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| Despiden. Compañeros del joven durante
el sepelio. Foto EDH |
Yanci Pérez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los restos del menor Héctor Javier Rosales Parada,
de 14 años, fueron inhumados ayer ante sus familiares, amigos y
compañeros de su centro de estudios.
El cortejo fúnebre recorrió las principales calles de los
cantones La Estancia y Moncagua.
En un accidente de tránsito ocurrido el pasado domingo en la carretera
que conduce a la playa El Cuco, un bus de la ruta 333, que hace su recorrido
de Chinameca a San Miguel, volcó y causó la muerte de dos
personas: Rosales y Mirtala Araujo, de 70 años. Otras 34 personas
más resultaron lesionadas.
El grupo regresaba de una excursión en la playa El Cuco, organizada
por miembros del equipo de fútbol del cantón La Estancia,
en Moncagua.
Según las versiones de los lesionados, el conductor se encontraba
bajo los efectos del alcohol.
Los heridos fueron ingresados al hospital, entre ellos estaban los padres
de la menor Miriam Zuleima Parada, quien labora como ordenanza de la PNC
de Moncagua, y José Edgardo Rosales.
Durante el entierro, la nostalgia de quienes conocieron a Javier era notable.
Sus compañeros de estudio recordaban los buenos momentos que compartieron.
Él era muy amable, educado y amable, un buen amigo,
expresó Miguel Hernández.
Los restos del menor fueron sepultados en el cementerio general del municipio
de Moncagua.
Las víctimas del accidente le piden a la Fiscalía que actúe
de oficio y deduzca responsabilidades. El propietario del bus pagó
los gastos de entierro de los dos fallecidos.