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Manos alemanas dan vida a corazones salvadoreños

Primeras intervenciones. Diego Lemus fue uno de los dos pequeños operados de un problema cardíaco. Otros diez pacientes más están en lista de espera

Publicada 11 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Como “Hulk”. Su inocencia es tan grande como las ganas de vivir. Tiene un héroe, el hombre verde de las caricaturas. Foto: EDH/Walter Santos

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

A sus cuatro años, Diego Fernando Lemus es demasiado pequeño para comprender que nació con un grave defecto en el corazón y que necesita una cirugía para sobrevivir.

Lo que sí entiende es que en la medida que su silla de ruedas se aproxime hacia uno de los quirófanos del Hospital Bloom, estará más cerca de lograr una mejor calidad de vida.

“Dice que cuando salga de la operación será fuerte como Hulk, el hombre verde”, explica su madre, María Elena Lemus, mientras se ríe al ver a su pequeño que dobla el brazo para mostrar su diminuto bíceps como una inocente señal de fortaleza.

Precisamente, el deseo de Diego se hizo realidad ayer por la tarde en el inicio de una jornada de operaciones de corazón abierto que realizan en conjunto cardiólogos alemanes y nacionales. Además de él, los especialistas pretenden intervenir a otros 11 niños.

Mal congénito

El niño nació con un problema cardiovascular. “Una de las venas que viene del pulmón hacia el corazón está drenando anómalamente”, explicó el médico que le atiende.

Según el especialista, el defecto consiste en que el pequeño tiene un orificio en el corazón, por el cual la sangre del lado izquierdo se pasa al derecho. Motivo por el cual se sobrecarga de sangre esa parte del órgano y eso repercute en el crecimiento.

Diversión. Natalia, de tres años, y Fernando aguardan su turno para la cirugía. Foto: EDH/Walter Santos

De hecho, su peso y su apariencia física son de un pequeño de tres años.
La madre relata que pese a ello, Diego ha sido un niño muy activo y nunca presentó síntomas de cansancio.

“Acá fue donde me dijeron, hace un año, que tenía un problema en el corazón y tenían que operarlo”, explicó, además expresó que para la familia era imposible pagar una operación de este tipo.

Una cirugía cardiovascular tiene un costo promedio de 12 mil dólares en una clínica privada de El Salvador.

Para fortuna de Diego, el equipo de cirujanos alemanes llegó a operar al país. El niño entró al quirófano justo cuando Yesica Esmeralda Molina, de cinco años, la primera niña operada en la jornada, salía de la sala.

“El pequeño Hulk” entró a sala diez minutos después del mediodía.
La angustia de su madre terminó cinco horas y media más tarde.
“La operación fue un éxito”, expresó emocionada.

La operación se atrasó más de la cuenta porque, según le informaron los médicos, se tuvo que reconstruir una buena parte del corazón. Todo con un solo objetivo: que Diego pueda llevar una vida normal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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