar, me dijo: dentro de un año haremos el mismo recorrido
para comprobar si ya os habéis espabilado.
¿Usted cree que tiene razón la persona que me regañó?
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.