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No dejes que el polvo se convierta en problema

Si las labores domésticas no te dejan respirar, toma ciertas recomendaciones

Publicada 14 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Reemplazar. La alfombra es el objeto que más acumula polvo. Fotos EDH

Iliana Colocho
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Estornudas cuando sacudes, la nariz te escurre cuando tiendes la cama y los ojos se te ponen rojos cuando aspiras. Es un hecho: tu alergia al polvo no te deja en paz.

Y como el hada madrina de los cuentos no puede venir a hacer tu trabajo, no queda de otra que limpiar. Así que toma en cuenta algunos tips para evitar que el polvo haga de las suyas.

Puedes usar agua caliente para la ropa de cama. La temperatura ideal para matar los ácaros que se encuentran en las sábana, cobertores y cualquier tipo de ropa de cama es de 55 grados.

La elección de materiales para sábanas es importante. Deben aguantar los rigores semanales del lavado con agua caliente, que sirve para matar los microbios y remover los alergénicos acumulados.

Muchos materiales son “esponjados” y abultados (como los edredones) por lo que resultan difíciles de lavar y cuando se hace, se corre el riesgo de que encojan o se hagan bola y nunca recuperen su forma.

Lo recomendable, entonces, es utilizar varias capas de cobertores ligeros en la cama para facilitar el lavado, sobre todo porque cualquier material de sábanas, edredones y cobijas son cunas para el crecimiento de bacterias. Es importante seleccionar uno que pueda soportar lavadas repetidas.

Si tienes una alfombra o piensas comprar una, las más recomendables son aquellas que tienen hebra corta y debe ser limpiada a fondo y con mucha frecuencia. Las aspiradoras pueden ser tu gran aliada.

Buena limpieza. Cada dos días. Fotos EDH

Recuerda también aspirar muebles tapizados, cortinas y otros elementos que tengan tela y que no pueden ser desmontados, removidos o reemplazados.

El problema con las partículas de polvo, moho y los insectos que vuelan en ellas es que se quedan en el aire durante el proceso.

El polvo y sus ácaros pueden quedarse flotando unos 15 minutos y pueden redistribuirse a través del ambiente de tu casa.

Esas partículas también se quedan en el aire durante los cambios de sábanas y cobijas o al poner cubiertas antiácaros en colchones y almohadas.

Para aquellos que son severamente alérgicos, estas actividades pueden llevar a ataques de asma significativos, por lo tanto se recomienda no realizarlas.

La bolsa de la aspiradora constituye el filtro primario en la mayoría de los sistemas de aspirado.

Si no cuentas con aspiradora puedes usar una franela húmeda para tratar de quitar el polvo de los muebles de madera.

Estas medidas previenen que las partículas alergénicas se escapen y se queden flotando en el ambiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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