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| Gorditos felices. La gente con sobrepeso se enfrenta
al rechazo de las personas que odian el tener kilos de más.
Foto Reuters |
Chicago / Reuters
El
Diario de Hoy
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Estamos en medio de una cacería
de brujas y los gordos son las brujas, dijo Marilyn Wann de San
Francisco, Estados Unidos, miembro activo de la Asociación Nacional
para el Avance de la Aceptación de la Gordura (Naafa, por sus siglas
en inglés).
En los últimos años acotó la situación
para ellos ha empeorado de forma significativa debido a la propaganda
de que la gordura es de alguna forma una enfermedad.
La Naafa realizará su convención anual este mes en Nueva
Jersey, reuniendo a activistas para realizar eventos sociales y talleres
sobre autoaceptación, activismo político y el movimiento
de liberación de los gordos.
El evento tiene como principal objetivo contrarrestar las afirmaciones
del gobierno federal de que la gordura es un problema muy grave
de salud pública que cuesta más de $100 millones al
año y que cobra en ese mismo período 300 mil
vidas sólo en Estados Unidos.
Los grupos de aceptación al sobrepeso están desolados ante
el anuncio de que Medicare estaba desechando su afirmación que
la gordura no es una enfermedad.
Agua y azúcar contra la tos
Dos ingredientes que se usan frecuentemente en jarabes comerciales para
la tos no son tan eficaces como el agua con azúcar para suprimir
los ataques nocturnos que le dan a los niños, según un reciente
estudio.
Dichos componentes son el dextrometorfán que a menudo aparece
en las etiquetas como DM y la difenhidramina, un antihistamínico.
Éstos son los supresores más comunes que se venden sin receta
médica en Estados Unidos.
Los consumidores gastan miles de millones de dólares cada
año en medicamentos para la tos dijo Ian Paul, médico
y profesor asistente de pediatría del Hospital Infantil del estado
de Pennsylvania.
La investigación comprobó que el agua y el azúcar
tienen el poder de suprimir las infecciones en las vías respiratorias
de los niños y adolescentes.
La noche en que se realizó el estudio, cien menores que fueron,
entre los dos y 18 años, pudieron dormir de manera placentera.
A todos ellos con autorización de sus padres se les
dio un jarabe comercial elaborado con azúcar y agua.
Hubo una mejoría notable de los síntomas, debido al
curso normal de la infección y a la creencia del paciente que el
tratamiento lo ayudaría, según Paul.

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