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Como Hulk. Su inocencia es tan grande como las ganas
de vivir. Tiene un héroe, el hombre verde de las caricaturas.
Foto: EDH/Walter Santos
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Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
A sus cuatro años, Diego Fernando Lemus es demasiado pequeño
para comprender que nació con un grave defecto en el corazón
y que necesita una cirugía para sobrevivir.
Lo que sí entiende es que en la medida que su silla de ruedas se
aproxime hacia uno de los quirófanos del Hospital Bloom, estará
más cerca de lograr una mejor calidad de vida.
Dice que cuando salga de la operación será fuerte
como Hulk, el hombre verde, explica su madre, María Elena
Lemus, mientras se ríe al ver a su pequeño que dobla el
brazo para mostrar su diminuto bíceps como una inocente señal
de fortaleza.
Precisamente, el deseo de Diego se hizo realidad ayer por la tarde en
el inicio de una jornada de operaciones de corazón abierto que
realizan en conjunto cardiólogos alemanes y nacionales. Además
de él, los especialistas pretenden intervenir a otros 11 niños.
Mal congénito
El niño nació con un problema cardiovascular. Una
de las venas que viene del pulmón hacia el corazón está
drenando anómalamente, explicó el médico que
le atiende.
Según el especialista, el defecto consiste en que el pequeño
tiene un orificio en el corazón, por el cual la sangre del lado
izquierdo se pasa al derecho. Motivo por el cual se sobrecarga de sangre
esa parte del órgano y eso repercute en el crecimiento.
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Diversión. Natalia, de tres años, y Fernando aguardan
su turno para la cirugía. Foto: EDH/Walter
Santos
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De hecho, su peso y su apariencia física son de un pequeño
de tres años.
La madre relata que pese a ello, Diego ha sido un niño muy activo
y nunca presentó síntomas de cansancio.
Acá fue donde me dijeron, hace un año, que tenía
un problema en el corazón y tenían que operarlo, explicó,
además expresó que para la familia era imposible pagar una
operación de este tipo.
Una cirugía cardiovascular tiene un costo promedio de 12 mil dólares
en una clínica privada de El Salvador.
Para fortuna de Diego, el equipo de cirujanos alemanes llegó a
operar al país. El niño entró al quirófano
justo cuando Yesica Esmeralda Molina, de cinco años, la primera
niña operada en la jornada, salía de la sala.
El pequeño Hulk entró a sala diez minutos después
del mediodía.
La angustia de su madre terminó cinco horas y media más
tarde.
La operación fue un éxito, expresó emocionada.
La operación se atrasó más de la cuenta porque, según
le informaron los médicos, se tuvo que reconstruir una buena parte
del corazón. Todo con un solo objetivo: que Diego pueda llevar
una vida normal.