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Reemplazar. La alfombra es el objeto que más acumula polvo.
Fotos EDH
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Iliana Colocho
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Estornudas cuando sacudes, la nariz te
escurre cuando tiendes la cama y los ojos se te ponen rojos cuando aspiras.
Es un hecho: tu alergia al polvo no te deja en paz.
Y como el hada madrina de los cuentos no puede venir a hacer tu trabajo,
no queda de otra que limpiar. Así que toma en cuenta algunos tips
para evitar que el polvo haga de las suyas.
Puedes usar agua caliente para la ropa de cama. La temperatura ideal para
matar los ácaros que se encuentran en las sábana, cobertores
y cualquier tipo de ropa de cama es de 55 grados.
La elección de materiales para sábanas es importante. Deben
aguantar los rigores semanales del lavado con agua caliente, que sirve
para matar los microbios y remover los alergénicos acumulados.
Muchos materiales son esponjados y abultados (como los edredones)
por lo que resultan difíciles de lavar y cuando se hace, se corre
el riesgo de que encojan o se hagan bola y nunca recuperen su forma.
Lo recomendable, entonces, es utilizar varias capas de cobertores ligeros
en la cama para facilitar el lavado, sobre todo porque cualquier material
de sábanas, edredones y cobijas son cunas para el crecimiento de
bacterias. Es importante seleccionar uno que pueda soportar lavadas repetidas.
Si tienes una alfombra o piensas comprar una, las más recomendables
son aquellas que tienen hebra corta y debe ser limpiada a fondo y con
mucha frecuencia. Las aspiradoras pueden ser tu gran aliada.
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Buena limpieza. Cada dos días. Fotos
EDH
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Recuerda también aspirar muebles tapizados, cortinas
y otros elementos que tengan tela y que no pueden ser desmontados, removidos
o reemplazados.
El problema con las partículas de polvo, moho y los insectos que
vuelan en ellas es que se quedan en el aire durante el proceso.
El polvo y sus ácaros pueden quedarse flotando unos 15 minutos
y pueden redistribuirse a través del ambiente de tu casa.
Esas partículas también se quedan en el aire durante los
cambios de sábanas y cobijas o al poner cubiertas antiácaros
en colchones y almohadas.
Para aquellos que son severamente alérgicos, estas actividades
pueden llevar a ataques de asma significativos, por lo tanto se recomienda
no realizarlas.
La bolsa de la aspiradora constituye el filtro primario en la mayoría
de los sistemas de aspirado.
Si no cuentas con aspiradora puedes usar una franela húmeda para
tratar de quitar el polvo de los muebles de madera.
Estas medidas previenen que las partículas alergénicas se
escapen y se queden flotando en el ambiente.

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