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| Operativo. La policía realiza una redada
en Tegucigalpa. Foto / AP |
AP
El Diario de Hoy
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Cabecillas de las dos
grandes y peligrosas pandillas juveniles Mara Salvatrucha y La 18, afectadas
durante un año por la acción de las autoridades, buscan
simpatizantes en Honduras para fortalecer sus filas.
Hemos detectado una inusual movilización de los jefes de
las pandillas o maras, dijo en rueda informativa la supervisora
general de la policía, comisionada Mirna Suazo. Y eso nos
preocupa.
Los líderes mareros se movilizan en el país para reclutar
y entrenar a nuevos miembros en un intento por agruparse, añadió.
Suazo indicó que los cabecillas de la costa norte han sido vistos
entrenando a adolescentes en otras regiones del país. Pero
la situación ocurre en todo el territorio nacional, subrayó.
La policía ha detectado que gran cantidad de mareros viven en las
cercanías de las prisiones estatales para estar cerca de sus líderes
encarcelados, a quienes ayudan económicamente, luego de contratar
abogados para defenderlos.
Las pandillas han sido diezmadas en un año en Honduras,
explicó el vocero de la Secretaría de Seguridad, subcomisionado
Leonel Sauceda. Y eso ha sido posible porque en las rejas están
unos 1,500 jefes.
Afirmó que no hemos eliminado las maras, pero hay barrios
que ahora viven en paz sin la presencia de esa gente.
Pero, según las autoridades, los pandilleros han acumulado una
fortuna mediante asaltos a carros distribuidores de mercaderías
en las carreteras y calles de las ciudades.
Más fondos los obtienen a diario por el cobro de un impuesto
de guerra a los choferes de taxis y autobuses, y la venta de drogas.
Fuerzas del ejército y la policía realizan desde agosto
de 2003 frecuentes redadas para arrestar a mareros en las zonas pobres
del país.