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| Protestas. El centro penal de Cojutepeque, en
Cuscatlán. Foto EDH |
Julio Mejía
El Diario de Hoy
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La mayoría de los reos ya sobrepasa los 18 años; sin embargo,
al momento en que se les emitió una sentencia ellos eran menores
de edad por lo que son procesados de acuerdo con la antigua Ley del Menor
Infractor.
Según el director del centro, Óscar Armando Chávez,
los jóvenes desde el pasado martes se pusieron en huelga de hambre
para que se les cumplieran tres peticiones.
La primera era el mejoramiento de la alimentación que una empresa
particular les provee; la segunda, la reparación de un televisor
que es su único entretenimiento y finalmente que se les permitiera
a los menores de edad internos que departieran con los adultos.
Las dos primeras fueron aceptadas, pero la última fue denegada
puesto que la ley no permite que la población adulta se mezcle
con los menores. Todo se ha resuelto, las peticiones que eran factibles
se atendieron y todo continúa en completo orden, explicó
Chávez.
Ayer, por la tarde, algunos internos se comunicaban con sus familiares
mediante los teléfonos públicos instalados en el interior
del penal para notificarles que todo estaba en calma.
Este centro ya había sido clausurado por la Dirección de
Centros Penales, en junio del año pasado, debido a que no cumplía
con las condiciones mínimas operacionales, además de haber
resultado dañado durante los terremotos de 2001.
Pero la nueva ley Mano Dura hizo que las autoridades reabrieran el centro,
para internar a los pandilleros de la Mara 18 que han sido capturados
por el delito de asociaciones ilícitas.
Actualmente el sitio alberga a 24 jóvenes a cargo de la Dirección
de Centros Penales, 46 del Instituto Salvadoreño para la Niñez
y Adolescencia (Isna) y uno de la Policía Nacional Civil.