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| Mercado. El Salvador importó $217.3 millones
en textiles y ropa durante el año pasado.
Foto / Mauricio Cáceres |
Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La ropa que circula en Centroamérica lo hace con
libre comercio, aunque proceda de otro país. Basta con arrancar
la viñeta y poner otra que diga que la prenda ha sido fabricada
en el istmo, para no pagar arancel, porque no existe un reglamento que
ayude a los agentes aduaneros a confirmar si el producto ha sido elaborado
con insumos centroamericanos o no.
Los gobiernos de la zona y la industria textil y de la confección
trabajan en la creación de un reglamento de determinación
de origen exclusivo para el sector, el cual deberá estar listo
en diciembre próximo y funcionar como parte del marco legal de
la unión aduanera del istmo, para ordenar el comercio intrarregional.
Si hubiera un reglamento específico para determinar el origen de
la importación de ropa, El Salvador cobraría un arancel
de 15%, que es el destinado para los bienes finales.
Pero, como no existe la normativa sobre confecciones, el arancel es cero.
El comercio de ropa se da con un arancel de 0%, porque no tenemos
cómo verificar el origen de, por ejemplo, una camisa de Guatemala
que entra en El Salvador.
No tenemos una regla para comparar el enviñetado o los procesos
de confección, explicó Eduardo Ayala Grimaldi, viceministro
de Economía de El Salvador.
Desorden
El desorden en las transacciones de ropa en Centroamérica se produce,
porque sólo se han normado reglamentos generales desde 1994. El
resto de bienes que se comercializan intrarregionalmente tienen reglas
de origen específicas que regulan el libre comercio y la imposición
de aranceles, en caso de bienes no centroamericanos.
Antes de 1994, explicó Ayala, fue imposible llegar a un consenso
regional con la industria textil y de la confección, debido a que
entre los cinco países, tres eran, y aún son, fuertes productores
de ropa y de telas, mientras los otros dos dependen de la importación
de insumos asiáticos, que son más baratos.
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| Normas. La región adoptaría las
mismas normas del TLC. Foto / Mauricio Cáceres |
Guatemala, El Salvador y Honduras eran, hace diez años,
los mayores productores de telas y de ropa, seguidos por Honduras.
Los dos primeros países presionaron en aquella época por
reglas de origen específicas para liberar de aranceles el comercio
de la ropa en la región, siempre que las confecciones llevaran
componentes únicamente centroamericanos.
Pero, los países restantes pidieron libre comercio para la ropa
fabricada a la vez con insumos no regionales, ya que la industria dependía
de la importación de telas asiáticas.
Posición única
Con la región dividida y sin un reglamento de origen, según
Ayala, se determinó no gravar con aranceles el comercio de las
confecciones.
Pero, ahora, los gobiernos e industriales centroamericanos han decidido
unificar posición y crear un reglamento de origen específico
que regule el libre comercio para los bienes fabricados con insumos regionales
y, que restrinja al resto con el arancel externo común que vaya
a fijarse en la zona.
Los grupos técnicos y los viceministros de Economía de Centroamérica
continuarán el trabajo durante esta y la siguiente semana de agosto,
para que el fin de mes, los presidentes y el Consejo de Ministros de Comercio
Exterior (Comieco) del istmo aprueben el reglamento de las normas de origen
específicas de la industria textil y de la confección.
Región estudia propuesta
El Salvador ha propuesto a sus vecinos centroamericanos
crear reglas de origen específicas para la industria textil y de
la confección, basado en las normas negociadas al respecto con
Estados Unidos, en el Tratado de Libre Comercio (TLC).
Eduardo Ayala Grimaldi, viceministro de Economía de El Salvador,
comentó que los gobiernos aún no han aceptado la oferta
salvadoreña, pero esperan respuesta en los próximos días.
Según el acuerdo con Estados Unidos, la ropa confeccionada con
tela e hilo centroamericano goza de libre comercio en el mercado de ese
país. La misma lógica se aplicaría a nivel intrarregional.
El TLC también exonera de aranceles a las prendas elaboradas con
telas de poco abasto, es decir, las que no se fabrican en Centroamérica
o en Estados Unidos.
El mismo tratamiento se otorgaría en la zona, en caso de que la
propuesta de El Salvador sea aceptada por el resto.
Si las prendas no tienen insumos regionales, no gozarán del libre
comercio y deberán pagar el respectivo arancel, según la
regla de origen del TLC.
Según Ayala, en Centroamérica no se cobra arancel a la importación
de ropa, porque no existen reglamentos para determinar el origen de la
misma.

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