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| Riesgo. Al salir de las clases, decenas de estudiantes
tienen que cuidarse por sí mismos de los delincuentes que frecuentan
las calles aledañas al Modelo. Foto EDH |
Geraldine Varela
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Las necesidades
de los habitantes de la Comunidad 13 de Enero, del Barrio Modelo, son
una larga historia de penurias y falsas promesas.
Esto se debe a que decenas de estudiantes caminan a diario temerosos de
los asaltantes y delincuentes que se mantienen en las calles aledañas
al barrio.
Los alumnos de alrededor diez institutos públicos y privados deben
recorrer estas vías para llegar a sus centros de estudio y de regreso
a sus hogares.
En esta zona hay varios prostíbulos, cantinas y billares. Además,
en algunas casas abandonadas se trafica con droga, y a pesar de que este
hecho es del conocimiento de los vecinos, nadie se atreve a denunciar
por temor a represalias.
Todo mundo sabe que en esos lugares venden droga, pero por miedo
nadie dice nada, expresó una residente del lugar.
El director de una de las instituciones y quien no quiso ser identificado
expresó su inquietud de que los estudiantes sean agredidos por
los delincuentes.
Son muchas las quejas que ha recibido de parte de los alumnos acerca de
los abusos de los que son víctimas. Los delincuentes arremeten
contra los jóvenes arrancándoles la insignia del uniforme
u obligándoles a que les entreguen dinero por transitar en las
calles.
Yo les digo a los niños que es mejor que lleven una cora
por si les piden dinero, a que los vayan a puyar (apuñalear),
dijo la fuente.
Autoridades de otro centro escolar afirman que bajo el puente del Barrio
Candelaria se mantienen jóvenes huelepega que se dedican a asaltar
a las personas que pasan por ese lugar, entre ellos estudiantes y maestros.
En una ocasión, con un arma cortopunzante, agredieron a un padre
que regresaba de dejar a su hijo de la escuela.
Los directores de los centros escolares afirman que en reiteradas ocasiones
han pedido a la Policía Nacional Civil que les proporcione seguridad
a los estudiantes, sin que hasta el momento hayan recibido una respuesta
a su petición.
Estamos cansados de pedirle a la policía que nos dé
seguridad. Queremos que agentes del CAM se mantengan ahí permanentemente,
expresaron los directores.
Además, en esta zona hay presencia de la Mara Salvatrucha, quienes,
según los mismos estudiantes, les intimidan para hacer que les
den dinero.
A los niños más chiquitos es a los que más
les piden, porque los asustan con facilidad, expresó la estudiante
de séptimo grado Karla B., de 13 años.
Los delincuentes y pandilleros siguen asechando a los escolares, y los
padres de familia prefieren buscar un centro de estudios para sus hijos
que no esté en una zona muy riesgosa.
La policía no garantiza la seguridad de los estudiantes, pues los
patrullajes no son continuos.
Policía dice no tener suficiente
personal
Por su parte, la policía asegura
que realiza el Plan Escuela Segura, que consiste en brindar seguridad
a los estudiantes a la hora de entrada y salida de los centros escolares.
Sin embargo, este plan no puede cumplirse a cabalidad, debido a que el
número de agentes asignado a esa zona es insuficiente.
La inspectora Margarita Rivas, del puesto de la Policía Nacional
Civil (PNC) del Barrio San Jacinto, asegura que los patrullajes que efectúan
son frecuentes, pues una de sus prioridades es la de prevenir desórdenes
y crímenes entre estudiantes.
Hemos identificado que a la salida de clases los jóvenes
van a otros centros escolares para armar grupitos y hacer relajos, por
eso hay escuelas en las que a toda hora hay policías, pero mentiría
si digo que es en todas las escuelas, expresó la inspectora.
La policía está consciente del peligro, pues los centros
escolares hacen constantes denuncias, pero alega que la demanda es demasiada
para los recursos con los que cuenta. Según ella, los agentes de
la PNC hacen turnos en diferentes escuelas.
Por la mañana, visitan unos centros escolares, y por la tarde,
otros, pero no todos al mismo tiempo, no logramos cubrir toda la zona,
agregó.