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| Tiroteo. Frente a una tienda del cantón
Lourdes, en Colón, hubo un tiroteo. Murió un niño
de 10 años y un joven de 18. Foto EDH |
Carlos A. Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La angustia no termina para los residentes en la colonia Santa Isabel,
del cantón Lourdes, en Colón.
En ese sitio, la noche del miércoles, desconocidos atacaron a balazos
a dos hermanos en una tienda.
Un niño de diez años, identificado como José Fabricio
Fernández de 10 años, hijo de los dueños del negocio,
murió.
Los dos hermanos contra quienes iba dirigido el ataque fueron Manuel de
Jesús y José Álvaro Ortiz Hernández, de 15
y 18 años. Ambos resultaron gravemente heridos.
En la madrugada de ayer, pereció el mayor de ellos en el hospital
San Rafael.
El ataque se produjo a las siete de la noche. Cuatro sujetos en un vehículo
merodeaban la zona y en un momento, uno de ellos se bajó del auto
y disparó repetidas veces contra los hermanos. Del interior del
vehículo, otros también usaron sus armas.
El joven de 15 años trató de protegerse bajo una banca.
Recibió balazos en el hombro derecho, antebrazo izquierdo y ambos
tobillos.
Tendido en el suelo vio cuando su hermano cayó inconsciente, con
una lesión de bala en la espalda.
Ambos fueron llevados al hospital San Rafael para recibir atención.
En la entrada de la tienda quedó el cadáver de Fabricio.
Sus parientes lo ingresaron al negocio para tratar de salvarlo, pero ya
era tarde.
La balacera duró muy poco tiempo. Los vecinos optaron por ocultarse
en sus viviendas ante el temor de resultar lesionados.
Amenazados
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| Cuidados. Manuel de Jesús Ortiz recibe
atención médica. Foto EDH |
Los hermanos Ortiz Hernández habían sido amenazadas por
presuntos miembros de la Mara Salvatrucha.
Hace varios meses, cuando vivían en el cantón Entre Ríos,
expresa Marta Ortiz de González, madre de ellos.
No pudo precisar las razones de ello, pero fue el motivo para que se trasladaran
a la colonia Campos Verdes y luego a la colonia Villa Lourdes.
Los jóvenes se dedicaban al reparto de pan y ninguno de ellos estaba
involucrado con maras.
No sabemos por qué los amenazaban, lamentó la
mujer.
Al ser trasladados al centro asistencial de la cabecera departamental,
los parientes confiaban en que lograran salvarles la vida. Al conocer
la muerte del mayor, la angustia se apoderó de ellos.
Hoy ya no saben qué hacer para huir de los mareros.
Su primer paso será cambiar de casa de nuevo, pero ya una vez confirmaron
que de poco les sirvió.
Les queda confiar en el apoyo de la PNC y Fiscalía para que el
hecho sea aclarado y los responsables detenidos.
Una fiscal explicó que ayer recolectaron evidencias en el sitio
del crimen y en el centro asistencial.
Según detalló, los primeros datos obtenidos apuntan a que
los responsables del ataque, fueron integrantes de la mara Salvatrucha
a quienes confían en capturar.
Esa noche, el pequeño no se fue a jugar
Cada noche, José Fabricio salía a jugar cerca de la tienda
de sus padres. La noche del miércoles no lo hizo y prefirió
quedarse frente a la tienda. Estaba sentado sobre una piedra cuando ocurrió
el tiroteo.
Al menos cinco proyectiles se alojaron en su cuerpo y le provocaron la
muerte.
Por la forma en que quedó su cuerpo, se define que el niño
trató de entrar al negocio para protegerse. Inútil. Murió
en la puerta del establecimiento.
Aquí hace falta que la policía patrulle más
seguido, dijo el padre del pequeño quien no se quiso identificar.
Él considera que el sector en que vive es de alto riesgo por las
pandillas. Los patrullajes policiales sirven de muy poco.
Con una taza de café en la mano y sumamente conmocionado, pidió
a las autoridades que investigaran a profundidad el hecho para identificar
a los homicidas.
Fabricio estudiaba quinto grado en la Escuela Parroquial del cantón
Lourdes.
Ayer, la familia veló el cuerpo de su hijo en una funeraria de
la localidad, hoy será sepultado.
Entre los residentes del sector, el hermetismo es grande. Hay consternación
e indignación, pero es más el temor a nuevos ataques de
los pandilleros.
Tenemos hijos y lo más seguro es que por mucho tiempo no
los dejemos salir a la calle, comentó un vecino. Otros confían
en que policías y jueces cumplan su trabajo.
La PNC teme que este miedo les impida declarar a quienes puedan aportar
detalles que permitan identificar y capturar pronto a los agresores.
Aún no hay pistas de ellos, indicó la PNC.

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