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Delincuencia acecha escuelas

Son casi diez centros escolares los que se ubican en el Barrio Modelo. La policía realiza patrullajes, pero indica que no hay suficientes recursos para dar seguridad

Publicada 13 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Riesgo. Al salir de las clases, decenas de estudiantes tienen que cuidarse por sí mismos de los delincuentes que frecuentan las calles aledañas al Modelo. Foto EDH

Geraldine Varela
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Las necesidades de los habitantes de la Comunidad 13 de Enero, del Barrio Modelo, son una larga historia de penurias y falsas promesas.

Esto se debe a que decenas de estudiantes caminan a diario temerosos de los asaltantes y delincuentes que se mantienen en las calles aledañas al barrio.

Los alumnos de alrededor diez institutos públicos y privados deben recorrer estas vías para llegar a sus centros de estudio y de regreso a sus hogares.

En esta zona hay varios prostíbulos, cantinas y billares. Además, en algunas casas abandonadas se trafica con droga, y a pesar de que este hecho es del conocimiento de los vecinos, nadie se atreve a denunciar por temor a represalias.

“Todo mundo sabe que en esos lugares venden droga, pero por miedo nadie dice nada”, expresó una residente del lugar.

El director de una de las instituciones y quien no quiso ser identificado expresó su inquietud de que los estudiantes sean agredidos por los delincuentes.

Son muchas las quejas que ha recibido de parte de los alumnos acerca de los abusos de los que son víctimas. Los delincuentes arremeten contra los jóvenes arrancándoles la insignia del uniforme u obligándoles a que les entreguen dinero por transitar en las calles.

“Yo les digo a los niños que es mejor que lleven una ‘cora’ por si les piden dinero, a que los vayan a puyar (apuñalear)”, dijo la fuente.

Autoridades de otro centro escolar afirman que bajo el puente del Barrio Candelaria se mantienen jóvenes huelepega que se dedican a asaltar a las personas que pasan por ese lugar, entre ellos estudiantes y maestros.

En una ocasión, con un arma cortopunzante, agredieron a un padre que regresaba de dejar a su hijo de la escuela.

Los directores de los centros escolares afirman que en reiteradas ocasiones han pedido a la Policía Nacional Civil que les proporcione seguridad a los estudiantes, sin que hasta el momento hayan recibido una respuesta a su petición.

“Estamos cansados de pedirle a la policía que nos dé seguridad. Queremos que agentes del CAM se mantengan ahí permanentemente”, expresaron los directores.

Además, en esta zona hay presencia de la Mara Salvatrucha, quienes, según los mismos estudiantes, les intimidan para hacer que les den dinero.

“A los niños más chiquitos es a los que más les piden, porque los asustan con facilidad”, expresó la estudiante de séptimo grado Karla B., de 13 años.

Los delincuentes y pandilleros siguen asechando a los escolares, y los padres de familia prefieren buscar un centro de estudios para sus hijos que no esté en una zona muy riesgosa.

La policía no garantiza la seguridad de los estudiantes, pues los patrullajes no son continuos.

Policía dice no tener suficiente personal

Por su parte, la policía asegura que realiza el Plan Escuela Segura, que consiste en brindar seguridad a los estudiantes a la hora de entrada y salida de los centros escolares.

Sin embargo, este plan no puede cumplirse a cabalidad, debido a que el número de agentes asignado a esa zona es insuficiente.

La inspectora Margarita Rivas, del puesto de la Policía Nacional Civil (PNC) del Barrio San Jacinto, asegura que los patrullajes que efectúan son frecuentes, pues una de sus prioridades es la de prevenir desórdenes y crímenes entre estudiantes.

“Hemos identificado que a la salida de clases los jóvenes van a otros centros escolares para armar grupitos y hacer relajos, por eso hay escuelas en las que a toda hora hay policías, pero mentiría si digo que es en todas las escuelas”, expresó la inspectora.

La policía está consciente del peligro, pues los centros escolares hacen constantes denuncias, pero alega que la demanda es demasiada para los recursos con los que cuenta. Según ella, los agentes de la PNC hacen turnos en diferentes escuelas.

“Por la mañana, visitan unos centros escolares, y por la tarde, otros, pero no todos al mismo tiempo, no logramos cubrir toda la zona”, agregó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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