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Opinando
El sorprendente desarrollo del país

La viajera da gracias a Dios porque el país esté creciendo paulatina pero vigorosamente hacia un destino mejor, y no es justo que caiga en ideas extrañas y aberrantes, como cayó la pobre Nicaragua

Publicada 11 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Vicente Araujo Cárdenas*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Después de 15 años de estar fuera de la patria, una persona, llegada de Australia, nos comunica con admiración cómo se ha desarrollado el país en su ausencia.

Dicha persona está sorprendida por las magníficas y numerosas carreteras que cubren casi todo el país, incluyendo los dos magníficos puentes que sustituyeron a los dos colgantes del río Lempa. Esto es en lo rural, no digamos las excelentes vías urbanas con impresionantes pasos a desnivel de hasta cuatro plantas, cerca del “Monumento de la Paz”.

La señora ha caminado de sorpresa en sorpresa al admirar los extraordinarios centros comerciales por diversas partes de la capital, comparándose con los mejores del mundo y, además, extensibles a las ciudades de San Miguel, Santa Ana y otras ciudades populosas.

Además de los centros comerciales le llaman la atención la fluidez del dólar en las diferentes transacciones internas y en la balanza comercial con el exterior, evitando la inflación con altibajos como en otros países de América.

El aumento de la escolaridad es notorio, pues en las preciosas calles se ven millares de personas más cultas que antaño, sonrientes y felices al gozar del ambiente democrático establecido después de los Acuerdos de Paz. Restaurantes a montones y de comida rápida no se diga. La Zona Rosa es magnífica y los periódicos, incomparables.

Miles de vehículos modernos han venido a sustituir a las melancólicas carretas, luciendo las ciudades y carreteras de un copioso tráfico indicador de cualquier país desarrollado. La viandante australiana augura para El Salvador un mejor y merecido porvenir por ser los salvadoreños gente trabajadora y de gran empuje y de visión futurista.

Además, la viajera da gracias a Dios porque el país esté creciendo paulatina pero vigorosamente hacia un destino mejor, y no es justo que caiga en ideas extrañas y aberrantes, como cayó la pobre Nicaragua con los hermanos Ortega a instancias de un Jimmy Carter intromisor.
¡Jamás ha crecido El Salvador como en estos últimos 15 años!

* Dr. en Medicina.

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