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Tema del momento
Libertad expresión no es una concesión

Según normas internacionales, los medios de comunicación son principalmente responsables ante el público y no ante el Gobierno. Cualquier amenaza o intimidación es un atentado contra este derecho humano

Publicada 13 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Julio Gamero*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

La democracia en una sociedad se puede medir por el grado de libertad de expresión, ya que no puede existir la una sin la otra. El pleno respeto de esta libertad es fundamental para la protección de los derechos humanos y el desarrollo de los pueblos.

Tomando en cuenta lo anterior, llama mucho la atención que a pocos días de realizarse en Venezuela el referendo revocatorio que decidirá si Hugo Chávez podrá permanecer en el poder o no, se amenazó con el cierre o corte de la señal a ciertos medios de comunicación.

“El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que está dispuesto a cerrar las televisoras que difundan resultados del referendo sobre el recorte de mandato del Presidente Hugo Chávez sin el permiso de las autoridades electorales, declaró el presidente del organismo, Francisco Carrasqueño”. (El Diario de Hoy, página 40, edición del 10 de agosto de 2004).

Sin la libertad de poder informar, opinar, denunciar injusticias o cambios, los pueblos están condenados a la opresión. Es por ello que los regímenes totalitarios lo primero que hacen es coartar este derecho, a través del cual el individuo puede decir cuanto quiera sin temor a ser enviado a la cárcel. La libertad de expresión garantiza un debate abierto sobre cualquier tema, en especial de aquellos que tienen interés colectivo.

En este orden de ideas, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) pidió, el pasado día 9, al gobierno de Chávez que brinde un marco de respeto y garantías para que los medios de comunicación y periodistas puedan desarrollar sus labores libremente, sin presiones.

Chávez ataca frecuentemente a los propietarios de los medios de comunicación y periodistas en sus programas semanales de radio y televisión, acusándoles de traidores y golpistas. Existe una amenaza de suspensión de las licencias de transmisión a por lo menos cuatro estaciones de televisión, mientras que el Gobierno ha presentado un proyecto de ley sobre la “responsabilidad social” en la radio y la televisión que impondría restricciones a la prensa.

La expresión “responsabilidad social” apareció como modelo de objetivo para las instituciones en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial y pronto se extendió a todo el mundo como norma estándar que debía buscarse (J. Herbert Alschull, Agentes de Poder). Sin embargo, los comunistas y los aprendices de dictador recurren a este término cuando quieren limitar la libertad de expresión, dándole una falsa interpretación.

Respetar la libertad de que los demás puedan decir cualquier cosa, es respetar nuestro propio derecho; por consiguiente, no es conveniente bajo ningún punto de vista intentar regular la libertad de expresión, la cual no es una concesión del Estado, de un dictador o de un gobierno, sino un derecho fundamental de toda persona.

Según normas internacionales, los medios de comunicación son principalmente responsables ante el público y no ante el Gobierno. Cualquier amenaza o intimidación es un atentado contra este derecho humano consagrado en las leyes primarias de los países democráticos, siendo responsabilidad de todos luchar para que exista una plena libertad de expresión.

Ésta se debe respetar siempre, no sólo cuando conviene. Éste es el caso de los comunistas salvadoreños que enarbolan la bandera de este derecho únicamente cuando beneficia a sus intereses; de lo contrario, acusan a la mayoría de medios de comunicación y periodistas de no ser objetivos. Es la misma actitud del teniente coronel Hugo Chávez, discípulo del comandante Fidel Castro.

*Diputado de ARENA.


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