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Un caballero. El basquetbolista ibérico conversó
con el periodista de EDH y tuvo buenos augurios para la delegación
del país. Foto: EDH
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Orestes Membreño
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Cerca de las nubes y lejos al menos en estatura del resto
de la delegación española.
Pau Gasol es la cara más reconocida entre esos cientos de atletas
que llevan la indumentaria roja y amarilla.
Es el símbolo, el más buscado a la hora de los autógrafos
y las fotos, incluso por algunos de sus compañeros de grupo, como
unas chicas de la selección de balonmano que nunca habían
tenido la posibilidad de observarlo de cerca. Aunque con verlo de lejos
es suficiente, sus 2.15 no dan lugar a la confusión.
El jugador de los Memphis Grizzlies de la NBA trata de pasar inadvertido,
pero casi nunca lo consigue.
Ni en España, donde pudimos comprobar su popularidad en el aeropuerto
de Barajas, ni en Atenas, ahí aficionados e incluso atletas entre
ellos nuestra Eva María Dimas se le acercaron para fotografiarse
con él.
Por si quedaba alguna duda sobre su importancia, el diario deportivo Marca
lo puso en la portada de la edición especial dedicada a los Juegos
Olímpicos.
A simple vista da la sensación de que le cuesta controlar su inmensa
humanidad. Cuando abordó el avión, por ejemplo, chocó
violentamente su cabeza contra el techo de la nave. El sonido fue lo más
parecido a un trueno y muchos giraron su cabeza para ver lo que ocurría.
Él ni se inmutó, quizá acostumbrado a lidiar con
ese tipo de accidentes domésticos. Probablemente su cabeza esté
llena de chichones, pero nadie podría verlos a menos de que se
suba a una escalera.
Al ser entrevistado por El Diario de Hoy, Pau se sorprendió de
la presencia de un periodista de El Salvador, pero se mostró cordial
y amable como si enfrente tuviera a The New York Times. Será
una experiencia fabulosa estar en los Juegos, y yo creo que tenemos posibilidad
de ganar alguna medalla.
En principio el equipo ha respondido bien en los amistosos y eso nos hace
soñar con lograr algo, explicó. España acababa
de ganarle a Argentina en la final de una cuadrangular preparatoria y
llega optimista y en la mejor forma. Vamos a ver qué ocurre
allá, pero una medalla no es algo imposible, sentenció.
Y se despidió con una gentileza. Esperemos que a El Salvador
también le vaya bien, le deseo toda la suerte. Y se escurrió
entre toda la gente, pero aún a 100 metros de distancia, su figura
seguía sobresaliendo.