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| Vulnerables. Las pequeñas permanecían
semidesnudas y hacían labores domésticas. Foto
EDH |
Inci Mendoza
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los vecinos del cantón El Pilón, de Conchagua, denunciaron
la precaria situación en que cuatro hermanos vivían, en
especial uno de cuatro años, inválido desde su nacimiento.
Producto de su inmovilidad, una llaga en la parte posterior de su espalda
va aumentando día con día.
El padre de los niños, un hombre de 56 años, explicó
que su esposa murió hace dos meses. A veces yo trabajo en
agricultura, pero cuando no la gente me ayuda dándome algunas cosas
o un poquito de dinero para la comida de mis hijos, contó
el sujeto.
A pesar de su situación, expresó que si alguna institución
le llegara a quitar a sus hijos yo me quito la vida; tengo mucho
tiempo de estar luchando por ellos.
Él negó la denuncia sobre su adicción por las bebidas
alcohólicas. Sin embargo, una de sus hijas explicó que en
ocasiones su padre viaja a la cabecera departamental dejándolos
solos para llegar entrada la noche y en estado de ebriedad.
Hambre
El peor enemigo de los niños era la falta de alimentos. Ellos cuentan
que su padre a veces salía por la mañana temprano y volvía
al día siguiente, dejándolos sin comida.
La gente nos regala dinero, pero se lo damos a mi papá y
él compra guaro y se embola. A la casa de nosotros vienen muchos
señores, a mi hermanita un muchacho le pinta las uñas,
explicó la niña de 7 años, la mayor de los hermanos.
Su hogar es una casa de madera y láminas. El pequeño inválido
pasa tirado en el suelo, rodeado de suciedad y moscas; mientras uno de
siete meses lloraba en una hamaca con una pacha sucia y las niñas,
de siete y dos años, lavaban ropa. Ellas estaban semidesnudas.
El sitio es frecuentado por ebrios.
Finalmente, los niños fueron rescatados por el Instituto de Protección
al Menor el lunes pasado. El inválido está interno en el
Hospital de La Unión.