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Gira presidencial. El mandatario salvadoreño Antonio Saca
realiza un recorrido por las instalaciones del World Trade Center
en Taipei. Foto: Cortesía Capres
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Desde TaiwÁn
Ciro Granados
Enviado especial de el diario de hoy
nacional@elsalvador.com
En el momento en que Antonio Saca llegó al lugar donde le esperaban
el Presidente de Taiwán y siete empresarios chinos del más
alto nivel, las decepciones por el fallido viaje al sur de la isla comenzaron
a desmoronarse.
El día en Taipei había amanecido nublado. Una lluvia estridente
y copiosa desencadenaba, junto con el fuerte viento, un clima de inestabilidad.
El ambiente desatado olía a un descanso obligado que contrastaba
con las intenciones de la delegación salvadoreña, la cual,
abanico en mano, pretendía lograr más y más apoyo
para los proyectos planteados ante este tigre asiático. Pero no
era cuestión de acelerar las opiniones. Estaba por llegar otra
de las sorpresas a las que están muy bien acostumbrados los anfitriones.
Los gobernantes se sentaron. Comenzaron a charlar, intercambiaron opiniones
y volvieron a los elogios del día anterior. Más en serio,
empezaron a verter sus opiniones sobre las grandes líneas de las
negociaciones bilaterales. Y en un momento determinado, el Presidente
Saca le dijo a su homólogo que una de las mayores necesidades de
su gobierno era la generación de empleo.
Horas más tarde, en la amplia sala de la suite presidencial, en
el piso 12 del Grand Hotel, Saca reconoce que lo más difícil
de su gestión será la posibilidad de darle trabajo a los
salvadoreños. La conversación entre los mandatarios continuó
mientras servían los primeros platos.
Poco a poco, la química que se ha generado entre ambos comenzó
a hacer su efecto. Y, repentinamente, ante la iniciativa del salvadoreño,
el Presidente Shui-bian lanzó la noticia que habría de mantener
tranquilo a Saca por el resto del día. La nueva que habría
de agradecer al bendito tifón que se le interpuso en el camino.
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Condecoración. El canciller salvadoreño, Francisco
Laínez, es condecorado por su homónimo taiwanés,
Tan Sun Chen. Foto: Cortesía Capres
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Palabra de honor
Chen Shui-bian le prometió, palabra de presidente, de honor chino,
que convocará a un foro empresarial, auspiciado por la presidencia
de este país, en el que incentivará a los empresarios taiwaneses
para que inviertan en El Salvador.
Saca había dado en el clavo. Sus pretensiones se habían
vuelto realidad por una inesperada jugada de la providencia. Si bien le
había mencionado a su contraparte que El Salvador está interesado
en la llegada de empresarios chinos para que inviertan en maquila electrónica
de valor agregado y en la generación de empleos a través
de compañías de alta tecnología, no esperaba que
Chen Shui-bian se la tomara tan a pecho como para hacerle el ofrecimiento.
En otras palabras, lo que Saca logró en su segundo día de
gira por esta isla asiática es aún más grande que
los 12 millones en concepto de donaciones que consiguió el miércoles.
En el foro se alentará a los altos jerarcas de la empresa privada
para inviertan en El Salvador, lo cual podría generar 5 mil puestos
de trabajo.
Un ofrecimiento de altos vuelos
A estas alturas de la gira, el Presidente Saca puede sentirse más
orgulloso de lo conseguido ayer en el almuerzo que de los 20 millones
de dólares en ayuda no reembolsable que obtendrá de sus
negociaciones.
Si bien 20 millones no son una cantidad despreciable, la posibilidad que
el hombre fuerte de Taiwán incentive a sus empresarios, a los grandes
inversionistas, es una batalla ganada.
Le dije al Presidente (Chen) que nuestro país es estable,
que tiene solidez, que ha mejorado puertos y aeropuerto y que además
está cerca de Estados Unidos, con la fuerte posibilidad de firmar
un Tratado de Libre Comercio con esa nación. Y él se comprometió
a incentivar a los empresarios, comenta Saca momentos antes de soltarse
la corbata y pocos minutos antes de retirarse a dormir.
Pero para que esto llegue a buen puerto, El Salvador deberá, antes,
descubrir las potencialidades más poderosas en el país,
para luego hacer una presentación, en el foro convocado por mandatario
anfitrión, sobre el clima propicio para las inversiones. Esa será
una de las funciones que tendrá la Vicepresidenta Ana Vilma de
Escobar, encargada de promover la inversión extranjera.
Además, el Gobierno deberá crear facilidades para los taiwaneses.
Por el momento, la respuesta que da Saca a la interrogante sobre el tipo
de condiciones que se van a crear es un eso se platicará
después. Aunque huele a incentivos fiscales y otras hierbas.
Tampoco se partirá de cero. Por el momento, el Gobierno ya consiguió
que una empresa de computadoras de otro país, no Taiwán,
se decida en poner una sucursal en el nuestro. Pero el nombre de esa compañía
es uno de los secretos que Saca sabe guardarse bien, porque todavía
no se ha amarrado al ciento por ciento, pero ya casi, menciona.
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Tifón. El clima no impidió la continuación
de la gira. Foto: Cortesía Capres
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Apuesta por la juventud
César Funes, el secretario de la Juventud, anda con los ánimos
por el cielo. Le han prometido más de tres millones de dólares
de ayuda de los cuatro que vino a pedir.
No es raro, entonces, que la plática con un periodista se establezca
a partir de esta emoción. Funes informa que los 1.6 millones de
dólares que había solicitado para el equipamiento de los
círculos estudiantiles ya fue aprobado por la República
de China.
Aparte, también consiguió los 400 mil dólares que
su cartera destinará al fortalecimiento de las casas de la Cultura
y el cuarto de millón para el proyecto de acercamiento de la oferta
de mano de obra juvenil a la demanda empresarial.
Lo que aún le falta por conseguir, 750 mil dólares, estarán
destinados a un programa que el Secretario prefiere no comentar, para
no matar el factor sorpresa.
Funes explica que una de sus grandes ideas es generar diversión
en los jóvenes que no se pueden contactar vía
escolar para luego plantearles la posibilidad de que, ya organizados,
puedan acceder a un empleo primario.
Después vendrá el plan que estos jóvenes compren
una vivienda, mantengan estándares altos de salud y vivan en un
ambiente sano para luego masificar su experiencia. En la teoría
suena bien.
Otra de las negociaciones que se amarraron ayer fue el anuncio de la presentación,
ante esta nación amiga, del plan quinquenal del gobierno: una serie
de proyectos que serán discutidos por ambas cancillerías,
que ayer tuvieron un positivo encuentro con el intercambio de condecoraciones
entre los dos ministros de relaciones exteriores.
El plan de los cinco años servirá para despertar intereses
entre la empresa privada y el Gobierno taiwanés con la misma finalidad:
que lleguen a El Salvador a hacer dinero y que, de paso, den trabajo a
los connacionales y generen impuestos para alimentar las arcas del Estado.
Una relación ganar-ganar.

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