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Los obesos unidos contra la industria de las dietas

Sin avergonzarse de su gordura, hartos de los chistes por su aspecto físico y molestos con la obsesión nacional e internacional por las dietas, activistas con unos kilos de más están organizando un movimiento de protesta a la campaña de los médicos contra la obesidad.

Publicada 11 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Gorditos felices. La gente con sobrepeso se enfrenta al rechazo de las personas que odian el tener kilos de más. Foto Reuters

Chicago / Reuters
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

“Estamos en medio de una cacería de brujas y los gordos son las brujas”, dijo Marilyn Wann de San Francisco, Estados Unidos, miembro activo de la Asociación Nacional para el Avance de la Aceptación de la Gordura (Naafa, por sus siglas en inglés).

En los últimos años –acotó– la situación para ellos ha empeorado de forma significativa debido a la propaganda de que la gordura es de alguna forma una enfermedad.

La Naafa realizará su convención anual este mes en Nueva Jersey, reuniendo a activistas para realizar eventos sociales y talleres sobre autoaceptación, activismo político y el movimiento de liberación de los gordos.

El evento tiene como principal objetivo contrarrestar las afirmaciones del gobierno federal de que la gordura es un “problema muy grave de salud pública” que cuesta más de $100 millones al año y que cobra –en ese mismo período– 300 mil vidas sólo en Estados Unidos.

Los grupos de aceptación al sobrepeso están desolados ante el anuncio de que Medicare estaba desechando su afirmación que la gordura no es una enfermedad.


Agua y azúcar contra la tos

Dos ingredientes que se usan frecuentemente en jarabes comerciales para la tos no son tan eficaces como el agua con azúcar para suprimir los ataques nocturnos que le dan a los niños, según un reciente estudio.

Dichos componentes son el dextrometorfán –que a menudo aparece en las etiquetas como DM– y la difenhidramina, un antihistamínico. Éstos son los supresores más comunes que se venden sin receta médica en Estados Unidos.

“Los consumidores gastan miles de millones de dólares cada año en medicamentos para la tos” dijo Ian Paul, médico y profesor asistente de pediatría del Hospital Infantil del estado de Pennsylvania.

La investigación comprobó que el agua y el azúcar tienen el poder de suprimir las infecciones en las vías respiratorias de los niños y adolescentes.

La noche en que se realizó el estudio, cien menores que fueron, entre los dos y 18 años, pudieron dormir de manera placentera.

A todos ellos –con autorización de sus padres– se les dio un jarabe comercial elaborado con azúcar y agua.

“Hubo una mejoría notable de los síntomas, debido al curso normal de la infección y a la creencia del paciente que el tratamiento lo ayudaría”, según Paul.



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