Julio Gamero*
El Diario de Hoy
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La democracia en una sociedad
se puede medir por el grado de libertad de expresión, ya que no
puede existir la una sin la otra. El pleno respeto de esta libertad es
fundamental para la protección de los derechos humanos y el desarrollo
de los pueblos.
Tomando en cuenta lo anterior, llama mucho la atención que a pocos
días de realizarse en Venezuela el referendo revocatorio que decidirá
si Hugo Chávez podrá permanecer en el poder o no, se amenazó
con el cierre o corte de la señal a ciertos medios de comunicación.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que está
dispuesto a cerrar las televisoras que difundan resultados del referendo
sobre el recorte de mandato del Presidente Hugo Chávez sin el permiso
de las autoridades electorales, declaró el presidente del organismo,
Francisco Carrasqueño. (El Diario de Hoy, página 40,
edición del 10 de agosto de 2004).
Sin la libertad de poder informar, opinar, denunciar injusticias o cambios,
los pueblos están condenados a la opresión. Es por ello
que los regímenes totalitarios lo primero que hacen es coartar
este derecho, a través del cual el individuo puede decir cuanto
quiera sin temor a ser enviado a la cárcel. La libertad de expresión
garantiza un debate abierto sobre cualquier tema, en especial de aquellos
que tienen interés colectivo.
En este orden de ideas, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) pidió,
el pasado día 9, al gobierno de Chávez que brinde un marco
de respeto y garantías para que los medios de comunicación
y periodistas puedan desarrollar sus labores libremente, sin presiones.
Chávez ataca frecuentemente a los propietarios de los medios de
comunicación y periodistas en sus programas semanales de radio
y televisión, acusándoles de traidores y golpistas. Existe
una amenaza de suspensión de las licencias de transmisión
a por lo menos cuatro estaciones de televisión, mientras que el
Gobierno ha presentado un proyecto de ley sobre la responsabilidad
social en la radio y la televisión que impondría restricciones
a la prensa.
La expresión responsabilidad social apareció
como modelo de objetivo para las instituciones en Estados Unidos después
de la Segunda Guerra Mundial y pronto se extendió a todo el mundo
como norma estándar que debía buscarse (J. Herbert Alschull,
Agentes de Poder). Sin embargo, los comunistas y los aprendices de dictador
recurren a este término cuando quieren limitar la libertad de expresión,
dándole una falsa interpretación.
Respetar la libertad de que los demás puedan decir cualquier cosa,
es respetar nuestro propio derecho; por consiguiente, no es conveniente
bajo ningún punto de vista intentar regular la libertad de expresión,
la cual no es una concesión del Estado, de un dictador o de un
gobierno, sino un derecho fundamental de toda persona.
Según normas internacionales, los medios de comunicación
son principalmente responsables ante el público y no ante el Gobierno.
Cualquier amenaza o intimidación es un atentado contra este derecho
humano consagrado en las leyes primarias de los países democráticos,
siendo responsabilidad de todos luchar para que exista una plena libertad
de expresión.
Ésta se debe respetar siempre, no sólo cuando conviene.
Éste es el caso de los comunistas salvadoreños que enarbolan
la bandera de este derecho únicamente cuando beneficia a sus intereses;
de lo contrario, acusan a la mayoría de medios de comunicación
y periodistas de no ser objetivos. Es la misma actitud del teniente coronel
Hugo Chávez, discípulo del comandante Fidel Castro.
*Diputado de ARENA.