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El primer salvadoreño. El arquero nacional inició
ayer su participación en los Olímpicos. Quedó
51,d e 64. Foto: EDH
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Claudio Martínez/Agencias
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Aunque sólo se trataba de una ronda clasificatoria, simplemente
para armar el cuadro, Ricardo Merlos fue el primer salvadoreño
en ver acción en Atenas.
En la Base Aérea de Dekelia, en la misma Villa Olímpica,
se realizó una ronda con 72 flechas para determinar los cabezas
de serie.
Merlos, que arrancó bien pero que decayó sobre el final,
finalizó en el puesto 51 entre 64, con un total de 630 puntos.
A raíz de ese resultado tendrá que enfrentar al holandés
Wietse Van Alten, que fue 14 con 661 unidades, el próximo lunes
16.
El adversario del salvadoreño tiene 26 años y ya ha participado
en Sydney 2000, por lo que es claro favorito.
Pero nunca se sabe, se suponía que el italiano Marco Galiazzo iba
a quedar arriba, pero terminó siendo el coreano Dong Jun Im, que
además batió el récord mundial al conseguir 687 puntos.
Récords asiáticos
Por su parte, Corea del Sur estableció ayer los primeros tres récords
mundiales en los Juegos Olímpicos de Atenas, al disputarse las
pruebas de clasificación de las competencias de tiro con arco.
En la prueba por equipos, las surcoreanas lograron 2,030 puntos y superaron
así por 36 unidades su propia plusmarca, establecida hace cuatro
años.
El segundo récord llegó de la mano de Sung Hyung Park, en
las individuales femeninas, con 682 puntos, tres por encima de la anterior
plusmarca.
El dengue llegó a los Juegos Olímpicos
Confirmado. El dengue llegó a Atenas. En estos
días probablemente sea noticia en los periódicos locales,
pero por ahora no lo saben... La tiradora Patricia Rivas no se ha sentido
bien desde que llegó a Grecia, y eso es un problema porque justamente
ella es la primera que tiene que participar: nada menos que mañana
sábado.
Me sentí mal durante el viaje, que para nosotros duró
dos días. Tuvimos que dormir en Madrid. Yo creo que lo que tengo
es dengue, porque todo el tiempo me siento con alta temperatura, entre
38 y 39 grados, contó Pati tras hablar por teléfono
con su padre Juan, secretario técnico del INDES.
Para olvidarse del dengue, estuvo en la zona internacional de la Villa,
donde recorrió las tiendas de ropa y también las de discos.
Zorba
O.J.Simpson y las cervezas
Hay muchas variantes para llegar desde el centro de Atenas hacia la Villa
Olímpica, pero se supone que la más rápida es el
taxi.
Lo sería en cualquier otra ciudad del mundo, pero no lo es en Atenas.
Desesperado por llegar a tiempo para el izamiento de la bandera y frustrado
porque los buses no pasaban por el lugar donde las guías en griego
decían que deberían pasar, recurrí a esos carros
amarillos que siempre lo sacan a uno del apuro. A la hora pico no es fácil
encontrar un taxi disponible. Después de varios minutos, divisé
uno parqueado libre a unos cincuenta metros y corrí a su alcance.
Estoy con gente, dijo el conductor. Pero salvo el hombre invisible,
no había otras personas en el interior del carro. Cuando me retiraba
resignado, veo dos personas que salen de un supermercado cargados de six
packs de cerveza y que suben al automóvil. Al observar que
portaban credencial de atletas, me animé a preguntarles si iban
a la Villa. Me dijeron que sí, y que si iba para allá me
darían un aventón.
Eran Chris Begg y Bob Ducey, dos canadienses del equipo de béisbol
que llevaban una dotación de cerveza como si fueran a quedarse
hasta el 2008. En una mano tenían las Amstel y en la otra las Heineken,
para no aburrirse.
El primero, con más pinta de surfista que beisbolista, juega en
las ligas menores de Toronto. El otro, más moreno y con cierto
parecido físico a O.J. Simpson, perteneció a las Grandes
Ligas, donde jugó en Seattle y California, además de cuatro
años en Japón.
Lo cierto es que junto a ellos en el taxi sufrimos del caótico
tránsito como pocos. Es que la organización de los Juegos
decidió crear un carril olímpico, donde sólo pueden
circular los buses y autos oficiales, que van sin trabas y a la velocidad
de la luz. Pero a los pobres atenienses, esos que no tienen nada que ver
con los Juegos, les quitaron un carril, ganaron trabazones y están
por perder la paciencia dentro de muy poco.
Para peor, al llegar a la Villa, el personal de seguridad no dejaba ingresar
a los canadienses con la cerveza. O.J. Simpson no les hizo caso y mientras
pasaba se dio vuelta y les gritó: Nos prohibieron usar
esteroides, pero la cerveza todavía está permitida.

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