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Una noche en vela por una plaza en el Externado
San José
Cerca de 200 personas pasaron la noche del miércoles en las
inmediaciones del Colegio Externado San José, en la 25o. Avenida
Norte, a la par del Hospital Profamilia, para obtener una solicitud
de admisión.
El primer padre de familia llegó al centro educativo a las
8:00 a.m. del miércoles y esperó 21 horas hasta que
les entregaron el documento, ayer por la mañana.
En un campo pagado, el colegio dio a conocer las vacantes en los distintos
grados. |
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La relación entre la violencia intrafamiliar,
como un problema de derechos humanos y salud pública, y la construcción
de la masculinidad, fue analizado durante el Seminario de discusión
sobre violencia, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD).
Según el psicólogo Jorge Corsi, quien trabaja en la facultad
de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina,
la construcción de la identidad masculina, en la cultura latinoamericana,
representa un factor de riesgo en la perpetuación de la violencia
intrafamiliar.
Para el profesional, el abuso de poder que ejerce el hombre pone en peligro
la seguridad de las mujeres, por la situación de dominación-subordinación
que imparte dentro de la relación de pareja.
Esto lo intuye Corsi por la relación existente entre la violencia
y la construcción de los géneros. Se basa en
que más del 90 por ciento de los crímenes alrededor del
mundo son cometidos por personas del sexo masculino.
Por ello, la violencia intrafamiliar es entendida como algo que emerge
de las relaciones de poder dentro del mismo círculo familiar, el
cual se centra en la población más vulnerable, como lo son
los niños, mujeres y adultos mayores.
Además, el varón ejerce un dominio sobre su
víctima con técnicas de manipulación emocional, con
el objetivo de establecer un desequilibrio de poder en la relación
interpersonal.
El especialista explicó que el control sobre otra persona es la
forma exitosa del ejercicio del poder, pero muchas veces viene disfrazada
de justificaciones tales como educar, disciplinar o poner límites
a la otra persona.
En El Salvador, en el 91 por ciento de los casos de abuso intrafamiliar,
las víctimas son mujeres.
En cuanto al agresor, en la mayoría de los casos, el acusado es
el cónyuge o compañero de vida.

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